Hablar de Joan Roca es hacerlo de uno de los cocineros más influyentes del panorama gastronómico internacional. Al frente de El Celler de Can Roca, el restaurante que ha situado a Girona entre los grandes destinos gastronómicos del mundo, el chef ha construido una trayectoria reconocida con tres estrellas Michelin junto a sus hermanos Josep y Jordi.
Sin embargo, cuando llega el momento de descansar, cambia los fogones por el Mediterráneo y pone rumbo a uno de sus lugares favoritos: la Costa Brava. El cocinero catalán ha reconocido en alguna ocasión que, durante el cierre estival de El Celler de Can Roca, prefiere disfrutar de unos días junto a su familia en el litoral gerundense antes que embarcarse en largos viajes.
Sus vacaciones transcurren habitualmente entre Platja d'Aro y l'Estartit, dos de los destinos más emblemáticos de la Costa Brava que combinan playas, naturaleza, gastronomía y un entorno ideal para desconectar.
Cala rovira Platja d'Aro, Costa Brava.
Uno de los lugares donde Joan Roca suele reunirse con familiares y amigos es Platja d'Aro, uno de los destinos turísticos más reconocidos del Baix Empordà. Sus más de dos kilómetros de litoral reúnen amplias playas de arena fina y pequeñas calas escondidas que se han convertido en uno de los grandes atractivos de esta zona de la Costa Brava.
La Platja Gran concentra buena parte de la actividad durante el verano gracias a su paseo marítimo y a la posibilidad de practicar deportes acuáticos como kayak, paddle surf o motos de agua. Muy cerca aparecen rincones más tranquilos como Cala Rovira, Cala del Pi, Sa Cova o Belladona, perfectos para quienes buscan aguas cristalinas y un ambiente más relajado.
Pero Platja d'Aro va mucho más allá de la playa. Su principal calle comercial, situada a escasos metros del mar, reúne tiendas, bares y restaurantes que mantienen animada la localidad durante todo el día, mientras que al caer la tarde el paseo marítimo se convierte en uno de los mejores lugares para contemplar la puesta de sol frente al Mediterráneo disfrutando de un arroz o de pescado fresco.
Un castillo con casi mil años de historia
A pocos minutos del paseo marítimo aparece uno de los grandes tesoros históricos del municipio: Castell d'Aro, el núcleo originario de la localidad. Sus calles empedradas y su arquitectura conservan el encanto medieval que caracteriza a este pequeño conjunto histórico.
En la parte más alta se levanta el Castillo de Benedormiens, documentado desde el año 1041 y considerado el origen del municipio. Aunque ha sufrido distintas reformas a lo largo de los siglos, hoy alberga un espacio cultural con exposiciones temporales y puede visitarse durante buena parte del año.
Pasear por este conjunto histórico permite descubrir una cara muy distinta de Platja d'Aro, alejada del ambiente veraniego de la costa y marcada por siglos de historia.
L'Estartit, naturaleza y el Mediterráneo como protagonista
El otro gran refugio de Joan Roca es l'Estartit, localidad con un fuerte vínculo personal para el chef, ya que es el pueblo natal de su esposa, Anna Payet. Este antiguo núcleo de pescadores conserva buena parte de su esencia marinera y se ha convertido en uno de los destinos más apreciados de la Costa Brava.
Su extensa playa de arena fina convive con pequeñas calas escondidas y con algunos de los paisajes naturales más espectaculares del litoral catalán.
Vista panorámica de la bahía y el puerto deportivo con yates y barcos en L'Estartit.
Pasear por la calle de Santa Anna, recorrer el puerto deportivo o caminar por el Passeig del Molinet permite descubrir la historia y el carácter de un municipio que ha sabido combinar tradición pesquera y turismo familiar.
El paseo culmina en el Cap de la Barra, un excelente mirador desde el que se obtienen algunas de las mejores vistas del Mediterráneo y del archipiélago de las Illes Medes, uno de los espacios naturales más valiosos de Cataluña.
Las Illes Medes, un paraíso para los amantes del mar
Frente a la costa de l'Estartit emergen las Illes Medes, un conjunto de siete islotes que forman parte del Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter.
La riqueza de sus fondos marinos ha convertido este enclave en uno de los destinos de buceo más prestigiosos del Mediterráneo. Sus aguas protegidas albergan una extraordinaria biodiversidad y pueden recorrerse tanto en embarcaciones turísticas como practicando snorkel o submarinismo.
La silueta de las islas acompaña prácticamente cualquier paseo por el litoral de l'Estartit y constituye una de las imágenes más reconocibles de la Costa Brava.
Qué hacer entre Platja d'Aro y l'Estartit
Quienes recorran esta parte de la Costa Brava pueden completar la ruta visitando algunas de las playas favoritas del propio Joan Roca, como Aiguablava, Calella de Palafrugell o Tamariu, tres de las calas más fotografiadas del litoral gerundense por el color turquesa de sus aguas y el paisaje de pinos que llega hasta el mar.
La zona también es uno de los mejores lugares para disfrutar de la gastronomía marinera. Los arroces con marisco, el pescado fresco y la cocina tradicional mediterránea protagonizan las cartas de numerosos restaurantes situados frente al mar, convirtiendo cualquier comida en una experiencia con vistas privilegiadas al Mediterráneo.
No es casualidad que Joan Roca siga eligiendo este rincón de Girona para desconectar cada verano. Entre pueblos con siglos de historia, castillos medievales, calas de aguas cristalinas y una gastronomía de primer nivel, la Costa Brava reúne algunos de los paisajes más emblemáticos del litoral español y continúa siendo uno de los destinos más especiales del Mediterráneo.