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Invade una sensación extraña cuando uno se dirige a la mítica Ciudad Prohibida de Eindhoven. Como de estar a punto de conocer un lugar único, rodeado de un aura de secretismo.

No en vano, se trata de aquel extenso territorio que, durante décadas y hasta 1998, se mantuvo hermético al común de los mortales, pues en sus entrañas se desplegaban las fábricas, laboratorios y almacenes de la empresa Philips, donde nacieron algunas de las innovaciones tecnológicas más importantes del siglo XX.

Un espacio al que solo tenían acceso los trabajadores de esta compañía fundada en 1891 por Gerard Philips y su padre Frederik, y que no solo revolucionó la industria de la iluminación, sino que también moldeó toda una ciudad.

La arquitectura sostenible que ha echado raíces.

La arquitectura sostenible que ha echado raíces. Unsplash

Décadas después de que la empresa decidiera cerrar gran parte de su producción, recoger sus bártulos y marcharse a otro lugar del mapa, aquellos espacios industriales —y no solo industriales, pues Philips construyó en el inmenso territorio incluso viviendas para sus trabajadores, escuelas, instalaciones deportivas o espacios culturales— han sido transformados en un vibrante ecosistema donde conviven el diseño y la arquitectura, el arte, la tecnología y el emprendimiento.

Un fascinante universo creativo de 27 hectáreas que venimos a descubrir.

Un universo paralelo

Si hay algo que tenemos claro a la hora de plantearnos explorar el barrio de Strijp-S, es que el hilo conductor en cada parada debe ser el disfrute. Con esta idea en mente, nos aferramos al medio de transporte más común en Países Bajos, la bici, y nos autorregalamos un agradable paseo que nos lleva desde el corazón histórico de Eindhoven hasta Ketelhuisplein, la plaza que hace las veces de puerta de entrada a este extraordinario lugar.

Un amplio enclave colmado de agradables terrazas y mercados de diseño donde, llegado el buen tiempo, se celebran también eventos gastronómicos y conciertos. Miramos alrededor y viajamos en el tiempo: en torno a nosotros se alzan los robustos edificios de ladrillo y naves fabriles de Philips con sus altísimas chimeneas. Quedamos prendados ante el mítico Klokgebouw, el edificio del gran reloj de Philips que es todo un icono de Strijp-S.

Ketelhuisplein, donde el legado industrial dialoga con la arquitectura más innovadora.

Ketelhuisplein, donde el legado industrial dialoga con la arquitectura más innovadora. Turismo de Eindhoven

Muy cerquita, paramos a tomar un café de especialidad, aunque nos debatimos entre Bakkie 040 (una cafetería de inspiración nórdica, ambiente relajado y delicioso producto ubicada en Plug in City, laboratorio creativo construido a partir de materiales reutilizados, contenedores marítimos y ventanas recuperadas) o Community Square, uno de esos espacios donde es habitual encontrar a diseñadores, estudiantes y emprendedores trabajando con el portátil mientras apuran su consumición.

El pastel, para los más golosos, en Pastry Club, un obrador que ocupa una antigua sala de calderas de Philips y donde se elaboran a diario cientos de tartas de manzana. De nuevo en el exterior, domina la vista a la Trudo Tower, un singular edificio del arquitecto italiano Stefano Boeri que destaca entre antiguas construcciones por la verticalidad y sus jardines colgantes.

Admirándolo a ras de suelo, resulta fácil entender por qué Eindhoven está considerada la segunda ciudad más verde de los Países Bajos. Una muestra de la particular revolución arquitectónica del vecindario que continúa plasmándose en la mastodóntica construcción de estilo brutalista que un día alojó la fabricación en cadena de Philips.

Las antiguas salas de calderas de Philips alberga hoy Pastry Club.

Las antiguas salas de calderas de Philips alberga hoy Pastry Club. Turismo de Eindhoven

Hoy, es un complejo de apartamentos sociales de diseño con los que más de uno soñaría y en cuyos bajos se alojan interesantes proyectos como la Dutch Design Foundation, que apoya a jóvenes creativos, el MU Hybrid Art House, una galería de arte de lo más particular cuyas exposiciones siempre tienen un componente emocional, o la New Order of Fashion, que acompaña a nuevos emprendedores en diseño de moda a entender la creación desde un punto de vista sostenible.

La cultura urbana tampoco falta en Strijp-S, solo hay que admirar los murales que decoran algunas de las fachadas, o al Area51, uno de los skateparks cubiertos más grandes de Europa. Cuando el hambre aprieta, optamos por compaginar rica gastronomía y diseño de interiores en Radio Royaal, un restaurante que ocupa el antiguo edificio de Philips donde se producían equipos de radio y electrónica, de ahí su nombre.

Con techos altos, estructuras metálicas a la vista y mobiliario de inspiración vintage, apuesta por una cocina de estilo internacional con producto de temporada.

Zonas residenciales, una fábrica de muebles y mucho más

Aunque Strijp-S daría para toda una jornada de exploración descubriendo iniciativas originales y negocios con personalidad, en realidad forma parte de un ambicioso proyecto de transformación urbana mucho mayor.

Terrazas, diseño y vida entre los vestigios de un pasado industrial.

Terrazas, diseño y vida entre los vestigios de un pasado industrial. Turismo de Eindhoven

Para conocerlo, volvemos a subirnos a la bici y continuamos el periplo a través del imperio Philips, que abarca también Strijp-T, orientado hoy a la innovación tecnológica y al desarrollo empresarial, y Strijp-R, convertido en una tranquila zona residencial donde aún sobreviven algunas de las viviendas históricas vinculadas a la compañía.

Alcanzamos la segunda de ellas mientras pedaleamos relajadamente contemplando cómo, las que fueron en el pasado las casas de los trabajadores de Philips, han sido remodeladas, readaptadas y ocupadas por jóvenes emprendedores, estudiantes y parejas con niños, dándole una nueva vida al barrio.

Un poco más allá, una antigua fábrica de cerámica rehabilitada es hoy un auténtico universo creativo abierto al público: se trata de la sede de otro de esos negocios con personalidad que tanto nos gustan, el de Piet Hein Eek, uno de los grandes referentes del diseño contemporáneo europeo.

El arte urbano forma parte del paisaje cotidiano de Strijp-T.

El arte urbano forma parte del paisaje cotidiano de Strijp-T. Unsplash

Un reconocimiento internacional que alcanzó al apostar por convertir la reutilización de la madera recuperada en el eje de una obra que reivindica la belleza de la imperfección y la sostenibilidad, y todo esto mucho antes de que ambos conceptos se pusieran de moda.

Lo comprobamos paseando por su impresionante complejo, un espacio ecléctico que aúna talleres, una tienda repleta de tentaciones, galerías, espacios para exposiciones e incluso un pequeño hotel. ¿El rincón que más éxito cosecha? TheGreen Restaurant y Grand Cafe, la parte dedicada a la restauración, donde las mesas suelen estar repletas de locales.

Allí, acomodados en una mesita entre obras de arte que cuelgan de las paredes, nos debatimos sobre si elegir el aguachile de calamar con chutney de mango o la kefta de cordero y poner fin, con el mejor sabor de boca, a una ruta diferente y estimulante por la versión de Eindhoven más transgresora. La heredera de la ciudad que un día iluminó el mundo.