Los mercadillos ambulantes siguen ocupando un lugar importante en la vida comercial de muchas ciudades españolas. Ropa, complementos, productos de la huerta, artesanía o flores comparten espacio en citas semanales que permiten comprar y, al mismo tiempo, acercarse a las costumbres locales.
En pleno centro de Oviedo, una de estas tradiciones sobrevive alrededor del Fontán. Su histórico mercado de abastos abre de lunes a viernes y los sábados por la mañana, con puestos de pescado, carne, quesos y otros productos típicos asturianos.
El ambiente se extiende también a las plazas y calles de los alrededores, especialmente los domingos, cuando la zona acoge el tradicional rastro ovetense, con puestos de ropa, complementos, antigüedades y objetos de segunda mano. Todo ello en un entorno de soportales, fachadas históricas y terrazas que conserva buena parte de la esencia del Oviedo de siempre.
Más de 200 puestos
Durante las jornadas de mercado, el entorno del Fontán se convierte en uno de los puntos con más movimiento del centro de Oviedo. Vecinos y visitantes recorren los puestos mientras las terrazas y comercios de los alrededores completan el ambiente.
Entre sus más de 200 puestos se pueden encontrar ropa, complementos, artesanía, flores, plantas y productos tradicionales. A esta oferta se suma la del mercado de abastos, donde la gastronomía asturiana adquiere todo el protagonismo.
Pescados, carnes, quesos, embutidos y otros productos de la tierra llenan sus mostradores. Un buen lugar para llevarse algunos de los sabores más representativos de Asturias o conseguir todo lo necesario para preparar una auténtica fabada.
Un mercado que llegó a la literatura
El Fontán ha formado parte de la historia cotidiana de Oviedo hasta el punto de colarse también en la literatura. Leopoldo Alas 'Clarín' recreó este entorno como la Plaza del Pan en La Regenta.
Ramón Pérez de Ayala también dejó constancia de este rincón de la ciudad en Tigre Juan, convirtiendo sus calles y su ambiente en parte del imaginario literario ovetense.
Hoy, pasear por este mercado permite descubrir una cara mucho más cotidiana de la capital asturiana. El movimiento de los puestos se mezcla con las terrazas, uno de los rincones con más personalidad del casco antiguo.
Qué ver alrededor
La visita al mercadillo puede ser además el punto de partida perfecto para recorrer el centro histórico. A pocos pasos aparecen la Plaza de la Constitución, el Ayuntamiento y la iglesia de San Isidoro el Real.
Desde allí, las calles peatonales conducen hasta la Plaza de Alfonso II el Casto, presidida por la Catedral de San Salvador, uno de los grandes monumentos de Oviedo.
Muy cerca se encuentran también la Casa de la Rúa, la iglesia de San Tirso el Real y la conocida escultura de La Regenta, que observa la Catedral desde uno de los laterales de la plaza.
Otra parada especialmente bonita es Trascorrales, una pequeña plaza rodeada de fachadas de colores que antiguamente acogió el mercado cubierto de pescado y que hoy es uno de los rincones más fotografiados del casco histórico.
El Oviedo más auténtico
Para terminar el paseo, una buena opción es continuar hasta el Campo de San Francisco, uno de los grandes espacios verdes de la ciudad. Entre caminos arbolados y jardines aparecen fuentes, estanques con patos y pavos reales y numerosas esculturas, incluida la popular Mafalda sentada en uno de sus bancos.
De esta forma, lo que comienza como una mañana de compras puede convertirse fácilmente en una ruta por el corazón de Oviedo. Del bullicio de los puestos a las plazas históricas, la Catedral o los senderos del Campo de San Francisco, el Fontán es también un buen punto de partida para descubrir la ciudad caminando.