Referéndum en Reino Unido

Brexit, una salida cantada

The Smiths y Morrissey reflejan la evolución de la clase obrera inglesa que ha roto con Europa: desde el rechazo a las élites hace 30 años, a la oposición del inmigrante como rival laboral.

Imagen de archivo de The Smiths, en los ochenta.

Imagen de archivo de The Smiths, en los ochenta.

  1. Brexit
  2. Inglaterra
  3. Canciones
  4. Reino Unido
  5. Grupos musicales

Clases trabajadoras, sin estudios, en zonas desindustrializadas de la periferia, lejos de las ciudades donde la austeridad no ha arrasado con cualquier expectativa para salir del bache y al inmigrante no se le ve como un competidor por un empleo. En Inglaterra, un país dividido en dos -área metropolitana y área rural-, el enfrentamiento se dispara. De hecho, Londres ha votado seguir siendo europea y la otra parte del país, hundida en la depresión, ha votado la marcha. La desigualdad ha hablado, pero no esta noche.

Es una división cantada desde los tiempos de Margaret: “England is mine and it owes me a living/ ask me why and I'll spit in your eye”. En la primera estrofa de Still Ill, incluido en el primer álbum de The Smiths (1984), Morrissey cantaba: “Decreto hoy que la vida/ es simplemente tomar y no dar/ Inglaterra es mía y me debe un sustento/ Pero pregúntame por qué y te escupiré en los ojos/ pregúntame por qué y te escupiré en los ojos/ ya no podemos aferrarnos a los viejos sueños,/ no, no podemos aferrarnos a esos viejos sueños”.

La reivindicación de The Smiths de la Inglaterra antigua era revolucionaria hace 30 años, porque priorizaba al pueblo y la clase trabajadora contra las élites, representada en la monarquía

“En cierto sentido, la evolución de Morrissey ha ido en paralelo con las comunidades obreras de las que proviene”, explica a este periódico el poeta Fruela Fernández, editor del libro The Smiths. Música, política y deseo (Errata Naturae). “Su reivindicación de la Inglaterra antigua era revolucionaria hace 30 años, porque priorizaba al pueblo y la clase trabajadora contra las élites, representada en la monarquía”.

Sus declaraciones sobre la familia real no han variado nunca: “No creo que representen a Inglaterra y tampoco creo que Inglaterra les necesite. Creo sinceramente que son parásitos que se benefician de los ingleses y nada más. Tampoco creo que sirvan para algo”, explicó en la BBC hace cinco años.

Tintes racistas

Pero la evolución del músico inglés, ya con The Smiths finiquitados, asume un desvío racista: “Algunas de sus canciones posteriores -como Bengali in platforms, donde ridiculiza a un inmigrante que no logra adaptarse- ya señalaba la deriva oscura de esa posición. Ahora la reivindicación de los valores ingleses es reaccionaria”, cuenta Fernández. El impacto de la austeridad en la clase obrera ha provocado un desplazamiento ideológico del voto, como ocurre en Francia desde 2002 y, posiblemente, Le Pen lo consolide en 2017.

La prosperidad se ha polarizado tanto que la periferia urbana sólo recoge las migas del futuro prometido y termina renegando del discurso tolerante de la globalización. No se lo creen, porque se ha demostrado lo contrario: las élites ignoran la conmoción de los que caen en el último vagón, hasta que deciden desengancharse. La defensa de la clase obrera y el rechazo al trabajador ajeno se convierte en instrumento político y Morrissey -aunque en sus orígenes arremetiera contra las élites y su gestión injusta- “es una buena imagen de este conflicto”.

La prosperidad se ha polarizado tanto que la periferia urbana sólo recoge las migas del futuro prometido y termina renegando del discurso tolerante de la globalización

La clase obrera ha votado en masa contra la permanencia en Europa, la clase media ha preferido lo contrario, tal y como desvelan los análisis de los votantes. En aquel álbum, The Smiths insisten en la lucha de clases, con historia de amor de fondo, en Miserable Lie: “So, goodbye/ please stay with your own kind/ and i'll with mine/ There's something against us / it's not time / So, goodbye / I know I hardly say”. “Entonces, adiós / Por favor quédate con los de tu clase / Me quedaré con los de la mía / Hay algo en contra de nosotros / No es hora / Entonces, adiós / Sé que es difícil decirlo”.

Los buenos, malos

Con Please, please, please, let me get what i want (Por favor, por favor, por favor, déjame tener lo que quiero), en Hatful of Hollow (1984), reclaman la soberanía del pueblo ante la miseria de los “buenos tiempos”. Más irónicos que nunca, aseguran que son tan buenos que harían que un hombre bueno se convirtiera en uno malo. Así que reclaman la posibilidad de desear, después de vivir “sin un sueño en muchísimo tiempo”.

Así que lo mejor será colgar al dj: “Panic on the streets of London / Panic on the streets of Birmingham / I wonder to myself / Could life ever be sane again?”, en Panic (1988), todavía bajo la mano dura del thatcherismo. “Pánico en las calles de Londres / Pánico en las calles de Birmingham / Yo me pregunto / ¿Podría la vida volver a ser cuerda alguna vez?”.

Ese mismo año, Morrissey publica Bengali in platforms (Viva Hate, 1988), en la que trata la integración de la comunidad hindú en Reino Unido de una manera tajante: no vengáis. La defensa de la clase obrera, de las condiciones laborales extremas y del riesgo social de los más débiles, deriva en un rechazo al extranjero, la mano de obra barata: “Bengalí, bengalí / Bengalí, bengalí / Oh, pospón tus planes occidentales, / y trata de comprender / que la vida es bastante dura aquí”. Repitió polémica racista con Asian Rut (1991) y The National Front Disco (1992).

Con Irish blood, English heart? (2004) anticipa el ideario del UKIP: “Sangre irlandesa, corazón ingles, de esto estoy hecho/ No hay nadie en la tierra de quien tenga miedo / Y ningún regimen puede comprarme o venderme

Con Irish blood, English heart? (2004) anticipa el ideario del UKIP: “Sangre irlandesa, corazón ingles, de esto estoy hecho/ No hay nadie en la tierra de quien tenga miedo / Y ningún régimen puede comprarme o venderme / He estado soñando con un momento en la que / Ser inglés no significa ser destructivo / Para estar al lado de la bandera sin sentirme avergonzado / Racista o parcial / Sangre irlandesa, corazón ingles, de esto estoy hecho / No hay nadie en la tierra de quien tenga miedo / Y moriré con mis dos manos desatadas”.

“Uno de los temas más conocidos de su última época, Irish blood, English heart me parece que resume bastante bien esa mezcla compleja de sentimientos en la antigua clase obrera: esa necesidad de volver a sentirse orgullosos de Inglaterra (I've been dreaming of a time when / to be English is not to be baneful / to be standing by the flag, not feeling shameful  / racist or partial ) y de ir más allá de los partidos tradicionales. Si le quitas la elegancia individualista de Morrissey, lo que sale podría ser el himno alternativo del UKIP”, añade Fruela Fernández. 

Es una vieja canción, cocinada con la dama de hierro, que ha explotado gracias a las políticas austericidas. Antes las entonaban los obreros, ahora la ultraderecha que aprovecha el tiempo de incertidumbre para provocar la ruptura con Europa. Mientras, la izquierda europea sigue en llamada de espera y sin banda sonora.