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La ciudad que hoy merece una escapada es uno de esos destinos donde la historia continúa formando parte de la vida cotidiana. Aquí, el pasado aparece bajo los pies y entre monumentos que permiten recorrer siglos de historia simplemente caminando.

Podría recordar a Roma o incluso al escenario de una película ambientada en la Antigüedad, pero se encuentra mucho más cerca. Esta ciudad española conserva uno de los conjuntos arqueológicos romanos más importantes de Europa.

Hablamos de Mérida, una localidad extremeña que desempeñó un papel fundamental durante el Imperio Romano y que todavía permite descubrir cómo era la vida en la antigua Hispania.

Hay monumentos que apenas necesitan presentación para impresionar. El Teatro Romano de Mérida, levantado en tiempos de Augusto entre los años 16 y 15 a.C., es uno de ellos y continúa siendo el gran símbolo de la ciudad.

Sus gradas podían albergar alrededor de 6.000 personas y reflejaban también la organización de la sociedad romana. Los espectadores ocupaban diferentes zonas dependiendo de su posición social, con las clases privilegiadas más próximas al escenario.

Teatro romano de Mérida.

Teatro romano de Mérida.

Durante siglos, gran parte del teatro permaneció enterrada y únicamente sobresalían algunos restos conocidos popularmente como "Las Siete Sillas". Las excavaciones iniciadas en el siglo XX permitieron recuperar buena parte del conjunto que hoy se puede visitar.

Y no se trata únicamente de contemplar ruinas. Cada año, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida vuelve a llenar este escenario de representaciones, recuperando una función muy parecida a aquella para la que fue construido hace más de dos milenios.

Una capital romana en Hispania

Pero el legado de Mérida va mucho más allá de su famoso teatro. Fundada como Augusta Emerita, llegó a convertirse en la capital de Lusitania y en uno de los grandes centros políticos, económicos y culturales del occidente romano.

Actualmente, aquella importancia puede apreciarse en uno de los conjuntos arqueológicos más destacados de España, reconocido además por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Templo de Diana, en Mérida.

Templo de Diana, en Mérida.

Entre sus monumentos sobresalen el Templo de Diana, el largo Puente Romano que cruza el Guadiana y el Acueducto de los Milagros, cuyos enormes pilares y arcos continúan recortándose sobre el paisaje.

La historia de la ciudad tampoco terminó con Roma. Mérida conserva igualmente restos de otras épocas, entre ellas la Alcazaba, que permiten descubrir la huella musulmana y comprender las diferentes culturas que pasaron por este territorio.

Un paseo por el pasado

Una de las particularidades de Mérida es que sus restos permiten imaginar con bastante facilidad cómo transcurría el día a día en una antigua ciudad romana.

En lugares como la Casa del Anfiteatro, mosaicos y estructuras domésticas acercan al visitante a una historia más cotidiana, relacionada con las familias, las costumbres y la vida de quienes habitaron aquellas viviendas.

Muy cerca, el Museo Nacional de Arte Romano, obra del arquitecto Rafael Moneo, reúne miles de piezas procedentes de la antigua Augusta Emérita y ayuda a completar el recorrido por su pasado.

Mérida bajo las estrellas

Al caer la tarde, la ciudad ofrece una imagen completamente diferente. La iluminación de algunos de sus monumentos convierte las ruinas en protagonistas de un paseo mucho más tranquilo y sugerente.

Caminar de noche entre vestigios arqueológicos permite descubrir otra cara de Mérida, cuando el silencio y las luces hacen todavía más evidente esa convivencia entre la ciudad actual y un pasado que continúa apareciendo prácticamente en cada esquina.

Además, su ubicación en Extremadura permite convertir la visita en el punto de partida de una escapada más amplia. Mérida está bien comunicada tanto con Madrid como con Sevilla y ofrece diferentes posibilidades para continuar el viaje.

Una de ellas es acercarse a Cáceres y recorrer su extraordinario casco histórico. Para quienes prefieran cambiar las piedras por naturaleza, el Parque Nacional de Monfragüe ofrece uno de los grandes escenarios de Europa para observar aves y disfrutar del paisaje extremeño.