Una iglesia cuyo techo es la propia roca y un salto de agua de 100 metros son dos de los atractivos de Bigues i Riells del Fai, en la comarca barcelonesa del Vallès Oriental. El municipio se extiende por el valle del Tenes, al pie de los acantilados de los Cingles de Bertí.
Este paisaje permite combinar una escapada en octubre con paseos por sus núcleos de población y una visita a Sant Miquel del Fai. El antiguo monasterio ocupa un enclave entre paredes rocosas, con vistas sobre el valle.
El conjunto monumental está declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN). Esta protección comprende construcciones como la iglesia de Sant Miquel, el puente del Rossinyol y la Casa Prioral; corresponde al recinto histórico, no al municipio entero.
Antes de acercarse al monasterio, merece la pena detenerse en Riells del Fai, uno de los núcleos del municipio. Su iglesia de Sant Vicenç cuenta con referencias desde el siglo X y permite comenzar la visita por el patrimonio del pueblo.
En sus alrededores está la Font de la Pineda, vinculada a los antiguos caminos de paso. Según el inventario patrimonial de la Diputación de Barcelona, sus aguas servían de abrevadero a los rebaños que bajaban desde los Pirineos hacia los mercados del llano de Barcelona.
El patrimonio local también incluye la iglesia de Sant Pere de Bigues, consagrada en el siglo XI y con un retablo renacentista del Rosario. Las masías repartidas por el término y el castillo de Montbui completan las posibilidades para quienes quieran ampliar la escapada.
Una iglesia en la roca
La entrada a Sant Miquel del Fai comienza en el puente del Rossinyol, construido en 1592. Después aparece el paso de la Foradada, un acceso estrecho entre paredes rocosas que conduce al recinto.
Su construcción más singular es la iglesia de Sant Miquel, levantada bajo una gran gruta. La cavidad hace de techo del templo, que conserva una entrada con arco de medio punto y un pequeño campanario de espadaña.
También destaca la Casa Prioral, donde residía la comunidad de monjes benedictinos. El edificio gótico se fecha entre finales del siglo XVI y principios del XVII, aunque su interior está actualmente cerrado al público.
La historia del monasterio incluye una larga relación con Francia. En 1042, Gombau de Besora lo cedió a la abadía de Sant Víctor de Marsella, de la que pasó a depender como priorato.
El itinerario permite llegar al salto del Tenes, de 100 metros de altura. Actualmente, el recorrido termina allí: la ermita de Sant Martí y las cuevas de Sant Miquel y de Les Tosques permanecen cerradas al público.
El entorno forma parte del Espacio de Interés Natural de los Cingles de Bertí. Esta protección del paisaje se suma a la del patrimonio arquitectónico de Sant Miquel del Fai.
Entrada y horarios
La visita a Sant Miquel del Fai es gratuita, con reserva previa. Quienes lleguen en vehículo privado deben reservar también una plaza de aparcamiento y llevar descargado el código QR correspondiente.
El horario publicado para octubre es de 10:00 a 16:30, con acceso hasta las 16:00. Las condiciones meteorológicas o de seguridad pueden modificar la apertura, por lo que conviene consultar los avisos antes de desplazarse.
Desde el aparcamiento se accede a pie al recinto. Hay desnivel y una restricción temporal en la Foradada impide que las personas con movilidad reducida lleguen en coche hasta la entrada; la organización recomienda contactar previamente para valorar el acceso.