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Durante cuatro días, las murallas de una de las villas medievales mejor conservadas de Madrid volverán a llenarse de mercaderes, bufones, artesanos y personajes fantásticos. Un escenario donde la piedra centenaria hará que viajar varios siglos atrás resulte especialmente fácil.

Entre puestos de madera, olor a comida, música y espectáculos callejeros, el casco histórico cambiará por completo. Habrá desde exhibiciones de cetrería hasta teatro, acrobacias, pasacalles y propuestas pensadas para los más pequeños.

La cita tendrá lugar en Buitrago de Lozoya, en plena Sierra Norte de Madrid, que del 3 al 6 de septiembre celebrará la XXIV edición de su Feria Medieval dentro de su espectacular recinto amurallado.

Un mercado dentro de las murallas

Celebrada por primera vez en 2001, esta feria se ha convertido con los años en una de las grandes citas de inspiración medieval de la Comunidad de Madrid, llegando a reunir a decenas de miles de visitantes.

El mercado abrirá sus puertas este jueves 3 de septiembre a partir de las 18:00 horas y se extenderá por diferentes rincones del casco histórico. La entrada será libre, aunque algunos espacios patrimoniales cuentan con sus propias tarifas.

Entre sus puestos se podrán encontrar piezas de artesanía, joyería, cuero, madera, velas, cosmética, productos agrícolas y alimentación, además de diferentes propuestas gastronómicas.

Pero buena parte de la magia estará fuera de los tenderetes. Los pasacalles y personajes convertirán las propias calles en un escenario en movimiento durante buena parte de las jornadas.

Dragones, fuego y cetrería

Uno de los espectáculos más llamativos será La captura del Dragón Rojo, protagonizado por una gran criatura que avanzará por el mercado acompañada de diferentes personajes.

Cuando caiga la noche, la ambientación cambiará con propuestas como Demonium, mientras que Rithual's mezclará números circenses, acrobacias aéreas y fuego.

La programación incluirá también exhibiciones de cetrería, música, teatro, cuentacuentos y animación de calle, recuperando algunos de los ingredientes que han convertido esta celebración en una de las más populares de la zona.

Cada plaza tendrá además su propio carácter. La Plaza de Picasso estará especialmente orientada a los niños, mientras que la Plaza del Gato acogerá historias y cuentacuentos.

La Plaza del Castillo será uno de los puntos más animados, con gastronomía y espectáculos, mientras que desde la Plaza Angelines Paino se podrá acceder a algunos de los elementos históricos de la villa.

Una muralla con siglos de historia

Pocos escenarios podrían resultar más apropiados. Buitrago del Lozoya conserva un impresionante recinto amurallado de origen musulmán, levantado inicialmente entre los siglos IX y XI y transformado posteriormente.

El río Lozoya abraza buena parte de la fortificación, creando una estampa especialmente singular. El conjunto histórico está protegido como Bien de Interés Cultural y la muralla fue declarada Monumento Nacional en 1931.

Buitrago de Lozolla.

Buitrago de Lozolla. iStock

Precisamente recorrer sus defensas es uno de los planes imprescindibles durante una visita. El tramo alto permite contemplar desde las alturas el pueblo, el río y las montañas de la Sierra Norte.

La Torre del Reloj, levantada en el siglo XIV, marca una de las entradas más reconocibles al recinto histórico. Muy cerca, calles estrechas y antiguos pasos como el Arco de las Nieves conservan buena parte del encanto medieval.

Un castillo junto al Lozoya

Dentro de las murallas aparece también el Castillo de los Mendoza, construido entre los siglos XIV y XV y concebido como una fortaleza de influencia mudéjar.

Fue residencia del Marqués de Santillana y por sus estancias pasaron importantes figuras históricas. Aunque su interior ha permanecido sujeto a trabajos de restauración, su silueta continúa siendo una de las imágenes más reconocibles de Buitrago.

Buitrago de Lozolla.

Buitrago de Lozolla. iStock

Otra parada imprescindible es la Iglesia de Santa María del Castillo, cuyo origen se remonta al siglo XIV. Su aspecto actual combina la piedra con elementos mudéjares recuperados tras las restauraciones realizadas durante el siglo XX.

Y para descubrir una cara inesperada del pueblo se puede visitar el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias, nacido gracias a las obras que reunió Eugenio Arias, natural de Buitrago y amigo y barbero de Pablo Picasso durante sus años en Francia.

Naturaleza y gastronomía

La ubicación de Buitrago permite además combinar la feria con una escapada por la naturaleza. El Lozoya y los paisajes de la Sierra Norte ofrecen posibilidades para caminar, practicar actividades al aire libre o simplemente contemplar la villa desde la otra orilla.

Después del recorrido, las mesas recuperan los sabores contundentes de la sierra madrileña. Judiones, sopas castellanas y carnes aparecen entre las opciones más tradicionales para reponer fuerzas.

Durante esos cuatro días de septiembre, sin embargo, será difícil olvidar que el verdadero protagonista estará en las calles. Entre una muralla con más de mil años de historia, mercaderes, aves rapaces y espectáculos de fuego, Buitrago del Lozoya volverá a parecerse por unas horas a aquella villa medieval que un día fue.