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España es tierra de castillos, pero son pocos los que han llegado a la actualidad bien conservados y aún menos, los que conservan una historia tan ligada a la identidad de toda una región como el Castillo que te invitamos a conocer esta vez.

Esta es una fortaleza medieval que encontrarás situada en plena Navarra y que no solo destaca por su imponente aspecto defensivo, sino también por ser el lugar donde nació San Francisco Javier, patrón de Navarra y uno de los personajes más universales de la historia en España.

Cada año, miles de personas llegan hasta este Castillo de Javier durante las conocidas como Javieradas, una de las peregrinaciones más importantes del norte de España. Pero más allá de su símbolo religioso, el castillo sorprende por sus murallas, fosos, puentes levadizos y por conservar el ambiente de las grandes fortalezas medievales.

Historia del Castillo de Javier

El origen del castillo se remonta al siglo X, cuando en este lugar existía una torre defensiva aislada y situada en un punto estratégico entre los antiguos reinos de Navarra y Aragón.

Con el paso del tiempo, aquella primera construcción fue creciendo hasta convertirse en una fortaleza mucho más compleja. Alrededor de la torre del homenaje se añadieron murallas, fosos, puentes levadizos y diferentes estructuras defensivas que reforzaron su importancia militar en una zona fronteriza.

Castillo de Javier, en Navarra.

Castillo de Javier, en Navarra.

A lo largo de los siglos, el castillo pasó por distintas familias nobles hasta llegar al linaje de los Jasso, en cuyo seno nació San Francisco Javier en 1506.

Tras la conquista de Navarra por las tropas castellanas, gran parte de sus elementos defensivos fueron destruidos, aunque posteriores restauraciones permitieron recuperar buena parte del aspecto que conserva actualmente.

Uno de los mejor conservados

Hoy, el Castillo de Javier destaca por su magnífico estado de conservación y por mantener muchos de los elementos característicos de las fortalezas medievales.

El acceso ya anticipa lo que espera en el interior: fosos, murallas, seateras, almenas y un sistema defensivo que incluía incluso dos puentes levadizos consecutivos.

Puente levadizo del Castillo de Javier.

Puente levadizo del Castillo de Javier.

En el patio de armas sobresale la imponente torre del homenaje, levantada sobre una roca y considerada el núcleo original del castillo.

La vista permite recorrer diferentes estancias musealizadas donde se explica cómo era la vida dentro de la fortaleza y cuál fue la historia de quienes la habitaron.

Las Javieradas, una tradición única

Cada mes de marzo, el castillo se convierte en el centro de una de las tradiciones más importantes de Navarra: las Javieradas.

Miles de peregrinos recorren kilómetros caminando hasta llegar a la explanada del castillo para rendir homenaje a San Francisco Javier. El origen de esta tradición se remonta al siglo XIX, cuando Navarra sufrió una grave epidemia de cólera y la población prometió peregrinar hasta Javier si la situación mejoraba.

Desde entonces, esta peregrinación se ha mantenido viva y sigue reuniendo cada año a personas llegadas de distintos puntos de Navarra y otras zonas de España.

Qué ver en el pueblo de Javier

Más allá del castillo, el pequeño pueblo de Javier también merece una visita tranquila.

Sus calles destacan por el cuidado de las casas y jardines, llenos de flores y rincones muy cuidados llenos de encanto.

Muy cerca del río Aragón se esconde además un antiguo molino medieval que completa el ambiente histórico de la zona.

Otros lugares que ver cerca del Castillo de Javier

La escapada se puede completar fácilmente con otros lugares muy interesantes situados a pocos kilómetros.

Uno de los más destacados es el Monasterio de Leyre, uno de los conjuntos monásticos más importantes de Navarra y antiguo panteón de los reyes navarros.

También merece la pena acercarse al Palacio Real de Olite, considerado uno de los castillos-palacio góticos más impresionantes de España.

En los alrededores también aparecen otras fortalezas históricas como el Castillo de Marcilla, el Cerco de Artajona o el Castillo de Monjardín, formando parte de una de las rutas medievales más interesantes del norte.