arte contemporáneo

Esta artista es la versión actual de Goya, según el Museo Reina Sofía

El centro presenta la obra de Anne-Marie Schneider, de dibujos con trazo elemental, sobre escenas domésticas y un imaginario autobiográfico.

Anne-Marie Schneider en su taller, retratada por el Centre Pompidou.

Anne-Marie Schneider en su taller, retratada por el Centre Pompidou.

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¿Es Anne-Marie Schneider una Goya contemporánea? Es el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, quien compara a la artista francesa de 54 años con el pintor aragonés. Aclara que se refiere a “lo grotesco y la caricatura” que encuentra en los dibujos de ambos. Aunque en la presentación de esta “artista con trayectoria, pero que ha expuesto poco”, también destaca el director que es una pintora libre de carga moral.

Anne-Marie Schneider en su taller, retratada por el Centre Pompidou.

Anne-Marie Schneider en su taller, retratada por el Centre Pompidou.

La cumbre grotesca en Goya está en los Caprichos, los Disparates y las Pinturas negras, en los que destaca la crueldad de la violencia, tal y como se perciben en las pinturas sobre motivos de la Guerra de la Independencia y en las estampas de los Desastres de la guerra. Goya toma partido: la denuncia es su objetivo, lo grotesco el recurso. Es un golpe moral libre de moralina. Como apunta Valeriano Bozal, el pintor “deforma para ver mejor y para ver verdad allí donde hay mistificación”.

El grito de Goya, el silencio de Schneider

Para el catedrático, ningún artista llevó la violencia hasta tales extremos, ninguno hizo de las víctimas los protagonistas, “ningún otro suscitó una respuesta que sólo podía ser el grito”. El grito que recordará las brutales ejecuciones, los empalamientos, los descuartizamientos, los bombardeos sobre la población civil. El grito de la desmesura extrema. “Ninguna justificación puede satisfacer a las víctimas, ninguna legitimación, moral, religiosa, política, puede argumentarse. El grito surge en el límite de la violencia perpetrada”, añade Bozal en La estela de Goya.

La bella y la bestia, óleo sobre lienzo, de Anne-Marie Schneider.

La bella y la bestia, óleo sobre lienzo, de Anne-Marie Schneider.

Así es cómo Goya utiliza lo grotesco para desvelar lo que permanece oculto, una manera radicalmente opuesta a la de Anne-Marie Schneider. Lo grotesco a lo que se refiere Borja-Villel es la urgencia de un dibujo tentativo, marcado por la inocencia, la ingenuidad y la infancia neoexpresionista. No hay esperpento en el mensaje, quizá en el trazo. Goya era grotesco en su tema, realista en su técnica. Entonces, ¿por qué utilizar el nombre de pintor para presentar en España a una artista que está en plena ebullición mercantil en Francia, tras su exposición en el Centro Pompidou?

¿Quién es Anne-Marie Schneider? “Es una artista con una obra muy personal”, dice el director del Museo Reina Sofía y lo repite como para destacar una singularidad irrepetible, a pesar de ser el ego la materia prima de creación del arte contemporáneo.

Dibujo incluido en la exposición de Anne-Marie Schneider.

Dibujo incluido en la exposición de Anne-Marie Schneider.

Según los materiales divulgativos que acompañan a la nueva exposición temporal del museo, se subraya el estilo primitivo o infantil de sus creaciones: “En el imaginario de la artista la línea es el enunciado elemental con el que construye un relato autobiográfico que está siempre presente en su obra. Su trazo sencillo remite a una escritura gestual, similar a las anotaciones espontáneas e íntimas de un diario”.

¿Quién es el comisario?

La urgencia del trabajo de Schneider camina por el absurdo de la realidad y la anécdota de lo autobiográfico. La exposición está comisariada, supuestamente, por Manuel Borja-Villel, que no firma ningún texto sobre la artista en el catálogo. De hecho, el único artículo sobre la pintora que aparece en el volumen es el firmado por Jean-François Chevrier, del que tampoco se incluye ninguna referencia biográfica. Chevrier es un historiador del arte, profesor de historia del arte contemporáneo en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, y se atribuye el diseño de la exposición en el mismo texto.

Sobre la pieza que abre el recorrido, una línea titulada Sans Point (Sin punto) dice: “El enunciado es la forma elemental del discurso, como el trazo es la forma elemental del trazado. Pero el trazo, el simple trazo, el simple trazo, sin punto, que se desmarca a un tiempo de la letra i y del punto de exclamación, es la imagen misma de la simplicidad, una afirmación tautológica del trazado. El trazo está solo en la página, simple, single. Sans point significa entonces sin origen y, por ello, sin objetivo. El trazo no conduce a ninguna parte. A diferencia del enunciado verbal, no dice nada”. Y retomando esa expresión podría ser el título de la muestra: Anne-Marie Schneider no dice nada.