INVESTIDURA

El PSOE frena en seco la maniobra envenenada de Pablo Iglesias

Las propuestas de Podemos resultan inasumibles para Pedro Sánchez. Y su abstención no parece sencilla. 

Pablo Iglesias en su comparecencia de este lunes.

Pablo Iglesias en su comparecencia de este lunes.

La celebración de otras elecciones generales parece cada día más probable. Este lunes, una vez que había fecha para la sesión de investidura, volvió a evidenciarse la distancia que separa ahora mismo al PSOE y Podemos, dos hipotéticos socios que por ahora no se ponen de acuerdo ni para reunirse. Pablo Iglesias ha movido ficha otra vez con la presentación de una propuesta mucho más precisa para formar un gobierno de coalición. Y Pedro Sánchez, por boca de su portavoz, Antonio Hernando, ha frenado en seco la maniobra del líder de Podemos con una frase lapidaria: "Pablo, no sabes dónde estás ni qué papel te corresponde".

En su comparecencia de este lunes, el secretario general de Podemos ha variado el tono respecto a Pedro Sánchez y el PSOE. Con la clara intención de mostrar su disposición al diálogo y al acuerdo, ha llegado a decir que espera "de corazón" que "Sánchez sea mi presidente". Un lenguaje revelador, por más cercano y menos condescendiente, respecto al aspirante de PSOE.  

El documento de Podemos

Además de los gestos y las palabras, la gran novedad presentada por Podemos este lunes ha sido su documento "Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías". Se trata de un texto completo, que consta de casi cien páginas -el doble que el texto presentado por el PSOE- y que incluye aspectos tanto referentes a las políticas a implementar como a la propia estructura del Ejecutivo.

Como ya había dicho públicamente el pasado 22 de enero, cuando hizo su oferta de gobierno de coalición a PSOE e IU, Iglesias quiere ser el vicepresidente de ese ejecutivo. Pero ahora Podemos ha concretado las competencias y la estructura que desean poner en marcha. Por ejemplo, esa vicepresidencia incluiría el control sobre la comunicación del Gobierno, con la Secretaría de Estado de Comunicación, el Boletín Oficial del Estado (BOE), el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Además, en cuanto a los Ministerios, Podemos apuesta, como ya había adelantado, por un Departamento de la Plurinacionalidad para debatir "la articulación territorial del Estado" entre otras cosas.    

Las líneas rojas

En cuanto a las propuestas de políticas, el documento se nutre básica y lógicamente del propio programa electoral de Podemos. En general, los objetivos explicitados por Iglesias son cinco: "priorizar el rescate a los ciudadanos con problemas, la creación de empleo, la reversión de los recortes, el impulso de la regeneración democrática y el impulso de una nueva transición".  

Precisamente en las propuestas de políticas está la clave del documento presentado este lunes. Y es que Podemos ha incluido algunas de las medidas que el PSOE ya ha dicho que considera inasumibles. Ahí se enmarca la defensa del derecho a decidir en Cataluña. Iglesias y sus correligionarios abogan por "impulsar el proceso de referéndum en Cataluña como objetivo en la primera etapa de Gobierno y cualesquiera otros procesos de consulta y referéndum en aquellas naciones que lo hayan planteado con especial intensidad", según consta en su documento. Es decir, un referéndum en Cataluña en el primer tramo de la legislatura. Esta es la principal línea roja que el Comité Federal del PSOE le puso a Sánchez semanas atrás. 

Además, Podemos también incluye en su documento otros asuntos que el PSOE considera imposibles de negociar, como la prohibición de las puertas giratorias -en el contexto en que Trinidad Jiménez ha fichado por Telefónica-, una nueva legislación laboral que acabe con la reforma que impulsó el PSOE en 2010, un considerable retraso en el objetivo de cumplimiento de déficit, la propia exigencia de que tiene que haber una coalición en el gobierno sí o sí y, por último, la necesidad de contar con las formaciones nacionalistas en la investidura. Condiciones, en suma, que en el propio partido morado saben que los socialistas no asumirán. 

Estrategias que chocan

Con este documento, Podemos ha intentado retomar la iniciativa política para tender su mano al PSOE para una hipotética alianza. Incluso, Iglesias ha cambiado su actitud respecto a Ciudadanos: hasta este lunes Podemos veía imposible sentarse a hablar con el partido de Albert Rivera, algo que ya no es así. Además, el secretario general de Podemos ha ido más allá al apelar a que Ciudadanos se abstuviera en la investidura en caso de que PSOE y Podemos sí alumbrasen su coalición. Lo ha hecho incluyendo al partido naranja entre las formaciones que ha citado para recabar su apoyo "por activa y por pasiva". 

Ni la concreción en las propuestas ni el cambio de actitud de Podemos han seducido al PSOE. Con más premura que en las ocasiones precedentes, los dirigentes del Partido Socialista han querido marcar distancias y dejar claro que la iniciativa política para la investidura le corresponde a su secretario general. Una vez más, las estrategias de ambos partidos han chocado. Y, aunque Hernando ha dejado un resquicio para que sí haya reuniones, cualquier tipo de acuerdo parece más lejano que nunca.

"Perplejidad, preocupación y decepción"

De hecho, el portavoz del PSOE ha afirmado que en todo caso no será Sánchez quien se reúna con los negociadores de Podemos. Aparte del "Pablo, no sabes dónde estás", Hernando ha ironizado sobre "en qué momento nos hemos perdido que el jefe del Estado te haya encargado la investidura" y ha afirmado que su partido recibía la oferta con "perplejidad", "preocupación" y "decepción". Para los socialistas, la oferta de Iglesias es "una falta de respeto" para con Sánchez, el PSOE e incluso la jefatura del Estado. Así, mientras Podemos ha apostado por un tono más conciliador, en el PSOE han optado por endurecer su mensaje para frenar en seco una oferta que consideran una trampa y una humillación. 

Más allá de las declaraciones públicas y los documentos presentados por unos y otros, parece que ambas formaciones andan peleadas por acusarse mutuamente de vetar una posible alianza que facilite la investidura. Como si vivieran una suerte de precampaña electoral por si hay que volver a las urnas, el PSOE y Podemos repiten una y otra vez argumentos para descargar la responsabilidad cada uno en el otro. Sus ofertas son envenenadas porque esconden otras intenciones y, como en todas las negociaciones destinadas al fracaso, sus posturas están demasiado lejos. Así, la abstención de Podemos que seguramente buscará el PSOE tras llegar a un pacto con Ciudadanos parece cada día más compleja. Y lo que parece cerca es la repetición de las elecciones generales.