La crianza de los hijos en España es uno de los momentos más bonitos, pero también uno de los más importantes. Y es que, desde las rutinas, las conversaciones, reacciones, aprendizajes e incluso las palabras que utilicemos con ellos pueden llegar a influir más de lo que pensamos en sus primeros años e incluso en su futuro.

Concretamente las palabras que elegimos para comunicarnos con ellos desempeñan un papel fundamental en la formación de su percepción del mundo. Y aunque estas normalmente contribuyen de manera positiva a su educación, es crucial ser conscientes de ciertos comentarios que, por su frecuencia y aceptación generalizada, a menudo pasan desapercibidos y pueden llegar a ser muy negativos.



Este es el caso de las frases, aparentemente inofensivas y frecuentes en muchos hogares españoles, que pueden tener un impacto significativamente perjudicial en la autoestima de los niños, afectando su desarrollo presente y futuro. Estas son algunas de las frases que deberías evitar.

Frases tóxicas y típicas en España que tienes que evitar con tus hijos

Las constantes críticas y palabras negativas recibidas durante la niñez pueden tener consecuencias más devastadoras para la autoestima de las que imaginamos, equiparables a heridas emocionales que perduran en el tiempo.

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La manifestación de síntomas emocionales y la presencia de baja autoestima en la vida adulta de aquellos que fueron objeto de estas experiencias es una de las problemáticas más habituales en las consultas psicológicas españolas. Palabras en el pasado que de alguna manera tuvieron un impacto significativo en ese entonces y ahora también en su etapa adulta.

Por ello, es fundamental identificar estos comentarios, palabras o frases negativas para evitar utilizarlas en el hogar y con los más pequeños. Solo de esta forma estaremos protegiendo su autoestima y bienestar mental futuro.

1. Evitar comentarios negativos sobre el físico

"Eres muy bajito", "no deberías comer tanto si no quieres engordar", "has sacado la nariz picuda de tu padre"... Son solo algunas de las frases que deberías evitar decir a tus hijos.

Este tipo de comentarios negativos sobre el físico puede llevar a que nuestros hijos adquieran una imagen distorsionada y negativa de sí mismos o provocarles una preocupación excesiva sobre su físico e inseguridades. En su etapa adulta podrían no llegar a estar nunca satisfechos con su físico e incluso experimentar trastornos nutricionales.

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Lo mejor en estos casos es evitar tanto comentarios positivos como negativos en lo que se refiere al aspecto físico de los más pequeños y hacer que puedan sentirse seguros con su propio aspecto.

2. Evita comentar sus capacidades

"Así nunca vas a conseguir nada", déjame a mí que tu no sabes", "no eres tan rápido y listo como tu hermano"... Este tipo de frases crean la sensación de un juicio constante sobre las capacidades de nuestros hijos. Un efecto que puede acabar provocando que no se molesten por conseguir sus objetivos, además de una gran dosis de estrés y ansiedad, ya que no tendrán la sensación de que sus esfuerzos sean suficientes.

Como padres lo mejor es dejar que sean los niños quienes desarrollen sus propias capacidades sin presiones y siempre tratar de ayudarles en el camino, pero jamás destacando sus fallos.

3. No le hagas sentirse invisible

"Calla que tu no tienes ni idea", "cuando callas estás más guapo", "si creces lo entenderás"... Todas las frases dan a entender la misma idea: nuestro hijo y su palabra no vale nada. Expresiones por lo tanto totalmente desaconsejables y que pueden acabar generando una sensación de que la opinión y existencia de nuestro hijo no importa.

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Es necesario que puedas hacer sentir que tus hijos están siendo escuchados y que su opinión también importa. Esta es la única manera de que acaben confiando en sí mismos y se sientan valorados.

4. Frases que restan importancia a sus necesidades y sentimientos

"No llores que no es para tanto", "eres un exagerado", "te quejas demasiado"... Cualquiera de estas frases acabará haciendo creer a tus hijos que están siendo minusvalorados y que sus sentimientos y necesidades molestan al resto. Personas que en un futuro podrán llegar a sentir que no se valoran a sí mismas.

Por eso, es esencial demostrarles desde la infancia que sus emociones sí importan como las del resto y que tienen todo el derecho del mundo a expresarlas. Tienen que sentir que no hay nada malo en ello.