Ver un atardecer en Santorini es una mezcla de asombro y guerra civil, o mundial, según con quién te tengas que pelear para ganar un sitio.
Los colores que desprende el astro rey al perderse por ese mar infinito protagonizan una de las postales más impresionantes si visitamos la isla griega. Todo el mundo quiere sentirla, disfrutarla y sobre todo, fotografiarla.
Por eso, cada vez más, esta hora bruja se ha convertido en un infierno si no llegas con horas de adelanto y te haces con un sitio en primera fila que te permita captar esa gama de dorados y naranjas mezclados con un azul intenso que debería de dar tanta paz.
La iglesia de Panagia Theoskepasti es uno de los lugares más increíbles para ver el atardecer en Santorini.
Oia se transforma en esas horas en una riada de gente que busca ese rincón. Lo mismo le pasa a Fira y hasta al Faro de Acrotiri. Sin embargo, pocos conocen la explanada de una iglesia literalmente excavada en la roca en Imerovigli donde lo difícil es tener gente alrededor cuando cae el sol.
La iglesia de Panagia Theoskepasti (La Virgen María protegida por Dios) es uno de esos secretos que necesitan algo de esfuerzo. Está ubicada a la espalda de Skaros Rock, un promontorio enorme de 20 metros de altura que se puede ver desde varios puntos de la isla.
En esta imagen se ve cómo la iglesia está construida en la roca del acantilado de Skaros Rock.
Es un entrante al mar al que se accede por unas escaleras y luego un estrecho camino hasta llegar a la misma roca. Aunque ahora cueste imaginárselo, aquí hubo uno de los castillos venecianos más importantes de la isla y una pequeña ciudad que han dejado su huella en la increíble roca.
La mayoría de las construcciones fueron destruidas por la actividad volcánica, sobre todo, la erupción del Kolumbo, en el año 1650, que provocó graves daños en la roca. Aun así fue un lugar clave de vigilancia contra los piratas a partir del siglo XIII para todo Santorini.
Hoy en día es un camino para los viajeros que quieren explorar Santorini hasta sus últimas fronteras con el mar. Llegan buscando las increíbles vistas y la soledad de esta ruta por un camino a ratos complicado y muy ventoso pero que merece la pena.
La iglesia se sitúa frente a la isla de Thirasia y cuenta con un atardecer único.
Sobre todo, si cuando creemos que hemos llegado al final de la roca, por la izquierda se abre un sendero más pequeño que parece descender hacia el abismo. No hay ninguna señal que lo indique y hasta el inicio del camino parece perderse entre unas ruinas cercanas. Pero si nos atrevemos a descenderlo, la recompensa es la belleza y la soledad.
Tenemos que tener en cuenta que antes de alcanzar la gloria en la capilla de Panagia Theoskepasti, habremos de descender desde Imerovigli más de 400 escalones, cruzar pasos estrechos y vencer a los vientos que soplan fuerte en esta pequeña península.
Y cuando creamos que ya estamos, hay que seguir bajando porque la iglesia se ubica a unos 400 metros de altura sobre el mar en posición vertical, con unas vistas increíbles sobre la isla de Thirasia y a mitad camino entre la cúspide de Skaros y el mar Egeo, en un acto casi de bendición sobre el entorno.
Esta pequeña península acogió a uno de los castillos venecianos más importantes de Santorini.
Cuenta una leyenda que la capilla original fue construida por un marinero que se salvó de una fuerte tormenta frente a esta cortada pared gracias a la intervención de la Virgen María. Su diseño sigue la estructura tradicional de las iglesias de Santorini, con sus muros encalados de un blanco puro y una cúpula en azul intenso que resalta sobre la roca donde está incrustada.
El conjunto es de una belleza tan increíble que inspiró a uno de los más grandes novelistas griegos, Elias Venezis, para escribir un relato corto en el que describe su experiencia al entrar en esta pequeña iglesia y encontrarse con varias mujeres del pueblo rezando frente a la inmensidad de la naturaleza.
De esta capilla, Venezis escribió que vivía "sobre las aguas colgantes", "sobre la roca salvaje" y "sobre el volcán". Quizás le faltó decir que también acoge uno de los atardeceres más inspiradores de la famosa isla, puesto que desde el mirador de la iglesia sólo se siente el silencio jugueteando con el sol.
El atardecer en la iglesia de San Juan Decapitado que está al inicio de la ruta hacia Skaros Rock.
Así es, al menos, todos los días del año menos el 26 de diciembre, que es cuando se celebra la festividad de Panagia Theoskepasti y los habitantes de la zona organizan una romería hasta el templo, con comida y bebida, y la seguridad de que la Virgen sigue protegiendo un lugar casi milagroso sólo por lo que cuesta llegar.
Si no nos atrevemos a bajar más de 400 escalones, descender por caminos estrechos o cruzar hasta llegar a la gran roca, siempre nos quedará detenernos en la capilla de Agios Ioannis Apokefalistis (San Juan decapitado), que es desde donde parte la ruta, y el atardecer también es mágico.
Claro que aquí, lo que no garantizamos es la soledad, puesto que suele ser un lugar elegido por muchas parejas que buscan una unión mística con el sol entre el azul y el blanco de esta bonita iglesia.