la resaca del brexit

Boris Johnson, el rey del autobombo (y la propaganda)

El principal candidato a suceder a David Cameron como premier británico es autor de once libros.

Un mural muestra a Donald Trump besando a Boris Johnson.

Un mural muestra a Donald Trump besando a Boris Johnson. Getty Images

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“La ambición rubia” es una de las formas con la que la periodista Sonia Purnell habla de Boris Johnson. Lo hace en Just Boris. The Irresistible Rise of a Political Celebrity, la biografía que publicó en 2011 sobre quien entonces era alcalde de Londres y hoy aspira a ser primer ministro tras la dimisión de David Cameron. Purnell retrata a un hombre que siempre tiende a jugar a dos bandas: ya sea como periodista, como político, como pareja o como amigo. Los electores que se sienten engañados porque la salida de Reino Unido de la Unión Europea no será inmediata seguro que saben a qué se refiere la periodista que fue colega de Johnson.

Hasta la forma en que se conoce al político que ha defendido el Brexit es sólo media verdad. Porque Johnson fue el primer político en pedir que lo llamaran por su nombre, sin apellido, ni cortesía. Y así pasó a ser Boris aunque su familia y sus amigos lo llamen Al, diminutivo de Alexander, su segundo nombre. Esa doblez también la despliega como escritor, faceta con la que intenta aleccionar o divertir pero que en realidad usa para lo que, según Purnell, se le da mejor a Boris: promocionarse a sí mismo.

Johnson es el favorito a suceder a Cameron.

Johnson es el favorito a suceder a Cameron. Reuters

Memorias políticas sin carrera política

En 2001, cuando preparaba su campaña para ser diputado por Henley, publicó Johnson's Column, una recopilación de sus artículos. Parecía una despedida de su carrera periodística para pasar a dedicarse de lleno a la política, pero Johnson no ha dejado atrás ninguna de sus facetas. Ni siquiera cuando han sido claramente incompatibles. Ocurrió cuando tras ganar su escaño siguió como redactor jefe de The Spectator durante cuatro años.

Si el matrimonio homosexual vale, no veo ninguna razón para una una unión no pueda consagrarse entre tres hombres. Incluso entre tres hombres y un perro

También entonces publicó Friends, Voters, Countrymen, unas memorias políticas escritas cuando hacía pocas semanas que ejercía de diputado. En ellas se recogen algunas de las que serían sus provocaciones habituales: “Si el matrimonio homosexual vale, no veo ninguna razón para una una unión no pueda consagrarse entre tres hombres. Incluso entre tres hombres y un perro.”

Durante la campaña del Brexit, se olvidó de su provocación y alertó a la comunidad gay de que lo mejor era salir de Europa porque había países como Rumanía o Hungría que no respetaban sus derechos. Ese es el “estilo Boris”: no se cambia de chaqueta, él sólo le da la vuelta.

Recopilaciones y refritos, todo por el candelero

En 2004 llegó Lend me your ears, (2003), otra recopilación de artículos en los que Johnson recogía lo más selecto de su ideario conservador sin complejos y a su manera: “Los conservadores aceptamos que la desigualdad material es inevitable y que los problemas surgen cuando se intenta cambiar eso con demasiado entusiasmo.”

Boris Johnson

Boris Johnson

EnHave I Got Views For You (2006) aparecen artículos que ya salían en el libro anterior. Algunos datan de cuando era periodista en Time o The Daily Telegraph y en la selección hay varios que redundan en los cambios del partido Tory: “El establishment británico se prepara lentamente para ser leal a una propuesta nueva, más brillante, más verde, más limpia. El partido conservador de Cameron. Sigue siendo básicamente Tory, pero también cambia pañales, ama la bicicleta y es cuidadoso con la capa de ozono.” El nuevo líder es Cameron, pero el referente es Boris, fórmula que repetirá ya en todos sus libros.

La primera novela y un ensayo

Seventy-Two Virgins (2004)es su primera obra de ficción, que titula citando a las 72 vírgenes que según el Corán aguardan a los creyentes que llegan al paraíso. En ella, explica las cuatro horas que dura un atentado terrorista en Westmnister. Lo hace en clave de humor pero hasta en ese relato de ficción se puede ver su autorretrato en el personaje destinado a salvar el mundo de ese ataque a las instituciones británicas: un diputado que viaja en bicicleta, algo bufón pero muy listo y formado en cultura clásica. ¿A quién les recuerda?

Eso es una absoluta gilipollez. Las universidades no son iguales. Yo creo firmemente en la desigualdad académica

Aspire Ever Higher (2006) es el título de un panfleto dedicado a las reformas que precisa la formación universitaria en Reino Unido. Johnson fue ministro de educación superior en la sombra y los elogios, más que de los críticos, vinieron de la comunidad educativa. Johnson alerta de los inconvenientes de instaurar un sistema parecido al estadounidense, más caro y elitista. Con esas páginas, procuraba echarle un cable a su partido, que a pesar de haber anunciado nuevo líder en 2005 seguía perdiendo afiliados. El tono es más serio, pero Johnson no puede evitar aparecer cuando recurre a esa forma tan suya de expresarse, faltona e hiperbólica, para atacar a los laboristas. Los tachó de ingenuos por pretender que todas las universidades contaran con los mismo recursos: “Eso es una absoluta gilipollez. Las universidades no son iguales. Yo creo firmemente en la desigualdad académica.”

La pasión por Roma y la velocidad

En The Dream of Rome (2006) tuvo una oportunidad de oro para demostrar sus conocimientos sobre el mundo clásico, tema que le apasiona hasta el punto de que es capaz de hablar en latín. Pero con este libro volvió a usar el motivo y la atención recibida para arrimar el ascua a su sardina. En sus páginas, recomendaba que los niños leyeran la Eneida para tener algo en común con niños de otros países y para conocer un momento de la historia en que Europa estuvo unida. No es que Boris fuera entonces un europeísta apasionado, es que la comparación le servía para reprocharle a Europa sus fracasos. Tom Holland, en The Independent, afirmó que lo que pedía era emular los bajos impuestos y la escasez de burocracia de la Antigua Roma, dos de los flancos por los que el político británico siempre ha atacado a Bruselas.

Imagen de Boris Jonhson en televisión a la hora del desayuno.

Imagen de Boris Jonhson en televisión a la hora del desayuno. Fernando Ruso

Otra de sus pasiones la explicó enLife in the Fast Lane: The Johnson Guide to Cars (2007) y es la demostración de que Boris puede parecer un Tory más verde y más limpio, pero no tiene intención de dejar de comportarse como un chavalote mimado y rico. Anécdotas y chistes sobre el hecho de conducir un Jaguar, un Mercedes S55 AMG o un histórico AC Cobra V8 es lo que hay en estas páginas. Precisamente sobre su pasión por las cuatro ruedas, casi tan encendida como la que muestra por su bicicleta, escribió lo siguiente: “Tu coche irá más rápido y tu novia usará una talla más de sujetador. Es un hecho comprobado que bajo gobiernos conservadores la calidad de vida de los británicos ha crecido de manera incalculable, nos ha llevado a los mejores dentistas, a un mayor consumo de calcio e inexorablemente, a un aumento mamario.”

Londres y Churchill, a su servicio

Con The Perils of the Pushy Parents: A Cautionary Tale (2007) Boris se atrevió a rimar. La protagonista de este libro de poemas es una familia de cuatro miembros, en la que el padre enseña a los hijos la paradojas de Zenón y lucha para convencerlos de que no vean la tele. Ahí está otra vez Boris. Más que malas críticas, consiguió burlas a costa de unos versos flojos y ñoños y un exceso de moralina pero lo publicó en fechas navideñas, por lo que las ventas no fueron tan malas como las reseñas. En ese momento, preparaba su campaña a la alcaldía de Londres y el libro, que también ilustró, fue su forma de acercarse y besar a los niños.

Bajo gobiernos conservadores la calidad de vida de los británicos ha crecido de manera incalculable, nos ha llevado a los mejores dentistas, a un mayor consumo de calcio y a un aumento mamario

Johnson's Life of London (2011) lo escribió siendo alcalde de la capital británica. Compuesto por una serie de mini biografías de gente importante de la ciudad fue para él, otro escaparate. En sus páginas retrató a gente tan dispar como Geoffrey Chaucer o Ketih Richards y lo hizo con ritmo y gracia, recurriendo a algo que también hace muy bien cuando habla: mezclar la alta cultura con interjecciones, vulgarismos y, si lo cree necesario, también con algún insulto. Johnson no ha presumido de ser imparcial ni cuando era periodista, por eso nadie debe sorprenderse de que en un libro dedicado a la historia de Londres no nombre ni una vez a su predecesor en el cargo, Ken Livingstone, y sí cite varias a Margaret Thatcher.

The Churchill Factor (2014) es el último libro publicado por Johnson, que se ve reflejado en la enorme figura política de su biografiado. Pero lo que más le interesa a Boris es Boris y por eso en el libro hay momentos en que el lector no sabe si el tributo va dedicado al ya desaparecido estadista o a sí mismo. Para definir al dos veces premier británico destaca que se expresaba con ocurrencias, que era de una alegría incorregible o que era un elefante solitario dentro del partido conservador. Richard J. Evan, catedrático de Historia en Cambridge, tampoco tiene claro a quién se refiere pero sí que este libro lo escribió Johnson para que lo tomaran como un candidato serio de cara a las próximas elecciones generales de Reino Unido. Esta por ver si el resultado del Brexit adelanta sus deseos o los frena para siempre.