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En Montilla guarda otros secretos más allá de los que se esconden entre barricas, viñedos y copas de vino. Esta localidad de la campiña cordobesa, conocida por sus vinos generosos y por la singularidad de la uva Pedro Ximénez, acaba de ser elegida Ciudad Española del Vino 2027 por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN).

Un título que ostentó la ciudad valenciana de Requena el pasado año y que invita a descubrir una tierra donde la cultura del vino y las historias de brujería forman parte de un mismo imaginario. Creado por ACEVIN en 2023, el nombramiento pretende reforzar la promoción de la cultura vitivinícola y su conexión con el turismo, además de favorecer el desarrollo del enoturismo de calidad.

Para Montilla, el reconocimiento supone la oportunidad de dar mayor visibilidad a una tradición que va mucho más allá de la copa. La localidad forma parte de la Ruta del Vino Montilla-Moriles y cuenta con paisajes tan representativos como los lagares de la Sierra de Montilla, donde el territorio y la viticultura mantienen una estrecha relación.

Un manto de uva Pedro Ximenez tapiza los campos de Montilla cada vendimia.

Un manto de uva Pedro Ximenez tapiza los campos de Montilla cada vendimia. E.E

Sus vinos generosos, elaborados principalmente con uva Pedro Ximénez, constituyen una de sus señas de identidad y uno de los principales argumentos para acercarse a esta zona de Andalucía.

El alcalde, Rafael Llamas, ha definido el nombramiento como un "punto de inflexión" para impulsar el potencial turístico de la ciudad. "No es un objetivo o el final de un camino, sino todo lo contrario: es el inicio de un camino que tenemos que comenzar para consolidar a Montilla como una ciudad que tenga en el enoturismo uno de sus grandes potenciales", ha señalado.

Un año brindando

La designación se traducirá en una programación que se extenderá de enero a diciembre de 2027, con una gala de apertura y otra de clausura. El Ayuntamiento trabaja ahora en el diseño de un calendario junto a instituciones, asociaciones, empresas y otros agentes del territorio, con la intención de implicar al sector privado y sumar el respaldo de otras administraciones.

El objetivo es aprovechar el reconocimiento para reforzar la proyección de los vinos montillanos, poner en valor la Pedro Ximénez y generar nuevas oportunidades económicas en torno a un producto profundamente vinculado a la identidad local. "Queremos que 2027 sea un año vinculado al enoturismo, que pongamos en valor nuestra cultura del vino y nuestra uva Pedro Ximénez y que sirva como revulsivo para consolidar nuestro sector del vino", ha afirmado Llamas.

La uva Pedro Ximénez, única en el mundo.

La uva Pedro Ximénez, única en el mundo. E.E

A este impulso se suma el futuro Museo del Vino, uno de los proyectos vinculados al Plan de Sostenibilidad Turística de la localidad. Según ha explicado el alcalde, las obras del espacio ya han concluido y actualmente se trabaja en su musealización. Su apertura está llamada a acompañar esta nueva etapa, con la que Montilla aspira a consolidarse como destino para quienes buscan conocer el vino desde su paisaje, su historia y sus formas de elaboración.

Las brujas y Cervantes

Pero Montilla tiene otra historia, bastante menos convencional, que añade un ingrediente misterioso a cualquier visita. En el siglo XVI, varias mujeres de la localidad fueron procesadas por la Inquisición bajo acusaciones de hechicería. Entre ellas destacó Leonor Rodríguez, conocida como la Camacha, cuya fama quedó ligada a las leyendas populares sobre las brujas cordobesas.

La tradición relaciona estas historias con El coloquio de los perros, una de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, en la que aparece una referencia a la Camacha y a sus supuestos poderes. No está demostrado que el escritor visitara Montilla para documentarse sobre estos personajes, pero la posibilidad de que conociera las historias que circulaban por la zona ha alimentado durante siglos la leyenda.

Leonor Rodríguez, conocida como la Camacha de Montilla, fue acusada y juzgada por brujería por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.

Leonor Rodríguez, conocida como la Camacha de Montilla, fue acusada y juzgada por brujería por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. Francisco de Goya y Lucientes ©Museo Nacional del Prado

Los procesos inquisitoriales documentan las acusaciones contra distintas mujeres, entre ellas Catalina Rodríguez, Leonor Rodríguez y Mari Sánchez, conocida como la Roma o la Coja. Los testimonios de la época les atribuían rituales, conjuros y supuestos pactos sobrenaturales. Aquellas acusaciones terminaron en castigos públicos, azotes y destierros, un recordatorio de la dureza con la que la sociedad y las autoridades perseguían entonces las prácticas consideradas heréticas.

La llamada Casa de las Camachas, situada en la antigua calle de Tarasquilla —hoy calle Padre Miguel Molina—, forma parte de este legado legendario. La tradición la identifica como el lugar vinculado a las hechiceras y a sus supuestas actividades, aunque algunos episodios que han llegado hasta nuestros días mezclan referencias históricas con relatos populares difíciles de verificar.

Hoy, estas historias alimentan recorridos temáticos por las calles de Montilla, donde las leyendas de brujería conviven con otros episodios históricos y con el patrimonio de la localidad. Un contrapunto peculiar para una ciudad que en 2027 tendrá el vino como protagonista.