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Bateas que flotan sobre el mar, islas salvajes, puertos y pueblos pesqueros llenos de encanto, playas escondidas, calas de aguas transparentes y el olor a salitre. Navegar por las Rías Baixas, en Galicia es una de esas experiencias que todo buen viajero debería vivir al menos una vez en la vida.

Desde el barco, el paisaje se descubre de otra manera. La costa se vuelve más íntima, las montañas parecen acercarse al océano y cada curva de la ría revela un rincón distinto, entre pequeñas aldeas marineras, arenales solitarios y horizontes que cambian con la luz.

Y, entre todos esos paisajes que salpican la costa gallega, hay un rincón que consigue cautivar incluso a quienes podrían veranear en cualquier parte del mundo.

Un pequeño entrante del litoral pontevedrés donde el agua adquiere tonos turquesa, las embarcaciones fondean frente a calas de arena blanca y el ritmo lo siguen marcando las mareas.

Hablamos de la ría de Aldán, un enclave situado entre los municipios de Cangas y Bueu que muchos conocen como el "Caribe del sur gallego". Aunque popularmente recibe el nombre de ría , en realidad se trata de una profunda ensenada integrada en la ría de Pontevedra.

El refugio favorito de Amancio Ortega

No es casualidad que este sea también uno de los refugios estivales preferidos de Amancio Ortega. El fundador de Zara e Inditex suele llegar hasta aquí a bordo de su yate para disfrutar de la tranquilidad de la zona y fondear frente a Aldán, un pequeño pueblo marinero que conserva intacta su esencia pesquera.

Entre los arenales que salpican este tramo de costa destaca una de las favoritas del empresario: la playa de Arneles. Esta playa situada en la parroquia de O Hío, con apenas medio kilómetro de longitud, aguas tranquilas y vistas hacia las islas Ons, ofrece un ambiente discreto que la convierte en una de las favoritas para quienes buscan alejarse del bullicio y disfrutar del mar con calma.

Qué ver en Aldán

Pero más allá de sus calas, Aldán invita a descubrirse sin prisas. Uno de los mejores planes es recorrer su paseo marítimo, que une la alameda con el puerto y ofrece algunas de las estampas más representativas de este rincón de las Rías Baixas.

Cuando baja la marea, las pequeñas embarcaciones descansan sobre la arena mientras el mar deja al descubierto los barcos marisqueros, una imagen inseparable de la tradición pesquera de la zona.

Playa de Arneles.

Playa de Arneles. Turismo Galicia.

Muy cerca se levantan algunos de los edificios históricos más emblemáticos del pueblo, como la Torre de Aldán, vinculada al antiguo pazo de los condes de Aldao, la iglesia de San Cibrán o el pazo de Vistalegre.

Todo ello forma un agradable recorrido que puede completarse haciendo una parada en alguno de los restaurantes con vistas a la ría para disfrutar de la gastronomía local.

Iglesia de San Cibrán.

Iglesia de San Cibrán. Concejo de Cangas.

Quienes prefieran adentrarse en la naturaleza encontrarán una propuesta diferente en la ruta del río Orxás. Se trata de un sendero sencillo que atraviesa un frondoso bosque siguiendo el curso del agua y pasa junto a antiguos molinos de piedra, testigos del pasado agrícola de la comarca. El recorrido desemboca en el conocido Bosque Encantado, un espacio repleto de árboles centenarios y rincones que parecen sacados de un cuento.

Si el tiempo acompaña, merece la pena reservar una jornada para seguir explorando la costa. La ría de Aldán reúne más de una veintena de playas, desde amplios arenales, hasta pequeñas calas escondidas de aguas cristalinas.

Cabo de Udra.

Cabo de Udra. Turismo Galicia.

También es posible recorrerla en barco para contemplar las bateas, acercarse a zonas perfectas para practicar snorkel o navegar entre las islas Ons y las Cíes.

Para terminar el día, pocos lugares ofrecen mejores vistas que los cabos de Udra y Couso, dos balcones naturales sobre el Atlántico donde los senderos discurren entre acantilados y miradores con algunas de las puestas de sol más espectaculares del litoral gallego.

Quizá sea precisamente esa mezcla de tranquilidad, naturaleza y autenticidad la que explica por qué Amancio Ortega sigue eligiendo este rincón de las Rías Baixas para desconectar cada verano.

El fundador de Inditex, que pasó buena parte de su infancia y juventud en Galicia y levantó desde A Coruña el imperio empresarial que hoy es conocido en todo el mundo, mantiene un estrecho vínculo con esta tierra. Un lugar donde el verdadero lujo está en el sonido del mar, las calas escondidas y unos paisajes que conservan una esencia cada vez más difícil de encontrar.