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España conserva un extenso legado de aldeas prerromanas, estando muchas de ellas situadas en el norte y el centro de la península. Estas poblaciones aún conservan en muchos casos su esencia original y nos ayudan a entender cómo se vivía siglos atrás.

En este sentido, nos encontramos con construcciones que aún guardan gran parte de su encanto original, y esto es lo que sucede con la aldea prerromana mejor conservada de Europa, que está en España y que, aunque apenas tiene 30 habitantes, mantiene sus casas de piedra y tejados de paja.

Para encontrarla debemos trasladarnos a Galicia, donde nos encontramos con hórreos que se elevan sobre pilares de piedra, lo que estaba pensado para proteger el grano de la humedad y de los animales, así como casas de granito con corredores de madera o las pallozas.

Las pallozas son unas viviendas tradicionales prerromanas, de origen celta y castrejo, típicas de las montañas del noroeste de la Península Ibérica, que cuentan con una planta ovalada o circular, muros bajos de piedra y un gran techo cónico de paja de centeno.

Este legado permanece inalterado en numerosas zonas de la región, aunque hay una que destaca por encima de todas, y estamos hablando de Piornedo, una aldea prerromana que merece mucho la pena visitar.

Una aldea rodeada de naturaleza

Piornedo​​ es una aldea​ española situada en la parroquia de Donís, del municipio de Cervantes.

Piornedo​​ es una aldea​ española situada en la parroquia de Donís, del municipio de Cervantes. E.E.

Situada en el municipio de Cervantes, en la parroquia de Donís, a una altitud de 1.140 metros, se encuentra esta aldea prerromana llamada Piornedo, en pleno corazón de la Sierra de los Ancares. Con apenas una treintena de habitantes, este pequeño núcleo rural se considera uno de los conjuntos etnográficos más singulares del continente.

Su enorme valor radica en la gran belleza de su paisaje, así como por su capacidad para conservar un tipo de arquitectura prerromana. Declarado Conjunto Histórico-Artístico desde el año 1931 y también Bien de Interés Cultural, el pueblo ha conseguido mantener intacta su esencia original.

Piornedo se encuentra en un entorno que es parte de la Reserva de la Biosfera de Los Ancares lucenses, una joya ecológica en la que disfrutar de una flora y fauna espectacular, y donde por sus bosques y arroyos se pueden encontrar animales como jabalíes, zorros o ciervos.

Un museo al aire libre

Si hay algo que llama especialmente la atención en Piornedo, son sus mencionadas pallozas, unas construcciones circulares u ovaladas que durante siglos han permanecido en estas montañas.

Estas edificaciones levantadas con muros de piedra granítica y pizarra están cubiertas por techumbres vegetales de brezo, centeno o piorno, materiales que no fueron elegidos por casualidad, ya que se adaptan a la perfección a las exigentes condiciones climáticas de la alta montaña.

Tampoco tienen su forma cónica por azar, sino que está creada para permitir que la nieve y la lluvia resbalen sin acumularse, evitando la posibilidad de que se colapse la estructura. Uno de los datos llamativos sobre Piornedo es que estas construcciones continuaron siendo habitadas hasta la década de 1970.

Actualmente, la aldea aún conserva cerca de 16 pallozas rehabilitadas, algunas de ellas contando con una antigüedad de menos de dos siglos, pero que se han mantenido fieles a la técnica constructiva tradicional. Por lo tanto, visitarlas nos lleva a poder transportarnos al pasado y comprobar cómo se vivía en estas montañas.

El aislamiento de la Sierra de los Ancares incluso en el siglo XX ha hecho que haya podido conservar su modo de vida, en el que las personas compartían espacio bajo el mismo techo con los animales, lo que resultaba clave para generar calor suficiente como para resistir los inviernos extremos.

Las pallozas forman parte de un conjunto patrimonial que se ha transformado en un museo etnográfico al aire libre. De hecho, en una de las construcciones se encuentra el Palloza Museo Casa do Sesto, en el que se recrea la distribución original de estas viviendas.

En el museo, además de estar expuestas herramientas tradicionales que eran utilizadas en la vida cotidiana de los habitantes de esta aldea gallega. Es una forma excepcional de poder conocer cómo se organizaba el hogar, desde los espacios dedicados al almacenamiento o al descanso, como aquellos en los que se encontraba el ganado.

Por otro lado, Piornedo también conserva hórreos tradicionales, que son estructuras que se elevan sobre pilares de piedra y que tradicionalmente eran utilizados para almacenar leña, alimentos y aperos, protegiéndolos de los animales y de la humedad.

De esta manera, visitar esta aldea gallega es meterse de lleno en una forma de vida que logró superar el paso del tiempo, y todo ello dentro de un entorno espectacular repleto de naturaleza.

¿Qué ver en Piornedo?

Más allá de sus pallozas y hórreos tradicionales, en Piornedo podemos visitar otros rincones interesantes como la escuela, que actualmente se usa como sede social y lugar de celebración de actividades.

También merece la pena visitar la Ermita de San Lourenzo, la única iglesia del pueblo, situada en su parte más alta, así como la cantina Mustallar, donde se puede comer y tomar algo mientras se disfruta de este bonito pueblo.

El Cuarto de Chis es otro de los lugares de interés del pueblo. Este es un ejemplo de una habitación tradicional, que eran casas pequeñas de poco más de 50 metros con muros de piedra y tejados de pizarra. En ellas, la planta baja era usada para guardar el ganado y la superior para dormir en verano.