Religión

Así nos imaginamos a Dios

Un reciente estudio ha analizado el concepto de Dios por las propiedades humanas que las personas tienden a atribuirle: se le ve similar al hombre en la mente, pero no en el cuerpo. 

La Nebulosa de la Hélice, conocida como el Ojo de Dios

La Nebulosa de la Hélice, conocida como el Ojo de Dios

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"Si los bueyes, caballos y leones tuvieran manos o pudieran dibujar con ellas, los caballos dibujarían sus dioses semejantes a caballos y los bueyes, a bueyes". El poeta y filósofo griego Jenófanes de Colofón criticaba en el siglo V antes de Cristo la concepción antropomórfica de los dioses y postulaba una divinidad algo más abstracta que aquellas que eran representadas con forma humana por la tradición popular. Desde entonces, diversos estudios han planteado el antropomorfismo, o la atribución de propiedades humanas a entidades que no lo son, como una explicación para el origen del concepto de Dios. Sin embargo, no queda claro qué propiedades humanas tendemos a atribuir a Dios y bajo qué condiciones.

Este concepto de lo divino es de particular interés, tanto para psicólogos como para antropólogos, precisamente debido a que la mayoría de los seres humanos creen en algún tipo de ser sobrenatural, a pesar de que su cualidades a menudo violan nuestra percepción cotidiana sobre cómo funciona el mundo. Al fin y al cabo, no hay nada en el mundo físico que pueda estar en varios sitios al mismo tiempo, ni ningún ser vivo que sea inmortal.

Estudiar a Dios ofrece una idea de cómo las personas son capaces de conciliar su realidad cotidiana con una tradición cultural que entra en clara contradicción con esa realidad

Según ha explicado a EL ESPAÑOL el investigador del Occidental College (EEUU) Andrew Shtulman, estudiar las propiedades del concepto de Dios "puede ofrecer una idea de cómo las personas son capaces de conciliar su realidad cotidiana con una tradición cultural que entra en clara contradicción con esa realidad" y, de paso, brindar una explicación de "por qué es tan persistente y universal el concepto de Dios".

El propio Shtulman, junto a Marjaana Lindeman, investigador de la Universidad de Helsinki (Finlandia), ha llevado a cabo un estudio cuyo principal objetivo era averiguar cuál es la forma más habitual en la que los seres humanos se imaginan a Dios y qué propiedades humanas le atribuyen. "Teniendo en cuenta el interés que ha suscitado el antropomorfismo como explicación para el origen y la naturaleza del concepto de Dios, es sorprendente lo poco que sabemos acerca de las propiedades humanas que se le atribuyen", aseguran los autores en el artículo científico publicado en la revista Cognitive Science.

Una mente sin cuerpo

Los resultados de la investigación "demuestran que el concepto de Dios es universalmente antropomorfo, pero no en el sentido de ser tratado como un ser humano, sino en el sentido de atribuírsele una mente similar a la nuestra", explica Shtulman. Esto entra en cierta contradicción con algunas hipótesis anteriores que planteaban el concepto de Dios como una persona con algunas atribuciones sobrehumanas.

"Durante demasiado tiempo se ha seguido la idea freudiana de que el concepto más habitual de Dios es simplemente un humano poderoso", cuenta a EL ESPAÑOL el psicólogo Justin Barrett. Este investigador de la Universidad de Oxford considera que el estudio de Shtulman "ayudará a desterrar la vieja idea de que la gente piensa de forma automática en dioses como seres humanos con pequeñas modificaciones".

Soldados israelíes rezando.

Soldados israelíes rezando.

Para averiguar cómo se imaginan las personas a Dios, los investigadores realizaron tres experimentos en los que se preguntaba a los participantes sobre el tipo de propiedades que le atribuían, las separaba en psicológicas y fisiológicas, y luego analizaba la frecuencia, la coherencia y la confianza de cada respuesta. En estos experimentos, los participantes debían decidir cuáles de entre 48 propiedades humanas podían ser atribuidas a Dios. De ellas, 23 eran psicológicas -como por ejemplo, si puede tener conocimientos o hacer planes- y 25 eran fisiológicas (si está vivo, respira o come).

En los dos primeros experimentos, realizados en Finlandia y EEUU y con una población mayoritariamente cristiana, los participantes hicieron significativamente más atribuciones psicológicas que fisiológicas. La mayoría de los voluntarios coincidieron en que Dios es consciente de las cosas, tiene objetivos y aspiraciones, puede comunicarse y puede estar satisfecho, feliz o triste, pero muy pocos apuntaron que podría comer o beber, o que posee órganos biológicos como un corazón o un cerebro.

De hecho, más de la mitad de los individuos de la muestra atribuyeron a Dios 18 de las 23 propiedades psicológicas, algo que solo sucedió en 5 de las 25 propiedades fisiológicas. "En promedio", afirma Shtulman, "se atribuyeron el 53% de las propiedades psicológicas a Dios, por solo el 22% de las propiedades fisiológicas".

Experimento en La India

Finalmente, para comprobar si los resultados eran extensibles a otras religiones y si, por tanto, hay una forma más o menos universal de conceptualizar a Dios, los investigadores realizaron un tercer experimento similar a los dos anteriores, que se llevó a cabo en La India. En este caso, la mayoría de los participantes pertenecían a la religión hindú, que tiene más presente el antropomorfismo que las religiones de origen judeocristiano. Aún así, los resultados mostraron que los hindúes eran sólo ligeramente más propensos a atribuir propiedades físicas a Dios y seguían siendo mucho más proclives a atribuir propiedades psicológicas.

Procesión hindú del dios Ganesh.

Procesión hindú del dios Ganesh.

Shtulman y Lindeman concluyeron que el concepto más general de Dios es el de "una mente que puede vivir sin poseer las propiedades biológicas características de los seres vivos ordinarios y que puede ejercer la fuerza sin poseer la propiedades de las entidades físicas ordinarias". Los investigadores sostienen que "la atribución de propiedades psicológicas a Dios es cognitivamente más fácil que la atribución de propiedades fisiológicas, tal y cómo demuestran la frecuencia, la velocidad, la confianza y la coherencia de las atribuciones" en las respuestas de los voluntarios.

A mayor religiosidad, más antropomorfismo

El estudio también ofreció algunos resultados interesantes, como que las personas más religiosas tendían a atribuir más propiedades antropomórficas a Dios, algo que, paradójicamente, entra en contradicción con la descripción teológica del Dios cristiano, una especie de fuerza abstracta a la que solo se le atribuyen algunas cualidades humanas. Según Shtulman, el hecho de que las personas tengan ideas sobre Dios que entran en contradicción con sus propias creencias religiosas se produce simplemente porque "no son conscientes de esta incompatibilidad".

Semana Santa en Zamora.

Semana Santa en Zamora.

También se observaron contradicciones a la hora de atribuir propiedades que resultaban incompatibles entre sí, como el poder ejercer fuerza o sentir tacto sin poseer una entidad física. Para el psicobiólogo Manuel Martín-Loeches, del centro de Evolución y Comportamiento Humano de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III, "la atribución de propiedades que son contradictorias o contraintuitivas es precisamente lo que hace que la idea de Dios sea más atractiva y más fácil de recordar". Según este investigador, es precisamente "el hecho de que sea vengativo y a la vez misericordioso, o el ser uno y trino al mismo tiempo, lo que hace memorables a las figuras divinas".

Martín-Loeches ha asegurado a este diario que el estudio de Shtulman y Lindeman establece "un perfil mucho más preciso del concepto de Dios, lo que sin duda ayudará a entender mejor el origen del concepto". Además, este investigador considera que estos estudios son de especial interés en una época en la que el terrorismo con base religiosa es un problema de gran importancia. "Entender los mecanismos que subyacen tras el pensamiento religioso", concluye Martín-Loeches, "es necesario para poder abordar los posibles problemas que surgen de él".