Faltan muy pocas horas para que los coches de F1 echen a rodar en Madrid. Frente al esperado lleno que se prevé en la ciudad durante esta semana, son muchos los restaurantes que se preparan para acoger a quienes no tienen entrada.
Con diversos espacios preparando unos días marcados por la alta ocupación y el tránsito de turistas, surgen novedosas propuestas que transforman la rutina de estos establecimientos en un ambiente muy cercano a la F1.
Para el fin de semana del 11 al 13 de septiembre, se estima que lleguen a Madrid unas 80.000 personas de fuera de la capital de cara a presenciar el esperado acontecimiento, de las cuales unas 45.000 llegarán de fuera de España. Si Madrid siempre está llena, salvo en agosto, estos días estará repleta.
Un espacio pensado en el jazz transformado en el rugir de los coches.
Disfrutar del rugir de los motores
En plena calle de Arturo Soria, Gulah Po boys organiza unas jornadas para disfrutar, en un ambiente informal y rodeados de aficionados del motor, de todo lo que suceda en el nuevo Gran Premio de España.
Los entrenamientos libres del viernes, la clasificación del sábado y la gran carrera del domingo, podrán vivirse en la gran pantalla que instalarán dentro de las paredes de este local que ha hecho famosos en la ciudad sus "Po'Boys".
El restaurante regentado por Jesús González Espartero, nacido en Segovia y ya, madrileño de adopción, transforma su ambiente inspirado en Nueva Orleans por la adrenalina y la emoción que transmiten los motores.
"Po'Boys", su mayor reclamo
Pese a que su inspiración en la ciudad del jazz desaparezca durante estos días, su influencia gastronómica luisiana continuará amenizando la experiencia para comer rico y diferente.
Con una estética parecida a los perritos calientes, estos bocadillos van más allá, tienen su nombre propio. Los "Po'boys" son un símbolo en Nueva Orleans, una de las comidas callejeras más consumidas de la ciudad estadounidense.
Su influencia francesa se ve a simple vista, un pan que se queda a medias entre un clásico brioche y la famosa baguette del país galo. Pensado para gente sin recursos, ha logrado expandirse por diferentes rincones del mundo.
El "Po'boy de Gulah", traspasó fronteras y ya está en Madrid.
Sus precios, mantienen el origen asequible para muchos bolsillos, con un coste medio de 13€ cada uno. Sus más conocidos se rellenan de pulled pork, de pollo crujiente con refrescantes encurtidos y de costilla de ternera con un sorprendente puré de palomitas.
Para los más atrevidos y abiertos a experiencias fuertes, disponen de alitas de pollo denominadas "al infierno" o su versión de las braviolis, una de las raciones más madrileñas por antonomasia.
Serán casi doce horas las que el local esté abierto, entre las 12:00h hasta las 00:00h, desde el viernes hasta el domingo, convirtiéndose en un buen lugar para quienes quieran seguir con el afterparty de la emoción de la F1 debido a su cercanía con el circuito.
"La Monumental" en casa
Si lo que quieres es quedarte en casa o con amigos, podrás pedirte la curva más famosa del circuito a domicilio, tal y como lo oyes.
La jugosidad y melosidad de la tortilla de patatas en la tendencia más contemporánea.
Una de las tortillerías más famosas de la capital, La Martinuca, y la marca de ibéricos por excelencia, Joselito, se han unido para una colaboración limitada durante los días en los que los F1 hagan rugir sus motores. El resultado es La Monumental, una tortilla de patata que integra ambos buques insignia españoles: la tortilla de patatas y el jamón ibérico.
Una oferta limitada y disponible únicamente a través de la app de Glovo y, además, te llegará un bocadillo de jamón junto con la versión más comestible de la curva peraltada por excelencia.