Entre gargantas de roca, aguas termales y piscinas naturales escondidas aparece La Fontcalda, uno de los rincones más sorprendentes del interior de Tarragona.
Un lugar donde el agua brota a más de 28 grados en plena naturaleza y donde el paisaje mezcla montañas, cañones y senderos en un entorno que parece detenido en el tiempo.
Situada cerca de Gandesa, en plena comarca de la Terra Alta, La Fontcalda se ha convertido en una de las escapadas naturales más especiales de Cataluña gracias a sus aguas mineromedicinales y a la belleza salvaje del valle por el que discurre el río Canaletes.
Pasarela sobre el río Canaletes en el santuario de la Fontcalda.
El gran atractivo de La Fontcalda son sus aguas termales naturales. El agua emerge a unos 28 grados y atraviesa las rocas formando pequeñas pozas y piscinas naturales donde es posible bañarse rodeado de un paisaje espectacular.
Estas aguas contienen minerales como sulfatos, cloruros o carbonatos y desde hace siglos se les atribuyen propiedades beneficiosas. Todo ello, en un entorno rodeado por las sierras de Pàndols y Cavalls, convierte el lugar en un auténtico oasis natural especialmente popular durante los meses de verano.
Un santuario escondido en el valle
Junto a las termas se encuentra el santuario de La Fontcalda, una de las construcciones más emblemáticas de la zona. El templo original nació como convento y con el paso del tiempo acabó convirtiéndose en lugar de peregrinación gracias a la fama de las aguas termales y a la leyenda de la Virgen aparecida junto al manantial.
Y es que, según la tradición popular, una imagen de la Virgen encontrada cerca de la fuente regresaba misteriosamente al mismo lugar cada vez que intentaban trasladarla a Gandesa, motivo por el que finalmente se decidió construir allí una pequeña capilla que con los años acabaría transformándose en santuario.
Todavía hoy se celebran romerías y encuentros religiosos en este enclave rodeado de naturaleza.
Paisaje fluvial del Santuario de La Fontcalda.
Uno de los mayores atractivos de la visita es el paisaje que rodea el santuario. El río Canaletes atraviesa estrechos de roca formando pequeños cañones y piscinas naturales que invitan al baño y al paseo.
El acceso es sencillo y apto prácticamente para todos los públicos. Desde el aparcamiento cercano al santuario se puede descender caminando hasta las zonas termales a través de un recorrido corto y fácil.
Además, el entorno permite realizar diferentes rutas senderistas y disfrutar de algunos de los paisajes más bonitos de la Terra Alta.
La Vía Verde de la Terra Alta
Muy cerca de La Fontcalda pasa la Vía Verde de la Terra Alta, uno de los recorridos cicloturistas más famosos de Cataluña.
Esta antigua vía ferroviaria atraviesa túneles, puentes y paisajes naturales espectaculares siguiendo el antiguo trazado del ferrocarril de la Val de Zafán.
Hoy se ha convertido en una ruta perfecta para recorrer andando o en bicicleta gracias a su escaso desnivel y a las vistas que ofrece durante todo el trayecto.
Un lugar marcado por la historia
La zona también conserva huellas de la Guerra Civil española. Muy cerca se encuentran algunos de los escenarios de la Batalla del Ebro, uno de los episodios más duros del conflicto.
Pueblos como Corbera d’Ebre todavía conservan restos históricos, trincheras y espacios dedicados a recordar lo ocurrido durante aquellos años.
Aun así, hoy La Fontcalda transmite una sensación completamente distinta. El sonido del agua entre las rocas, el paisaje de montaña y la tranquilidad del entorno han convertido este rincón en uno de los lugares más especiales de la Terra Alta para desconectar y disfrutar de la naturaleza.
Un rincón perfecto para desconectar, caminar entre montañas y bañarse en aguas termales rodeadas de uno de los paisajes más espectaculares del interior de Tarragona.