Genética

Si tienes canas, culpa al gen IRF4

Un estudio masivo con datos de más de 6.000 personas identifica los genes responsables de la canicie del pelo, grosor de la barba o anchura de las cejas.

Richard Gere, durante el Festival de Montclair

Richard Gere, durante el Festival de Montclair Montclair Film Festival

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¿Por qué nos salen canas? Hasta ahora, la respuesta más simple era que la melanina, el pigmento que da color a nuestro pelo, va disminuyendo a lo largo de nuestra vida.

Ahora, un nuevo estudio liderado por el University College de Londres y en el que han participado investigadores de la Universidad de Oviedo ofrece una interesante ampliación a la respuesta. Que tengamos más o menos canas está determinado por el gen regulador del interferón factor 4 o IRF4. Era conocido el papel de este gen en determinar el color del pelo, ahora también sabemos que afecta a la canicie.

"Hemos encontrado la primera asociación genética para las canas, lo cual podría proporcionarnos un buen modelo para comprender aspectos de la biología del envajecimiento", dice Andrés Ruiz Linares, de la UCL y autor principal del trabajo. "Comprender el mecanismo de asociación de las canas con el IRF4 podría resultar relevante para desarrollar formas de retrasar la canicie".

La relación entre los genes y las características del pelo.

La relación entre los genes y las características del pelo.

Es la primera vez que este gen es asociado directamente al blanqueamiento del pelo. Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron un estudio de asociación del genoma completo, conocido por sus siglas en inglés como GWAS, a una población de 6.357 personas en Brasil, México, Colombia, Chile y Perú, cada una de las cuales con ancestros diversos.

"América Latina es un lugar particularmente interesante para estudiar la genética de nuestros rasgos capilares", explica a EL ESPAÑOL Kaustubh Adhikari, de la UCL y otro de los investigadores principales. "Siendo una mezcla de tres linajes continentales diferentes -europeo, americano nativo y africano- es un crisol natural donde la inmensa diversidad genética y fenotípica resultante de esta mezcla da a los genetistas un espectro mucho más amplio que investigar, al igual que permite extrapolar estos hallazgos a las poblaciones actuales". 

Las conclusiones "sólo han sido posibles porque hemos analizado un crisol de gente diversa, algo que nunca había sido hecho a esta escala", dice Adhikari. "Estos hallazgos tienen potenciales aplicaciones, tanto forenses como cosméticas".

La vía forense significa que, conociendo los genes relacionados con la capilaridad que tiene un individuo, sería posible elaborar perfiles visuales y saber a ciencia cierta si el sospechoso tiene pelo rizado, alopecia o canas.

Liso o rizado, depende del gen

Además del rol del IRF4, los investigadores descubrieron otro gen interesante, el PRSS53, causante de que algunos humanos tengan el pelo rizado y otros no. Esta enzima "actúa en la parte del folículo que da forma a la fibra de cuero cabelludo", explica Desmond Tobin, de la Universidad de Bradford.

Mientras que, por ejemplo, el pelo liso está virtualmente ausente del África Subsahariana, la variación genética del PRSS53, "asociada con el pelo liso de los asiáticos orientales o los americanos nativos apoya la tesis de que la forma del pelo es una selección reciente en la familia humana", añade.

Al final, la tesis que transmite este complejo trabajo es que nuestro color o forma de pelo depende más de la selección sexual o natural entre individuos que a factores ambientales.

"Hemos encontrado evidencia estadística en el genoma que apoya esa visión", dice Adhikari, "es improbable que los genes que hemos identificado funcionaran de forma aislada para causar canas o pelo liso o cejas gruesas, pero tienen un rol junto con muchos otros factores que aún tienen que ser identificados".

Por ejemplo, la variante que predispone a que el pelo se vuelva gris sólo aparece en los europeos. "Esto podría explicar hasta cierto punto por qué el pelo gris es más común en europeos que en otras poblaciones", explica el científico.