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En Jaén hay dos plazas que parecen sacadas de otra época. En una, la piedra dorada cambia de tono según la hora del día y apenas se oyen coches.

En la otra, más pequeña, dos leones de piedra vigilan un antiguo edificio que en su día fue tribunal de justicia. Las separan quince minutos en coche y kilómetros de olivos que casi no se interrumpen.

Podrían parecer dos escapadas distintas, pero no lo son. En 2003 la Unesco decidió que estas dos ciudades solo se entienden juntas y las incluyó bajo una misma declaración de Patrimonio de la Humanidad.

Una se ha ganado el sobrenombre de "Florencia andaluza"; la otra fue durante siete años el refugio de uno de los grandes poetas del siglo XX español.

Esas ciudades son Úbeda y Baeza, cuyo trazado urbano se formó ya en el siglo IX bajo dominio musulmán y se mantuvo casi sin cambios hasta la Reconquista del siglo XIII.

El legado de Vandelvira, el arquitecto de las dos ciudades

El gran cambio llegó en el siglo XVI de la mano de Francisco de los Cobos, secretario personal de Carlos V, que quiso convertir su ciudad natal en un escaparate de su poder.

Para ello encargó el proyecto a Andrés de Vandelvira, arquitecto nacido hacia 1505 en Alcaraz, que dedicó casi veinte años de su vida a estas dos ciudades antes de cerrar su carrera con la Catedral de Jaén.

En Úbeda son suyos el Palacio del Deán Ortega, hoy Parador de Turismo, el Palacio Vázquez de Molina, actual Ayuntamiento, el Palacio Vela de los Cobos -el único gran palacio de la ciudad que sigue habitado- y el Hospital de Santiago, su última obra, terminada en 1575, el mismo año de su muerte.

La joya de esta etapa es la Sacra Capilla del Salvador, panteón funerario de Francisco de los Cobos que preside la Plaza Vázquez de Molina, corazón monumental de la ciudad.

Bajo el casco histórico, oculta hasta su descubrimiento en 2007, la Sinagoga del Agua conserva el recuerdo del pasado judío de Úbeda.

En Baeza, Vandelvira dejó su huella en la Catedral de Santa María, levantada sobre una antigua mezquita mayor, y en la Capilla de los Benavides de la iglesia de San Francisco.

Baeza, el rincón donde Machado dio clase y Lorca fue de visita

Baeza guarda algo que Úbeda no tiene: el aula donde Antonio Machado dio clases de gramática francesa entre 1912 y 1919, en el antiguo Instituto General y Técnico, hoy Antigua Universidad.

Allí recibió en 1916 la visita de un jovencísimo Federico García Lorca, todavía estudiante en Granada, siete años antes de convertirse en el poeta que conocemos hoy.

La Plaza del Pópulo y la Plaza de los Leones completan un centro histórico que se recorre a pie en un par de horas.

Con un solo día basta para recorrer sus monumentos principales, aunque quien quiera detenerse en museos y almazaras hará mejor en repartir la visita en dos jornadas.