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Más allá de la emblemática ciudad italiana reconocida por sus canales y sus amplias hectáreas rodeadas de agua, existe un lugar en España cuyas características se asemejan a las de la localidad veneciana.

Conocida como la segunda Venecia de Europa, esta marina residencial se distingue por su red de canales navegables de más de 24 kilómetros y miles de amarres.

Asimismo, gran parte de las viviendas y villas tienen acceso directo al agua, lo que permite a sus habitantes y visitantes desplazarse y amarrar en barco en la puerta de su propia casa.

Hablamos nada más y nada menos de la localidad catalana de Empuriabrava, la famosa marina residencial situada en Castelló d'Empúries.

Un diseño urbanístico sobre marismas históricas

Este lugar situado en Girona, fue proyectado a partir de 1964 y construido a finales de los años 60 sobre una zona de marismas y humedales cerca de la costa. En 1980 pasó a gestión municipal.

Antes de la edificación del núcleo de Empuriabrava, los terrenos formaban parte de los pantanos ampurdaneses, figura geográfica sin ningún tipo de protección legal.

Actualmente, pertenece al municipio de Castelló d'Empúries, una villa medieval cercana con un importante patrimonio gótico como la basílica de Santa Maria.

Entre la calma de los canales y la adrenalina del aire

Sin embargo, el verdadero encanto de Empuriabrava no reside únicamente en su audaz trazado urbano, sino en la fascinante dualidad de su entorno.

Flanqueada por el Parque Natural de los Aiguamolls del Empordà, la marina emerge como un oasis de serenidad donde la brisa marina se cruza con el aliento de la Tramuntana.

Mientras las embarcaciones navegan por los canales, al fondo se distinguen los Pirineos Orientales, formando un contraste entre la costa mediterránea y las montañas.

Además de su faceta marítima, la localidad es conocida internacionalmente por la actividad de su aeródromo.

El centro Skydive Empuriabrava está considerado uno de los tres puntos de salto en paracaídas más importantes del mundo, superando los 125.000 saltos anuales gracias a las favorables condiciones de viento y visibilidad de la zona.

Para quienes buscan la sensación del vuelo sin saltar desde una avioneta a 4.000 metros, el complejo alberga el Windoor Realfly, un túnel del viento vertical con paredes de cristal que genera corrientes de aire de más de 200 km/h y donde entrenan desde deportistas profesionales hasta familias con niños.

Naturaleza protegida y huella medieval

El entorno directo ofrece dos visitas clave que complementan el mapa de la zona. Al norte y sur del entramado urbano se extiende el Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà, el segundo humedal más importante de Cataluña.

Por otro lado, cruzando el río Muga hacia el interior, el núcleo histórico de Castelló d'Empúries conserva, además de la Basílica gótica de Santa María, el Museo de Historia Medieval ubicado en la antigua Curia y Prisión, y el Ecomuseu Farinera, una fábrica de harina del siglo XIX levantada sobre un molino medieval.

Un cruce de agua, viento e historia que redefine el viaje por el norte de la costa catalana.