HACIA EL 26-J

Los 10 asaltos en los que corrió la sangre dialéctica entre Pablo Iglesias y Albert Rivera

El líder de Podemos le echó en cara a Rivera que defienda las dictaduras por haber dicho que "hay cierto orden" en ellas. Rivera acusó a su rival de fomentar el inmovilismo: "A ti te interesa que siga Rajoy, es un chollo para Podemos".

Iglesias y Rivera ante Évole.

Iglesias y Rivera ante Évole.

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El cara a cara entre Pablo Iglesias y Albert Rivera en Salvados este domingo solo defraudó a quien no esté preparado para la guerra. En estos días de luto por Muhammad Ali, el símil con el boxeo ya se antojaba insoslayable, pero, a tenor de lo visto, no resulta forzado, ni mucho menos, hablar de pelea entre dos púgiles. Fue, en efecto, un combate descarnado, con directos, ganchos, crochés y, sobre todo, golpes bajos.

Todo valía para ganar ante un árbitro, Jordi Évole, que poco podía hacer para contener el aluvión de puñetazos dialécticos. La sangre (también dialéctica, por supuesto) salpicó a ambos lados del ring. En esta pelea con tono barriobajero y ritmo desbocado hubo, cuanto menos, diez asaltos entre los líderes de Podemos y Ciudadanos. 

La cordialidad solo duró durante unos primeros minutos de tanteo, de estudiarse mutuamente, de esconder la estrategia. Era solo un espejismo, porque el fiero combate estaba a punto de comenzar. El primer motivo de intercambio de golpes fue la responsabilidad por el fracaso en las negociaciones posteriores al 20 de diciembre que han llevado a la repetición de elecciones 26 de junio.

1. La culpabilidad tras el 20-D.

No tardaba Iglesias en definir a Ciudadanos como "el equipo filial del PP". Y rápidamente Rivera, que salió en tromba al ataque, dispuesto a noquear a su rival cuanto antes, se mofaba de "las fichas de Pablo Iglesias" antes de espetarle que "muchos de tus votantes querían cosas que estaban en nuestro acuerdo con el PSOE". El líder de Ciudadanos insistía en que "votasteis con Rajoy, a ti te interesa que siga Rajoy, es un chollo para vosotros, para que vosotros crezcáis". Y remataba que "la cal viva no es la manera de conseguir pactos", en alusión a los ataques de Iglesias contra el PSOE en el primer debate de investidura de Pedro Sánchez.

Aunque no viniera demasiado a cuento, los candidatos intercambiaban pullas sin cesar. Rivera bromeaba con "el comunismo de tu socio Alberto Garzón" y provocaba a Iglesias afirmando que "si un partido se define como comunista, no hay problema, pero dejen que muchos españoles creamos en un modelo más europeo y más moderno". 

Iglesias respondía que "los problemas de España son más importantes" que las etiquetas ideológicas y le decía a Rivera que "sois una agencia matrimonial entre el PSOE y el PP" por su intento por acordar con ambas formaciones. "Tú, Pablo, dices muchas palabras, pero España no tiene gobierno porque vosotros, tú y el PP, os habéis dado la mano", insistía con tono agresivo el líder de Ciudadanos, empeñado en denunciar la famosa pinza. Y sin perder comba el secretario general de Podemos contestaba que "habéis servido para que el peor PP y el peor PSOE sigan gobernando en Madrid y Andalucía". 

2. Los pactos tras el 26-J.

El árbitro del combate interrumpía la sangría para huir de los pactos del pasado y pensar en los acuerdos del futuro. Pero la tónica de los combatientes era la misma. Rivera empezaba diciendo que "yo voy a sentarme en la mesa con quien pueda formar Gobierno; puede ser con el PSOE, el PP... Y con Podemos para ponernos de acuerdo en algunas cosas, pero es evidente que el modelo económico y político que defienden Pablo Iglesias o el Partido Comunista no es nuestro modelo europeo".

No estaremos en un Gobierno con Mariano Rajoy porque creo que no representa el cambio que pide este país 

En ese punto, ante las insistentes preguntas de Évole, Rivera daba uno de los titulares de la noche y, por una vez, sin atacar a Iglesias. "No estaremos en un Gobierno con Mariano Rajoy porque creo que no representa el cambio que pide este país. Ahora, ¿hay gente en el Partido Popular o en el PSOE que pueden estar en un Gobierno con la que podemos ponernos de acuerdo? Sí". 

Iglesias volvía a la carga al afirmar que "el papel de Ciudadanos es hacerle el trabajo sucio al PP para que Podemos no esté en un gobierno". Y zanjaba que "nosotros pensamos que tiene que haber un Gobierno de coalición progresista con el Partido Socialista y nosotros vamos a seguir tendiendo la mano, exactamente igual que hemos hecho todos estos meses, al PSOE". 

3. Los independentistas

En medio de esa discusión sobre acuerdos hipotéticos volvía a desatarse la bronca, en este caso porque Rivera le preguntaba a Iglesias si quería apoyarse también en los votos de formaciones independentistas. Al responder el líder de Podemos afirmativamente, el presidente de C's mostraba su extrañeza por el intento de "gobernar España con los que quieren romper España". 

Iglesias insistía en que "en lo que se refiere a Cataluña y al País Vasco, yo creo que establecer un apartheid sobre opciones políticas perfectamente legítimas es un error, y lo dice alguien que no quiere que Cataluña se vaya de España, pero que entiende que en política hay que romper esa dinámica de choque de trenes". Este bloque sobre los pactos viraba porque ambos empezaban a hablar nuevamente de "sillones". 

4. Educación, sanidad y Amancio Ortega

La pelea era de tal intensidad que Évole se veía obligado a pedir calma. Y a introducir otros asuntos en el debate. Era el turno de hablar sobre educación, sanidad y, por extraño que parezca, Amancio Ortega. Rivera defendía la convivencia entre "educación pública y concertada" y señalaba que Podemos "quiere acabar con la concertada". Iglesias admitía que si gobierna, "la prioridad del Gobierno debe ser la pública" y afeaba a C's su tibieza contra la Lomce. 

Para hablar sobre sanidad, el moderador introdujo la famosa donación de Amancio Ortega: 17 millones de euros para hospitales gallegos. Y ahí los púgiles volvieron a enredarse,  mutuamente empecinados en machacar a su rival. La discusión versaba sobre si esas donaciones eran positivas o negativas cuando, de pronto, Rivera aseguraba que Iglesias había llamado "criminal" en Twitter al fundador de Zara. El líder de Podemos negaba esta acusación con gestos ostensibles. La realidad era que había sugerido en 2012 que era un "terrorista"

5. Choque por los refugiados.

No había respiro en el combate. Hasta que Évole introdujo el asunto de los refugiados. Por un momento, parecía que las aguas se calmaban porque los dos aspirantes a la presidencia del Gobierno coincidían -uno de los pocos temas en que lo hicieron- en que la política exterior española estaba siendo equivocada. El líder de C's recordaba que había visitado Grecia y había tenido la ocasión de reunirse con refugiados. "La pasividad del Gobierno de España me da vergüenza", añadía Rivera. Iglesias asentía con la cabeza. 

Sin embargo, estaba a punto de llegar el momento más duro de la pelea. Iglesias decía que lo que escuchaba era "sensato". Pero añadía: "No entiendo por qué votasteis en el Parlament de Cataluña a favor de retirar la tarjerta sanitaria a las personas sin papeles, que están exactamente igual que las personas en los campos de refugiados, o al tiempo que te ibas a visitar a refugiados sirios defendías que la mejor política exterior española era bombardear Siria". La mecha se había encendido y el incendio consiguiente fue el momento más tenso del debate. 

Rivera le dijo a Iglesias que "tu demagogia es insultante", le pidió "no hagas demagogia con la muerte", le recordó que "este es un tema muy serio" y le repitió una y otra vez que "me indignas" porque "juegas con el dolor de la gente" y "lo haces de mala fe". El líder de Podemos no se arrugaba y afirmaba: "¿A los que conociste en los campos les dijiste 'yo quería bombardear tu país'?". 

Ante el evidente nerviosismo de Rivera, que por un momento parecía fuera de sí, Iglesias seguía golpeando: "Lo que no se puede hacer es hacerte fotos con el dolor de la gente, al tiempo que defendíais que en este país los sin papeles no tuvieran tarjeta sanitaria. Después de querer bombardear Siria te hacías fotos con los refugiados sirios; eso sí que es una demagogia impresentable". El líder de Ciudadanos también propinaba una bofetada: "Lo que es demagogo es ir a Grecia darle abrazos a Tsipras. Nosotros vamos a Grecia a darle abrazos a niños que están allí. Esa es la diferencia entre tú y yo". 

6. La economía y Colau.

Sin resuello y con una tensión que parecía irrefrenable, el moderador preguntaba por cuestiones económicas. Pero la pelea no cesaba en intensidad. Cuando Iglesias defendía "subir el salario mínimo interprofesional", Rivera le decía que "tu modelo es una fábrica de paro". No había cuartel posible porque los ánimos ya estaban demasiado encendidos. 

Iglesias explicaba que si bien la reforma laboral del PSOE redujo de 45 a 33 días los días de indemnización y el PP los volvió a rebajar de 33 a 20, por su parte Ciudadanos pretendía "reducirlos a ocho". "Eso es falso", contestaba Rivera, que reclamaba a Iglesias que se tranquilizara y no perdiera los nervios. "Estoy tranquilísimo" respondía el líder de Podemos, para a renglón seguido preguntar a su oponente cómo era posible que tuviera "tanta cara". "Te sale la cal viva, te sale", reprochaba Rivera entre risas irónicas. 

7. Bruselas y los recortes. 

A la hora de hablar de las imposiciones de Bruselas a España y los 8.000 millones de recortes que tendrá que acometer el futuro ejecutivo español, las diferencias volvieron a ser evidentes, aunque con un tono algo menos crispado. 

Primero Rivera afirmaba que "se pueden recuperar 8.000 millones sin recortar ni un euro de la sanidad y la educación" y que "se pueden recuperar 20.000 en una legislatura", para lo que abogaba por hacer unos presupuestos más eficaces. Después Iglesias defendía que "nosotros hablamos de recuperar 40.000 millones" y criticaba "los recortes de Rajoy y Zapatero". 

Para ejemplificar que sus planes van en serio, el líder de Podemos recordaba que "somos el único partido que presentó memoria económica en su programa". Y esta afirmación enfurecía al candidato de C's, que reprochaba a su rival que "vender humo genera frustración" y añadía que "nosotros queremos un programa que cuadre, no uno que no cuadre, no disparar 90.000 millones el gasto público, como quiere hacer Podemos". 

8. Venezuela en la campaña española. 

No podía faltar un asalto sobre Venezuela, uno de los temas más comentados en esta precampaña electoral. Évole preguntó por cómo era posible que se hablase tanto de este asunto y no de los problemas sociales que acucian a miles de españoles. Iglesias afirmaba para empezar que "no es nuestro caso, nosotros hemos hablado de cuestiones de emergencia social, hablamos del problema de que la gente no llega a fin de mes".

Rivera empezaba recordando que "quien más ha visitado Venezuela en la política española ha sido este señor" (en referencia a Iglesias) y exponía que él, ante la petición de acudir allí, "podía ir o quedarme en casa a fumar un puro, y he ido". A continuación, venía uno de sus ataques más duros contra su rival: "Pablo, te voy a pedir una cosa: tú que tienes mano y que conoces a la gente del gobierno de Maduro, ayúdanos a sacar a los presos políticos. Comprométete aquí, en esta mesa, a luchar para que Venezuela saque de la cárcel a los presos que tú consideras terroristas o que Monedero ha dicho que son golpistas". Afirmaciones que irritaban sobremanera a Iglesias pero no lograban noquearlo. 

En medio de un rifirrafe nuevamente de alta tensión, el líder de Podemos exponía que "algunos entienden que hablar de Venezuela es una cuestión que les beneficia electoralmente, lo cual me parece muy respetable. Y la gente se ha dado perfectamente cuenta, porque, además, hay un ventrílocuo. Es decir, lo mismo que dice el Partido Popular es lo que dices tú. Lo que pasa es que a algunos les preocupan los derechos humanos según dónde". 

"No es incompatible ir a Venezuela y preocuparme de los problemas de España", contraatacaba Rivera. El líder de C's no quería dejar de agobiar a su oponente y seguía a la carga: "Tú, o Monedero o alguno de tus amigos, podéis ayudarnos para que los presos salgan de la cárcel" y preguntaba: "Si te invitaran como a mí, ¿irías?". "Quien tiene que mediar son los gobiernos o los ex presidentes, quizás no sea muy razonable que esa labor deban asumirla los candidatos", aseveraba Iglesias, que además apostillaba que "algunos quieren hablar de Venezuela para no hablar de los problemas de España".

Esta discusión se entremezcló con la financiación de Podemos porque Rivera recordó a Iglesias que "Venezuela dio siete millones de euros a la fundación CEPS, en la que tú estabas". E insistió en que "me han pedido que vayas a dar cuenta del dinero que te dieron, ¿vas a ir?". El líder del partido de los círculos recordó que hasta en cinco ocasiones el Tribunal Supremo ha archivado las causas sobre la financiación pretendidamente irregular de su partido. "Tú eres el nuevo Manos Limpias, ahora que ellos están en la cárcel", agregó. 

9. Del Ave a La Meca a Navantia y Kichi. 

Como en otros momentos de este duro duelo, un tema se entrelazaba con el siguiente. Évole preguntó a ambos candidatos si ellos abogarían por romper los contratos del Ave a la Meca con el gobierno de Arabia Saudí, dado que en dicho país existe una dictadura. Rivera afirmó que si gobernase no permitiría que empresas públicas contratasen con ese régimen, pero sí las empresas privadas.

Desafiante con su rival, Iglesias aseguró que rompería los contratos sin dudarlo, dijo que Podemos lleva tiempo defendiendo que hay que romper con Arabia Saudí "porque beneficia al ISIS" e introdujo críticas a la Casa del Rey española por mantener estrechas relaciones con la Monarquía saudí. 

En ese momento, el presentador se dirigió a Iglesias: "Entonces no entiendo por qué un alcalde de Podemos como José María González 'Kichi' (en Cádiz) ha apoyado el contrato de Navantia para construir cinco corbetas para Arabia Saudí". "Entiendo que ponía por delante los derechos de los trabajadores", respondía Iglesias ante el rostro ufano de Rivera por esta contradicción. 

10. La asfixia mediática.

Para cerrar el debate, los dos candidatos se daban cierta tregua hablando con calma sobre su exposición en los medios, como si fueran dos púgiles exhaustos en un último asalto donde ya no quedan fuerzas para golpear. Rivera e Iglesias, ya más tranquilos, acaso asfixiados, coincidían en señalar el hartazgo de los ciudadanos ante tanta campaña electoral, así como en destacar que su abrumadora presencia en los medios también es responsabilidad de los informadores.   

Las encuestas no se ponen de acuerdo sobre el ganador de este durísimo combate. Sobre todo porque tras el feroz intercambio de golpes, los dos seguían en pie. Ambos buscarán lograr el KO en campaña.