Tras poner punto final a la temporada con el Atlético de Madrid, Marcos Llorente aprovecha sus vacaciones para desconectar en uno de los lugares donde más disfruta del verano. Aunque vive habitualmente en Madrid, el futbolista tiene desde hace años un refugio en la Costa del Sol al que suele escaparse siempre que su calendario se lo permite.
El jugador madrileño elige Marbella, una ciudad de más de 150.000 habitantes, para descansar junto al mar, practicar una de sus grandes aficiones y pasar tiempo con su familia lejos del foco mediático. Un destino que se ha convertido en su rincón favorito para recargar energías antes de regresar a la competición.
Un refugio frente al mar
Las publicaciones que comparte en sus redes sociales permiten descubrir algunos rincones de la vivienda. Se trata de una villa con vistas al Mediterráneo en la que predominan los espacios abiertos, la luz natural y una decoración de estilo contemporáneo.
La casa dispone de una amplia terraza, piscina, gimnasio, zona de bar, varios dormitorios y distintos cuartos de baño, todo pensado para disfrutar de largas estancias durante el verano. El mobiliario, de líneas modernas y tonos neutros, aporta una imagen elegante sin renunciar a la comodidad.
Uno de los espacios más llamativos es el salón principal, una estancia amplia y muy luminosa que sigue una estética minimalista presente en el resto de la vivienda. Desde allí, Llorente disfruta de unos días marcados por la tranquilidad, el deporte y los encuentros con familiares y amigos.
El golf ocupa un lugar destacado en sus vacaciones. Siempre que puede aprovecha su estancia en Marbella para practicar este deporte, una afición que combina con paseos junto al mar y jornadas de descanso antes de volver a los entrenamientos.
Qué ver en Marbella
No es casualidad que Marbella sea uno de los destinos preferidos de deportistas y celebridades. La ciudad malagueña va mucho más allá de su imagen ligada al lujo y ofrece playas, patrimonio histórico y una amplia oferta gastronómica.
Entre sus lugares imprescindibles destaca la Avenida del Mar, que une el Parque de la Alameda con el Paseo Marítimo y alberga una colección de diez esculturas de bronce de Salvador Dalí. Muy cerca comienza el paseo litoral, desde el que se accede a playas como la de Venus, Nagüeles, Bounty o la Bajadilla, esta última especialmente popular entre las familias.
Marbella, la capital del lujo de la Costa del Sol.
El casco antiguo conserva el trazado de origen árabe y reúne algunos de los rincones más fotografiados de la ciudad. La Plaza de los Naranjos, creada tras la conquista cristiana de 1485, está rodeada de edificios históricos como la Casa Consistorial, la Casa del Corregidor y la Ermita de Santiago.
Recorrer sus estrechas calles permite descubrir fachadas encaladas, balcones repletos de flores, pequeñas tiendas de artesanía y tabernas donde probar la gastronomía malagueña. También merece una visita la Calle Ancha, que desemboca en la Plaza del Santo Cristo, presidida por la ermita de la Vera Cruz, del siglo XV.
La visita puede completarse con las antiguas murallas, la Iglesia de Santa María de la Encarnación o Puerto Banús, situado a unos seis kilómetros del centro. Este exclusivo puerto deportivo reúne algunos de los yates más espectaculares del Mediterráneo, boutiques de lujo y una intensa vida nocturna.