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Los escasos 10 minutos que separan el puerto de San Sebastián de La Gomera de Bancal Hotel&Spa, el hotelito boutique que será nuestro particular hogar durante unos días, transcurre entre abruptos acantilados e innumerables curvas.

Al fin y al cabo, si algo define a esta tierra moldeada por el aislamiento donde la naturaleza continúa marcando el ritmo de la vida cotidiana, es precisamente su manera de convivir con ella, adaptándose a sus particularidades.

Absortos en las aguas turquesas y en la silueta del impetuoso Teide, que se intuye al otro lado del mar, sucede: sobre una ladera que desciende hacia San Sebastián, y siguiendo la escarpada orografía del lugar, Bancal hace su espectacular aparición defendiendo, claramente, su identidad gomera.

Una de las tres piscinas con las que cuenta en hotel Bancal en La Gomera.

Una de las tres piscinas con las que cuenta en hotel Bancal en La Gomera. E. E.

Porque no es casual que, precisamente el espacio que ocupa, fuera en el pasado un terreno de cultivo de tomates dispuesto en bancales, ese sistema de terrazas agrícolas que los locales llevan levantando, desde hace siglos, piedra a piedra, permitiéndoles sembrar en ellos alimentos de todo tipo gracias a la adaptación al terreno.

Unos bancales que ya otros quisieron transformar en hotel hace 20 años, pero que, por cuestiones varias, quedó abandonado a su suerte hasta que esta nueva propiedad se hizo con ella.

Desde hace dos años, Bancal Hotel&Spa, cuyo nombre homenajea —por si alguien lo dudaba— a su origen, trabaja con pasión por mostrar que un lujo tan silencioso como la propia isla es posible sin renunciar a defender sus encantos.

Una de las estancias que recibe a los visitantes en el hotel.

Una de las estancias que recibe a los visitantes en el hotel. E. E.

No escatima en amplitud el lobby de nuestro alojamiento, ni mucho menos: es atravesar sus puertas y que espaciosos salones, coquetos y diáfanos, se desplieguen ante nuestros ojos.

El cariñoso acogimiento no tarda en llegar, porque si hay algo que tienen en común todos y cada uno de los miembros del personal del hotel, es su entera disposición a convertir la estancia de sus clientes en una experiencia agradable y cálida. En crear para ellos recuerdos inolvidables.

En una mesa junto a recepción, un primer guiño a lo gomero: una jarra de agua guisada, esa infusión fría de hierbas con la que todo habitante de la isla recibe a sus invitados, aguarda para darnos la bienvenida.

La terraza del hotel desde donde se pueden ver unas vistas increíbles.

La terraza del hotel desde donde se pueden ver unas vistas increíbles. E. E.

A partir de aquí, y ya bautizados como es merecido, toca explorar, jugar a recordar, a moverse entre ascensores y escaleras y entender la conexión entre los diferentes bancales en los que se ha repartido el hotel.

No faltan en sus dominios tres piscinas con vistas al mar (dos climatizadas), una sala de lectura, una de entretenimiento y hasta un salón de actos con pantalla gigante y piano.

Tampoco es escueta su oferta gastronómica: hay nueve restaurantes y bares, todos bautizados con un nombre que homenajea a la isla canaria: Silbo Lounge Bar, por el peculiar sistema de comunicación, La Milana Market Buffet, que es una bandeja de forma rectangular donde hornear recetas locales, o el Restaurante Larrife, que habla de un pequeño terreno rocoso y que es el restaurante gastronómico del hotel, cuyo menú degustación maridado es un canto a las bondades de la isla.

Como elemento común a todos ellos, la firme apuesta de Bancal Hotel & Spa por ofrecer un tipo de gastronomía local a partir de ingredientes autóctonos y de temporada procedentes, en su mayoría, de productores de la isla que incluso han creado huertos propios donde crecen verduras, frutas, y hierbas aromáticas que son utilizadas en las cocinas de Bancal.

Así es la suite de Bancal, donde se juega con la luz y el espacio.

Así es la suite de Bancal, donde se juega con la luz y el espacio. E. E.

Compromiso sostenible

Bancal lo conforman 276 exclusivas habitaciones, aunque resulte difícil de creer, pues la sensación de aislamiento es absoluta. Repartidas en diversas categorías, es precisamente su disposición escalonada sobre el terreno lo que hace que la intimidad impere en todo momento.

Cuenta con un atractivo diseño inspirado en los materiales de la isla en el que no faltan la piedra volcánica, la madera o los colores terrosos que procuran, y logran, hacer sentir esa continuidad con el entorno que tan importante resulta.

Dentro, todo está pensado para el confort del huésped: empezando por la domótica, presente en cada habitación con sensores mantienen informados en todo momento al equipo en recepción si estamos o no en nuestro espacio privado.

La piscina del hotel con una de las vistas más increíbles de Bancal.

La piscina del hotel con una de las vistas más increíbles de Bancal. E. E.

Los amenities brillan por su ausencia (aunque están a disposición de los clientes a demanda), así como los plásticos de un solo uso, demostrando una vez más el claro compromiso sostenible del hotel.

Una apuesta que se ve reflejada en otras decisiones como el uso de energías renovables (más de 2.000 paneles solares otorgan el 40% de la energía que se consume y el resto procede de energía eólica), en los sistemas de eficiencia energética (todos digitalizados) y en la reducción del consumo de agua, de la que no se desperdicia ni una sola gota pues pasa por una depuradora que permite reutilizarla en el riego y otros quehaceres.

Bienestar

Pero más allá de las jornadas al sol entre horas de lectura y baños en las piscinas, más allá de los festines gastronómicos y del placer de hallarnos en un lugar único con vistas excepcionales, se encuentra la tentadora oferta de experiencias del hotel. Empezando porque estamos en el único hotel con circuito completo de spa de toda La Gomera, Aulala Wellness&Spa.

En este espacio que nos hará rebajar más aún si cabe las pulsaciones hay un circuito de hidroterapia de 380 metros cuadrados con sala de vapor, baño turco o sala de haloterapia; tratamientos y una sala de fitness, con un monitor de entrenamiento personal y un calendario de clases que abarca desde spinning a jumping fitness, aeroyoga o yoga.

El hotel cuenta con una zona de huerto o bancales.

El hotel cuenta con una zona de huerto o bancales. E. E.

Pero alojarse en Bancal es también una invitación a descubrir La Gomera porque en apenas unos kilómetros aparecen algunos de los paisajes más singulares del archipiélago: los senderos que se adentran en el Parque Nacional de Garajonay, los miradores suspendidos sobre barrancos infinitos, los pequeños caseríos y pueblos como Playa de Santiago, que conservan intacta su vocación marinera.

Además, podemos entender el alma gomera con talleres y actividades dentro del hotel en las que se dan a conocer tradiciones como el silbo o el salto del pastor, cómo elaborar almogrote o jugar a la bola canaria.

Llegados a este punto, es fácil entenderlo: más que un alojamiento, Bancal Hotel & Spa supone una forma de habitar el paisaje y de descubrir una isla de La Gomera que hace de la autenticidad su mayor lujo. Una expresión, al fin y al cabo, del alma de la isla.