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El verano también puede disfrutarse entre piezas hechas a mano, pequeños talleres y esos mercados donde todavía es posible conversar con quien ha dado forma a cada objeto. Cerámica, madera, cuero o vidrio recuperan aquí el protagonismo frente a la producción en serie.

Una de esas citas llegará este mes de agosto a Benicarló, en Castellón, donde la artesanía volverá a ocupar el centro de la localidad durante tres días. Una oportunidad para combinar las compras con el Mediterráneo, las playas y la gastronomía del Baix Maestrat.

Del 22 al 24 de agosto de 2026, la plaza de la Constitución acogerá una nueva edición de la Feria de Artesanía de Benicarló, que reunirá alrededor de 80 puestos dedicados a diferentes oficios y productos.

Artesanía en pleno centro

Durante tres jornadas, los visitantes podrán pasear entre puestos de cerámica, madera, cuero, vidrio, bisutería, textiles y decoración, además de otras creaciones elaboradas de manera artesanal.

Uno de los grandes atractivos estará precisamente en conocer el trabajo que existe detrás de muchas de estas piezas. La programación incluirá demostraciones de antiguos oficios y propuestas que acercarán al público las técnicas utilizadas por los artesanos.

La feria irá mucho más allá de las compras. Talleres participativos y actividades de animación para los más pequeños completarán la agenda, convirtiéndola también en un plan para disfrutar en familia.

A ello se suma su ubicación. La Plaza de la Constitución se encuentra muy cerca del centro histórico y permite continuar la escapada caminando hacia la zona marítima y el puerto.

Mucho más que la feria

Benicarló es una localidad mediterránea de cerca de 29.000 habitantes situada en el norte de la provincia de Castellón, entre Vinaròs y Peñíscola. Su historia está estrechamente ligada tanto al mar como a la agricultura.

Un paseo por su casco urbano descubre edificios como la iglesia de San Bartolomé Apóstol, la modernista Casa Bosch o la Casa del Marqués, además de restos de las antiguas murallas

Otra visita interesante es el MUCBE, Museo de la Ciudad de Benicarló, instalado en el antiguo convento de San Francisco. Sus espacios permiten acercarse a la historia y al patrimonio arqueológico de la zona.

Después, el recorrido puede continuar hasta el puerto pesquero y deportivo. Al caer la tarde, caminar junto a las embarcaciones ofrece una de esas imágenes que recuerdan que el Mediterráneo está presente en buena parte de la vida de Benicarló.

Playas y sabor mediterráneo

El verano invita también a acercarse a arenales como Morrongo, Gurugú o la Caracola, con servicios y restaurantes próximos. Quienes busquen rincones algo más naturales pueden optar por la Mar Xica o el Fondalet.

La gastronomía merece un capítulo propio. La gran protagonista es la Alcachofa de Benicarló, protegida por Denominación de Origen, aunque los pescados y el pulpo procedentes de la lonja recuerdan también el profundo carácter marinero de la localidad.

Vista de Benicarló.

Vista de Benicarló. iStock

Para quienes prefieran completar la escapada con naturaleza e historia, todavía quedan los olivos milenarios, pequeños humedales y el yacimiento ibérico del Puig de la Nao, levantado sobre una colina próxima a la costa.

Así, visitar la Feria de Artesanía puede convertirse en la excusa perfecta para descubrir Benicarló con calma: una jornada entre piezas hechas a mano, calles con historia, gastronomía mediterránea y un último paseo frente al mar.