igualdad bajo mínimos

Las mujeres no pintan nada en la foto de la cúpula del arte español

Ni una sola mujer en la firma del acuerdo más importante del sector en 20 años. ¿Esta foto es un reflejo fiel de la disciplina? Artistas, galeristas, historiadoras o gestoras responden.

De izda a dcha: Miguel Zugaza, José Pedro Pérez Llorca, José María Lassalle, Miguel Ángel Recio, Guillermo de la Dehesa y Manuel Borja-Villel.

De izda a dcha: Miguel Zugaza, José Pedro Pérez Llorca, José María Lassalle, Miguel Ángel Recio, Guillermo de la Dehesa y Manuel Borja-Villel.

La cúpula del arte español acaba de hacerse una foto que cuestiona la presencia de la mujer en las instituciones públicas y privadas dedicadas a las artes plásticas. Esta semana, el Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía firmaron, con dos décadas de retraso, la gran operación que ordena los fondos artísticos estatales y aclara las fronteras artísticas entre ambas instituciones.

En ella, aparecen, de izquierda a derecha Miguel Zugaza (director del Prado), José Pedro Pérez Llorca (presidente del patronato del Prado), José María Lassalle (secretario de Estado de Cultura), Miguel Ángel Recio (director general de Bellas Artes), Guillermo de la Dehesa (presidente del patronato del Reina Sofía) y Manuel Borja-Villel (director del museo Reina Sofía). Seis hombres, cuatro cargos públicos, ni una mujer.

Según el Laboratorio permanente de público de museos del Ministerio de Cultura, el visitante de museos es predominantemente femenino (52,6%), en los datos de 2009. En las facultades de Bellas Artes, las estudiantes superan el 70%. El 64% de los licenciados en Bellas Artes en 2004 fueron mujeres (la cifra se mantiene desde 1990). Hay 13 artistas reconocidos con el mayor premio a las artes plásticas iberoamericanas, el Premio Velázquez, pero sólo han sido galardonadas 2 mujeres. En el Nacional de Artes Plásticas, convocado en 19 ocasiones, sólo 5 artistas mujeres han sido galardonadas.

Según los datos recopilados por la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) en el último ARCO, que harán públicos en su totalidad próximamente, participaron 945 mujeres artistas y 2.741 hombres.

María Corral, una de las mujeres más influyentes del sector artístico en este país, explica a este periódico que en estas cuatro décadas fueron ellas quienes activaron el arte, desde la gestión a la industria, y que una vez estuvo todo en marcha, ellos se quedaron con las sillas del poder.

Entonces, ¿es esta foto el reflejo real de un sector en el que la mujer ha tenido un papel muy activo? Hemos preguntado una respuesta entre 10 mujeres (historiadoras del arte, políticas, artistas, gestoras): Jazmín Beirak, Concha Jerez, Martina Millà, Eva Fernández del Campo, Rebeca Blanchard, Marta Soul, Carolina del Olmo, María Ruido, Cristina Fontaneda y María José Magaña.

Jazmín Beirak

Diputada en la Asamblea de Madrid (Podemos) e historiadora del arte.

“Si bien en esta foto hay algo de “casualidad histórica”, ya que han existido en España directoras de museos o ministras de cultura, sí produce cierta extrañeza. Que esta extrañeza se convierta en noticia en un diario, es, a su vez, una buena noticia. En un ámbito en el que la presencia de la mujer supera con mucho el 50%, no se entiende, si no es debido a un vector de género, que la mujer no tenga una mayor presencia en los puestos de dirección.

Este vector opera con más fuerza cuando faltan ejemplos en los que apoyarse, por eso la presencia de mujeres en puestos de dirección es importante, porque supone poblar un paisaje de referentes en el que mujeres podamos reconocernos y pensar esos espacios de responsabilidad como accesibles.

Que haya mujeres en esas instituciones no necesariamente significa que se vayan a dirigir mejor, más aún cuando el hecho de que esas instituciones se dirijan bien tiene que ver también con los equipos y no solo con individualidades, pero la cuestión que plantea esa foto no es la gestión de esas instituciones, sino que de las seis personas que aparecen, las seis son hombres”.

Concha Jerez

Artista, Premio Nacional de Artes Plásticas 2015.

“Muchos de los museos están dirigidos por hombres. Las fotos son de ellos. En la infraestructura hay una mayoría de mujeres. La trinchera es para las mujeres, los sillones se los quedan los hombres. En el Museo Reina Sofía ha habido dos directoras. El Prado nunca ha tenido una directora. ¿Es que no hay buenas directoras del Museo del Prado? Lo dudo.

Estos dos grandes museos interpretan y reconstruyen la historia contemporánea, en un caso, y la antigua, en otro. Necesitamos que en El Prado se muestran más mujeres que han hecho también historia. Por supuesto, en el Reina Sofía también. Ha habido ministras y directoras generales de Bellas Artes, pero la mayoría han sido hombres. Las buenas prácticas abriría la posibilidad al mérito al margen del género. Lo importante es crear posibilidades y oportunidades”.

Martina Millà

Responsable de programación y proyectos de la Fundación Joan Miró.

“Desde que en 1971 Linda Nochlin se preguntara por qué no ha habido grandes artistas mujeres hasta la Guerrilla Girls y las MAV, el diagnóstico está bastante claro. Sin embargo, si la ausencia de mujeres en puestos relevantes del mundo del arte no es vista como una patología del sistema, dificilmente se intentará aplicar una solución. Si la enfermedad no es vista como tal, ¿por qué curarla? Mientrastanto, desde la periferia de las estructuras de poder se siguen buscando vías alternativas para que la práctica artística consiga cumplir su misión emancipatoria. La dimensión poética continúa reinventándose y adaptándose a los tiempos”.

Eva Fernández del Campo

Profesora de de arte contemporáneo y asiático. Doctora en Historia del Arte.

“No sé por qué tanta sorpresa ante la foto. Ya sabíamos hace mucho que todo lo relacionado con la autoridad está cargado de testosterona y que, aunque en el mundo de la Historia del Arte hay más mujeres que hombres, los que ostentan los cargos de poder son mayoritariamente ellos. Es sorprendente el parecido que esta foto tiene con las de la de la Conferencia de Rectores y las de la Conferencia Episcopal, y no sólo por el género de sus componentes, sino también por las poses, los atuendos y la pompa.

Menos mal que el fotógrafo ha colocado a los personajes con el tapiz como telón de fondo y que, así, el arte ha obrado una vez más su milagro haciendo que a Miguel Zugaza y a Guillermo de la Dehesa se les posen unos pajarillos en la cabeza y que a Manolo Borja-Villel le salgan unas antenas vegetales, que animan mucho la composición. Al final, el arte siempre nos alegra la vida a todos, mande quien mande”.

Rebeca Blanchard

Galerista. Historiadora del arte y copropietaria de la Galería Nogueras Blanchard.

“El sector cultural y del arte en nuestro país refleja aquello que se ve en otros sectores: la ausencia de mujeres en los cargos directivos. Esta foto lo confirma. La desigualdad está enraizada en el sistema en el que vivimos y la historia del arte es ejemplo de ello.

En las escuelas de Bellas Artes y en las facultades de Historia de Arte, las estudiantes son en su mayoría mujeres. Mientras que los directores de los departamentos universitarios, los directores de museos, los comisarios internacionales, los coleccionistas, en definitiva, los que toman las decisiones en la industria del arte son, en su gran mayoría, hombres.

De los artistas que llegan a exponer en galerías y museos de nuestro país a día de hoy, la mayoría son también hombres.

El llamado techo de cristal existe y en este sector lo perpetúa los mismos factores que se dan en otros ámbitos. En España aún hay camino por recorrer para ir de la llamada reconciliación familiar a la corresponsabilidad, para llegar a una sociedad en que el sueldo de una mujer y un hombre por el mismo trabajo sea el mismo, en donde las mujeres directivas no sean la excepción, en donde las decisiones y el poder realmente sea compartido.

Va siendo hora que los que trabajamos en el ámbito cultural y del arte reflexionemos en común acerca de este tema y lo poco representado que está el talento de la mitad de la población”.

Marta Soul

Artista.

"Mi medio de expresión artístico gira principalmente en torno a la fotografía. El mundo de la fotografía está auténticamente gobernado y protagonizado por hombres. Esto era así cuando empecé, hace unos 20 años y sigue siendo igual. En aquella época, el hecho de que fuera tan masculino me parecía exótico e incluso divertido, lo veía como una especie de reto profesional. Miro esta foto, pienso en lo que significa y me acuerdo de ese momento. Sin embargo, lo que antes me parecía exótico, se me presenta ahora rancio. Y lo divertido, deprimente. Muchas de las veces que me invitan a participar en proyectos se debe a que la temática es sobre la mujer o se necesitan participantes femeninos, sin excluir este texto que acabo de escribir".

Carolina del Olmo

Directora de publicaciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid y ex directora de cultura.

“No soy de las que suelen escandalizarse por la ausencia de mujeres en según qué ámbitos. Como hermana del resto de mujeres del mundo, no sólo no me fastidia, sino que me enorgullece que no seamos más en el ejército, en bandas violentas y paramilitares o en las estructuras de poder de negocios ilícitos como la trata de personas o el tráfico de armas.

Y siguiendo esta misma lógica, también me enorgullece un poquito que seamos menos en esos puestos de alto nivel de grandes corporaciones, en los que el poder degrada y corrompe a quien los ostenta. Y para llegar a los cuales hay que haber dejado de lado un montón de cosas importantes.

Se dice que la falta de mujeres en esos nodos centrales de decisión tiene consecuencias perversas para todo el mundo, pero yo creo que las cosas deberían cambiarse desde otros lugares, sin necesidad de trepar por esas escaleras de poder empresarial.

En cambio, el mundo del arte es uno de esos escasos terrenos en los que las mujeres han ocupado puestos importantes de decisión y visibilidad, y desde hace mucho tiempo ya –la cuestión generacional, que justifica en parte algunas desigualdades en puestos de poder, aquí no viene a cuento. No sé muy bien cuáles son las razones de que el campo del arte haya sido más propicio al desarrollo de carreras exitosas para las mujeres.

Tal vez haya ahí algo de lógica patriarcal perversa sumada a una concepción de la cultura y el arte como mero adorno: durante muchos años, cuando la presión obligaba a los gobiernos a poner mujeres al frente de algo, ese algo era siempre la cartera de Cultura, y no la de Interior, por ejemplo. Pero el caso es que así ha sido y son legión las mujeres que han destacado y destacan en todos los campos del arte: artistas, comisarias, críticas, galeristas, directoras de instituciones culturales… Así que, esta vez sí, la foto de esos señores me ha resultado bastante deprimente (aunque nada sorprendente)”.

María Ruido

Artista.

“La foto de la cúpula de los dos principales museos estatales resume bien cómo es el estado de las cosas. Lamentablemente, la igualdad legal no significa igualdad real, ni igualdad de oportunidades. El mundo del arte, la cultura o el cine, funcionan igual que otras instituciones o sectores, exactamente igual, por mucho que quieran dar la impresión de que son instituciones donde el clasismo, el sexismo, la homofobia, la lesbofobia, la transfobia, el etnocentrismo, la injusticia epistémica... no son, al menos, tan acentuados como en otros sectores.

Esta foto y la realidad misma lo demuestran. A medida que avanzamos en puestos de mayor poder o responsabilidad, las (bio)mujeres, pero también lxs migrantxs o las personas de otras culturas o etnias se van reduciendo o son directamente inapreciables o inexistentes. Existe un techo de cristal, tan invisible sobre el papel como real, donde funciona una especie de "solidaridad hegemónica" de clase, género, raza y sexualidad, que impide el acceso de muchas personas o lo dificulta enormemente. 

Y no solo hablo del acceso a determinados puestos de responsabilidad, si no del reconocimiento mismo: se puede llamar invisibilidad, menosprecio, infantilización, exotización... Tiene muchos nombres, pero todos ellos dificultan o impiden la heterogeneidad en las formas, lugares y posiciones, haciendo de la institución arte, la institución cine y, en fin, los diferentes aspectos de la producción culturales territorios privilegiados no de liberación y pluralismo, si no de reafirmación y esclerotización de estas epistemologías y formas de hacer hegemónicas”.

Cristina Fontaneda

Directora del Museo Patio Herreriano e historiadora del arte.

“Esta foto es la paradoja contemporánea de la cultura y el arte contemporáneo revelada. En un sistema en el qeu la mujer tiene una presencia consolidada y nutrida, la punta del iceberg sigue siendo monocolor”.

María José Magaña

Gestora cultural y representante de la asociación Mujeres en las artes visuales (MAV).

“Nos hemos acostumbrado a ver fotos donde sólamente aparecen señores. Son los poderosos, los que toman decisiones, los que marcan las tendencias sobre qué artistas valen más en el mercado o los que deciden cómo se cuenta la Historia del Arte en las colecciones de los museos.

En este mes de marzo, que nos empodera a las mujeres, de nuevo tenemos varios datos y algunas imágenes que hablan por sí solas. Desde MAV, un año más, hemos realizado el recuento de las mujeres artistas que han participado en ARCO. Las galerías españolas apuestan por igual por las artistas españolas y extranjeras, un 12% y 13% respectivamente. Pero todavía es más desolador el conjunto, pues las mujeres no sobrepasan el 23%, frente al 77% de la representación masculina.

Las mujeres no nos cansamos de preguntar por qué la mayoría de licenciadas en Bellas Artes, Historia del Arte, gestión de las galerías de arte, gestión en los diferentes departamentos de museos, organización de exposiciones... se realizan por mujeres, y sin embargo no llegamos al nivel de la toma de decisiones. ¿Por qué seguimos sin tener mecanismos para exigir el cumplimiento de la ley de igualdad 3/2007 efectiva entre hombres y mujeres?

Fotos como ésta, legitiman la desigualdad y no sólo provocan que las narrativas de los museos se cuenten únicamente desde las miradas masculinas, sino que es la historia que heredan las generaciones futuras y que perpetúa una memoria incompleta y que no representa a la totalidad de la ciudadanía.

Es un buen ejercicio contar cuántas obras de mujeres se exponen en las colecciones de los principales museos de este país. Esto va relacionado con la ausencia de compras de obras de artistas mujeres, con su invisibilidad para el mercado, su falta de cotización, independientemente de que haya artistas que prefieran moverse por otros cauces, y la falta de presencia de las artistas femeninas en los libros de textos y en las clases de universidades y escuelas.

Ya es hora de remediarlo…”