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Pedro Sánchez y Begoña Gómez han probado la cocina tradicional del Pirineo de Lleida en una de sus escapadas a la montaña. Según publicó 20minutos, el matrimonio cenó en el reservado de un restaurante familiar que conserva las recetas con las que abrió hace casi medio siglo.

Los guisos de caza y las carnes a la brasa tienen un lugar destacado en su propuesta. La Guía Repsol le ha concedido un Solete y destaca sus "magníficas carnes y destacables coles rellenas".

Se trata de Casa Turnay, en Escunhau, un pueblo del Valle de Arán. Abierto desde 1977, tiene entre sus especialidades la olla aranesa y los canelones de boletus con foie.

Situado en el número 2 de la calle Sant Sebastià, el restaurante también recibe recomendaciones de la Guía Repsol por su paletilla de cordero y su pastel de puerros.

El comedor acompaña esa cocina de montaña con una decoración clásica en la que abundan la madera y los detalles relacionados con la caza. Una chimenea completa el espacio, tal y como recoge la oficina de turismo del Valle de Arán en su descripción del restaurante.

Desde 1977

Detrás de Casa Turnay está la historia de Consuelo Castel y su hijo mayor, José Manuel Sola, que pusieron en marcha el negocio con la colaboración del resto de la familia. El trabajo se repartía entre sus miembros para sacar adelante el restaurante.

Consuelo construyó su propuesta alrededor de las recetas tradicionales del valle. Según explica la familia en la web del establecimiento, recibió la medalla de honor turístico de la Generalitat por su contribución a la gastronomía aranesa.

Su hija pequeña, Montse, comenzó a colaborar cuando tenía doce años. Atendía las mesas y ayudaba donde hacía falta, antes de continuar su formación y trabajar en el sector turístico en Lleida y Barcelona.

Más tarde regresó al valle para colaborar con su hermano en el Hotel Val de Ruda. Desde 2004 se dedica a Casa Turnay, donde ha dado continuidad al negocio y a las recetas de su madre.

El restaurante mantiene esa vinculación con el territorio también en los ingredientes. En su presentación señala que trabaja con productos frescos y de cercanía, con una cocina que combina el recetario tradicional y otras elaboraciones incorporadas con los años.

Qué se come

La olla aranesa ocupa un lugar destacado entre sus especialidades. Es, junto con las coles rellenas y el civet de ciervo, uno de los platos que el propio establecimiento agrupa bajo el apartado dedicado a las raíces de la cocina del valle.

El repertorio incluye estofado de ternera con setas, paté de la casa y sopa de cebolla gratinada. También aparecen propuestas como el pastel de puerros con crema de setas y los pimientos del piquillo rellenos de bacalao.

Los canelones de boletus con foie son otra de sus opciones, junto con los de carne rustida. La oferta se completa con caracoles a la aranesa, confit de pato al horno con salsifís y magret de pato a la brasa.

En las brasas preparan costillas de cordero, conejo, codornices y longaniza. Para el postre ofrecen crema catalana, tarta de queso, mel i mató y yogur con mermelada de frutos del valle.

La web anuncia un cambio de funcionamiento para la temporada 2025/2026: un menú cerrado con aperitivo, entrante y principal, a elegir entre sus platos. El postre y la bebida quedan fuera del menú.

La elaboración propia se extiende a Eth Cèrer, situado junto al restaurante. Allí venden mermeladas, licores y dulces tradicionales, entre ellos los coquilhons.

Para estas preparaciones aprovechan productos del entorno, como grosellas, ciruelas, frambuesas y moras. La familia también utiliza las cosechas del huerto y las setas para elaborar sofritos y bases de salsas.

Un paseo por Escunhau

La visita al restaurante puede completarse con un recorrido por Escunhau, a pocos kilómetros de Vielha y junto al bosque de la Tuca. Su casco urbano conserva calles entrelazadas y casas de piedra de arquitectura aranesa.

Entre sus edificios destaca Çò de Perejoan, una casa señorial construida en 1393 y declarada Bien de Interés Cultural. Está habitada y conserva en su fachada ventanas renacentistas y un antiguo portal con dovelas.

Otro punto de interés es la iglesia de Sant Pèir, que conserva elementos de su pasado románico, como la portada y la pila bautismal. Las reformas posteriores incorporaron soluciones góticas y una torre campanario añadida entre los siglos XVII y XVIII.

El entorno también ofrece recorridos en bicicleta. La ruta de BTT Betren–Escunhau–Betren tiene 9,3 kilómetros y atraviesa prados y bosques de abetos. Aunque no presenta grandes dificultades técnicas, acumula 390 metros de desnivel positivo y requiere buena forma física.