Con la llegada de septiembre, Asturias continúa sumando planes en torno a la buena mesa. Y es que, esta primera semana del mes traerá una nueva celebración en la que cientos de comensales compartirán mesa al aire libre en una jornada acompañada también de actuaciones.
La cita tendrá lugar este domingo 6 de septiembre en Cudillero, una de las villas marineras más conocidas del Principado. Allí se celebrará la IV Comida en la Calle, que este año cuenta con más de 800 personas inscritas.
Una gran comida al aire libre
Durante unas horas, las calles cambiarán su aspecto habitual para convertirse en un enorme comedor compartido. Largas mesas y sillas ocuparán diferentes espacios del pueblo para reunir a vecinos, familias, grupos de amigos y visitantes.
Los asistentes llevan su propia comida y comparten una jornada en la que no faltan platos caseros tan populares como tortillas o empanadas, acompañados de sidra y otras propuestas.
Pero el encuentro continuará mucho después de recoger los platos. La programación incluye música en directo, bailes populares y animación, además de actividades destinadas a los más pequeños.
Un pueblo escondido frente al mar
Más allá de la celebración, la visita puede ser una buena oportunidad para descubrir una de las estampas más reconocibles de la costa asturiana. Cudillero se encuentra protegido entre dos colinas y su particular ubicación hace que permanezca prácticamente escondido hasta entrar en la propia villa.
Es entonces cuando aparece su famoso anfiteatro de casas de colores, levantadas sobre una ladera que parece precipitarse hacia el puerto. Entre ellas se abren callejuelas, escaleras y pequeños pasadizos por los que merece la pena perderse.
Cudillero.
La identidad marinera continúa presente en numerosos rincones. Redes, embarcaciones y elementos relacionados con la pesca recuerdan la estrecha relación que Cudillero mantiene desde hace siglos con el Cantábrico.
También forman parte de su patrimonio la iglesia de San Pedro y la capilla del Humilladero, dos paradas que pueden incorporarse fácilmente a un paseo por el centro.
Pueblo de Cudillero.
Una de las mejores formas de conocer Cudillero es abandonar por un momento las calles más concurridas y comenzar a subir por su anfiteatro. Los peces azules dibujados sobre el suelo marcan un recorrido que conduce hacia algunos de sus rincones más característicos.
Con cada tramo de escaleras, la perspectiva cambia. Los tejados van quedando abajo y el mar comienza a asomarse entre las viviendas, mientras balcones y fachadas muestran esa arquitectura popular que ha convertido al pueblo en uno de los más fotografiados de Asturias.
En algunos de ellos todavía puede encontrarse el tradicional curadillo, pequeños escualos que se dejan secar al aire y que forman parte de una antigua costumbre de la villa pixueta.
Cudillero desde sus miradores
La subida tiene además recompensa. Cudillero está rodeado de diferentes miradores desde los que contemplar el conjunto de casas, el puerto y el Cantábrico desde las alturas.
Uno de los más conocidos es La Garita, con vistas hacia el faro, el puerto y buena parte de la villa. A este se suman El Picu, escondido en pleno corazón del anfiteatro y la Casa del Fuego, situada hacia el extremo occidental.
De esta forma, la Comida en la Calle puede ser también el comienzo de una escapada por uno de los rincones más singulares del litoral asturiano. Una jornada para sentarse alrededor de una gran mesa y terminar caminando entre casas de colores con el Cantábrico siempre de fondo.