Salud

Medicina: del pedestal a la viñeta

La ética está más que presente en el día a día de las consultas, pero a veces parece que se olvida. Una médica e ilustradora nos lo recuerda vía cómic.

Una de las viñetas de Con-ciencia médica

Una de las viñetas de Con-ciencia médica

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Una niña de 12 años murió el pasado mes de octubre en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), después de que sus pediatras accedieran a la alimentación artificial, algo que sus padres habían solicitado en varias ocasiones sin éxito. Los medios de comunicación recogieron la noticia y se habló del dilema ético al que se habían enfrentado jueces y médicos.

Es uno de los escasísimos ejemplos en los que se escucha hablar sobre la dimensión ética del trabajo de los profesionales sanitarios, a pesar de que está presente en casi todos sus ámbitos de actuación. "Parece que sólo existen la eutanasia y el aborto", explica a EL ESPAÑOL la médica e ilustradora Mónica Lalanda, que acaba de publicar el cómic Con-ciencia médica (Lid Editorial). 

Con estos dibujos, que Lalanda empezó a realizar después de formarse como viñetista en el London Art College de London -ejerció la medicina durante 12 años en Reino Unido-, la autora pretende hacer "autocrítica desde la reflexión" y contribuir a que se baje del pedestal a la profesión médica.

¿Se puede prescribir algo de lo que se conoce eficacia?

¿Se puede prescribir algo de lo que se conoce eficacia?

Los sanitarios, opina, se enfrentan a dilemas éticos a diario y muchas veces no son conscientes de ello, a pesar de que existe un Código de deontología médica que, eso sí, no tiene mucho peso en la carrera de Medicina. "Lo peor es que la formación en ética no es transversal; se da en una única asignatura y encima en la etapa preclínica, cuando el futuro médico no ha estado en contacto con los dilemas éticos del día a día".

¿Ejemplos en los que la ética es necesaria sin que se de una situación extraordinaria? La autora cita todo lo relativo a la confidencialidad. "A veces no nos damos cuenta y estás charlando en el ascensor sobre un paciente y puede haber alguien que le conozca ahí", señala. Aunque lo explica mejor en una de las viñetas, en la que se ve un elevador lleno de pacientes en el que un médico le dice a otra: "El de la 7A es VIH positivo. No quiere que lo sepa su madre. Además, nunca le dijo que es homosexual. ¡Vaya movida!"

También lo que se refiere a los errores médicos. "Tendemos a taparlos, a olvidarlos...", reconoce. Mal uso de los recursos o imprudencia en las redes sociales son otros de los aspectos con componente ético que Lalanda describe en su libro.

¿Y cómo se han tomado sus compañeros de profesión que una médica que ha ejercido gran parte de su carrera en el extranjero venga ahora a abrirles los ojos? Lalanda confiesa, quizás algo sorprendida, que ha tenido un "recibimiento fantástico". "La gente me ha dicho que hay situaciones de las que hablo que ellos nunca habían visto desde fuera y agradecen que se lo digas y que encima lo hagas a través del dibujo y el humor", comenta.

Por último, una pregunta imprescindible para la gran defensora -no hay más que mirar su Twitter- de la declaración de conflictos de interés: "¿Cómo ha financiado Con-ciencia médica?". La respuesta da fe de esta buena acogida entre la profesión de la que habla la autora. Fue la Organización Médica Colegial la que "se mostró entusiasmada" con su proyecto cuando la editorial le dijo que requería de unos apoyos mínimos antes de editarlo.

Así, esta médico de Urgencias en Castilla y León ha podido llevar a cabo su proyecto, en el que denuncia con humor cómo sería la medicina si los médicos actuaran sin conciencia y sin reglas. ¿Una situación utópica? A tenor de las viñetas que leemos parece que, desgraciadamente, no.

Humoristas veteranos también han leído a Lalanda.

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