Cuando en los años 90 una modelo sueca y un británico de ascendencia india (Eva Malmström y Sonu Shivdasani) empezaron a hablar del 'barefoot luxury' (el lujo descalzo) desde un atolón de las Maldivas, Comporta (Portugal) sólo aspiraba a convertirse, en algún momento, en un posible destino turístico de la mano de la poderosa familia de banqueros Espírito Santo.
Años antes, en 1956, los famosos hermanos Ricardo y Manuel Espírito Santo navegaban por allí cuando se quedaron mudos ante Herdade da Comporta, una zona llena de arrozales y dunas sobre el estuario del río Sado completamente virgen.
Compraron unas 15.000 hectáreas de arena, pinares y campos de cultivo. Un paisaje lleno de silencio que se convirtió en el santuario privado de la familia y en la meca del nuevo estilo eco-chic con cabañas tradicionales donde acogían a amigos muy especiales.
El Cais Palafítico da Carrasqueira, uno de los lugares más increíbles sobre el estuario del río Sado.
Realeza, artistas y ricos de verdad, de los que no suelen aparecer en ninguna revista, se peleaban por recibir cada año la invitación a Comporta. Carolina de Mónaco o el diseñador Christian Louboutin se convirtieron en asiduos de un escondite que la familia Espírito Santo intentó proteger con leyes urbanísticas muy estrictas para mantener la privacidad y la exclusividad que aún conserva.
De hecho, no fue hasta 2014, cuando el colapso económico de los Espírito Santo permitió que se abriera el primer hotel de lujo en este paraíso secreto. Fue Gonçalo Pessoa el que arrancó con Sublime Comporta, un pequeño alojamiento de 14 habitaciones y spa que es el sueño de cualquier buscador del llamado lujo desnudo.
Doce años después, los 60 kilómetros de playas vírgenes, sus enormes arrozales y los nueve pueblos dispersos que conforman la región de Comporta, se han convertido en uno de los cinco destinos más buscados por los ricos de verdad, por quienes prefieren el silencio al postureo.
La playa de Comporta, en uno de los momentos más bonitos del día.
Lugares como Marbella, Ibiza, Santorini o Saint Tropez se han convertido en estampas cada vez más masificadas a las que muchos buscan alternativas con algo más puro, más conectado con la naturaleza, más silencioso. Más Comporta.
De esta forma, la región portuguesa se ha afianzado entre los amantes del lujo tranquilo con una belleza vinculada directamente al paisaje puro y a la tradición de unas cabañas de pescadores donde el mármol se ha cambiado por la madera, las lámparas de cristal por rafia y el satén por algodón ecológico.
Sandra Ortega y su hotel
En estos años, han sido muchos los hosteleros que han buscado su hueco dentro de Comporta para subirse a una ola que mantiene la misma fórmula: espacios diáfanos, ritmo pausado y slow travel, obligados por las estrictas normas medioambientales pero también por el respeto a una forma de vida cada vez más difícil de encontrar.
Una de las cabañas del hotel Sublime Comporta, el primer establecimiento de lujo que abrió en esta zona.
Entre las aperturas más esperadas para el próximo año está Na Praia, el hotel de Sandra Ortega, la mujer más rica de España e hija de Amancio Ortega, que está previsto que abra sus puertas en primavera en el norte de Comporta.
Ortega no podría haber elegido a mejor compañero de viaje para este proyecto que José António Uva, creador de São Lourenço do Barrocal, y un sabio del lujo que apuesta por la tradición calmada.
La propiedad ocupa unas 340 hectáreas, entre dunas y matorrales, con unos dos kilómetros de costa y un enfoque de santuario regenerativo del entorno.
El pescado, el marisco y el arroz son los ingredientes básicos de la gastronomía de la zona, propia del restaurante de la Quinta da Comporta.
La idea es que Na Praia cuente con varios conceptos de alojamiento diferenciados: desde edificios para adultos hasta zonas familiares y villas con piscina privada cerca de las dunas. También se han diseñado cuatro restaurantes en el complejo, Casa Na Praia, Zimbro, Mais Sol y MOGO, este último dirigido por el chef portugués João Rodrigues.
Gastronomía
Y es que además de esa naturaleza salvaje, esta zona de Alentejo es famosa por una gastronomía de alto nivel que se basa principalmente en el producto que sale, literalmente, de todo lo que la rodea.
El arroz, el pescado fresco, el marisco y sus increíbles vinos son algunos de los ingredientes clave que nunca faltan en los platos tradicionales que mezclan el sabor de siempre con la frescura del mar y de la tierra.
Un imprescindible, de hecho, es el Museo del Arroz, para conocer de dónde nace la fuerza y el calor de Comporta, pero también su restaurante que es perfecto para probar la estrella de la cocina de este estuario portugués.
La rafia y la madera son los elementos básicos del lujo desnudo de hoteles como Quinta de Comporta.
Al ritmo de la marea
Para integrarse en Comporta, la mejor forma es dejarse llevar por la marea y olerla bien: respirar entre sus matorrales practicando yoga; sentir la brisa del mar durante un paseo a caballo por sus arenales o mezclarse con la sal de sus aguas haciendo surf o paddle surf o simplemente en un baño relajante.
Pero también podemos visitar sus nueve pueblos dispersos por el estuario o esperar la puesta del sol en el puerto palafítico de Carrasqueira, entre viejas maderas que parecen pelear cada segundo contra la atracción de las olas, igual que los barcos amarrados a pequeños postes.
La decoración típica de la zona se refleja en habitaciones como esta del hotel Alma Lusa.
El mar en Comporta es el lugar donde descansar y también hacer deportes acuáticos.
Para los caminantes hay caminos, rutas que fueron marcadas por pescadores y agricultores, y que ahora sirven para llegar a lugares únicos para avistamientos de aves y altos donde ver jugar a los delfines, siempre con una norma obligatoria: la ansiedad nunca puede dominar la búsqueda de la experiencia. Es decir, lo mejor es no esperar nada, para que todo pase.
Además de Sublime Comporta, con 23 habitaciones y 22 villas, también podemos optar por otros hoteles diseñados para enriquecer el paisaje como Casas Na Areia, cuatro espacios con suelos de arena y paredes de paja como las viviendas de los pescadores de toda la vida; el AlmaLusa Comporta y más al interior, Quinta da Comporta, obra del arquitecto Miguel Câncio Martins, que tiene forma de granero. Se trata de unos antiguos almacenes con vistas a los arrozales.