Cuando llega el verano, Galicia vuelve a convertirse en uno de los destinos favoritos para quienes buscan escapar de las altas temperaturas.
Sus paisajes verdes, la tranquilidad de sus pueblos marineros y una gastronomía basada en el mejor producto del mar atraen cada año a miles de viajeros.
Entre ellos también se encuentra el Gran Wyoming. El presentador lleva varias temporadas dejando atrás el bullicio de Madrid para refugiarse en uno de los rincones con más encanto de la Costa da Morte: Laxe.
Vista aérea de la playa de Laxe.
Una pequeña villa marinera de A Coruña donde el Atlántico marca el ritmo de la vida cotidiana y que no es una visita puntual para el famoso humorista y presentador.
Y es que, en los últimos años y también este verano ha sido visto paseando por sus calles y disfrutando de un destino que ya ha conquistado a quienes buscan playas tranquilas, naturaleza y buena mesa lejos de las aglomeraciones.
Laxe ocupa una posición privilegiada en el corazón de la Costa da Morte. Su puerto pesquero continúa siendo uno de los grandes protagonistas del municipio, con embarcaciones que cada día salen a faenar y regresan cargadas de pescado y marisco fresco, una actividad que sigue marcando la identidad de la localidad.
Muy cerca se extiende la playa de Laxe. Con cerca de dos kilómetros de longitud, es uno de los arenales urbanos más amplios de toda esta parte del litoral gallego. Su arena blanca, las aguas normalmente tranquilas de la ría y el paseo marítimo que la acompaña la convierten en un lugar ideal para caminar, disfrutar del atardecer o pasar el día en familia.
Quienes prefieren espacios más salvajes también encuentran aquí su sitio. Y es que, a pocos minutos aparecen playas como Soesto o Traba, dos extensos arenales abiertos al Atlántico donde el paisaje permanece prácticamente intacto y el sonido del mar sustituye por completo al del tráfico o las multitudes.
Faro con vistas y casco histórico
Uno de los lugares más emblemáticos del municipio se encuentra en Punta Insua. Allí se alza el faro de Laxe, inaugurado en 1920 y convertido desde hace más de un siglo en una referencia para la navegación por este tramo especialmente exigente de la costa gallega.
El camino hasta el faro permite disfrutar de una de las mejores panorámicas de la Costa da Morte, con acantilados, playas y el inmenso horizonte atlántico como telón de fondo.
Vista aérea del faro de Punta Insua.
Muy cerca se encuentra otro rincón que cada vez despierta más curiosidad entre los visitantes. Se trata de la conocida como playa de los Cristales, una pequeña cala donde miles de fragmentos de vidrio son pulidos durante décadas por la fuerza del mar.
Estos forman un singular manto de colores que ha convertido este lugar en uno de los paisajes más fotografiados del municipio.
Playa de los cristales de Laxe.
El casco histórico de Laxe conserva el carácter de las antiguas villas marineras gallegas. Uno de sus edificios más singulares es la Casa do Arco, una construcción de granito levantada en el siglo XV que destaca por los tres arcos apuntados que atraviesan su punta baja, una solución arquitectónica prácticamente única en Galicia.
A pocos pasos aparece la iglesia de Santa María da Atalaia. Su origen se remonta al siglo XIII, aunque las ampliaciones posteriores le otorgaron el aspecto gótico marinero que hoy la caracteriza. Situada junto al puerto, continúa siendo uno de los grandes símbolos históricos de la localidad.
Las mejores vistas a la ría de Corme y Laxe
Para contemplar Laxe desde las alturas basta subir al monte Cornaceiras. Allí se encuentra la histórica Cruz del Navegante, levantada en el siglo XVII por un marinero que prometió erigirla si conseguía regresar con vida de un viaje a Perú.
Desde este punto las vistas sobre la ría de Corme y Laxe son espectaculares. Muy cerca todavía se conservan los restos de un antiguo molino de viento construido a comienzos del siglo XX, testimonio de una actividad que durante años formó parte de la economía local antes de la llegada de la electricidad.
Un refugio con sabor a mar
La experiencia en Laxe no estaría completa sin sentarse a la mesa. Los restaurantes del puerto convierten pescados recién capturados, mariscos y otros productos del Atlántico en los grandes protagonistas de una cocina que mantiene intacta la esencia de la tradición gallega.
Quizá por eso El Gran Wyoming sigue regresando siempre que puede. Porque Laxe reúne todo aquello que muchos buscan durante las vacaciones: playas tranquilas, historia, naturaleza y una autenticidad que todavía permanece intacta en uno de los rincones más especiales de la Costa da Morte.