Segovia está llena de pequeños rincones medievales que fueron importantes durante su época y que ahora se han quedado como puertas mágicas en las que adentrarse por calles empedradas y paisajes increíbles a un viaje al pasado.
Ese es el caso de Maderuelo, que, con un censo que apenas roza los 100 habitantes en su núcleo histórico, se alza majestuoso sobre una colina rodeada por las aguas del embalse de Linares del Arroyo. Es, sin duda, uno de los conjuntos urbanos más puros y mejor conservados de la arquitectura castellana.
Esta villa, declarada Conjunto Histórico-Artístico, tuvo su importancia hace más de 1.000 años cuando fue repoblada por uno de los condes castellanos más conocidos, Fernán González, e invadida más tarde por los terribles ejércitos de Almanzor, el conquistador árabe.
La Puerta de la Villa de Maderuelo.
De hecho, entre sus distintos atractivos destaca precisamente su ubicación estratégica, asomado a un foso natural que lo convirtió en una plaza dura de atacar durante este periodo.
Qué ver y hacer
La visita en Maderuelo arranca por el Arco de la Villa, la entrada emblemática que aún conserva sus pesadas puertas de madera acorazadas con herrajes del siglo XV. Esta puerta no solo protegía a los habitantes, sino que servía como aduana para el pago de impuestos en el comercio de la lana.
Conviene destacar que el trazado de la villa es lineal y sencillo, diseñado para la defensa. El pueblo se recorre a través de una calle principal que une las dos plazas mayores, flanqueada por casas señoriales con escudos nobiliarios que hablan de un pasado de hidalgos y guerreros.
En el extremo oeste se encuentra la Iglesia de Santa María del Castillo, que como su nombre indica, se construyó aprovechando los restos de la antigua fortaleza árabe de la que aún quedan restos. Es un templo imponente que mezcla estilos y que guarda en su interior un retablo que es una joya del arte sacro.
Muy cerca de ahí podemos ver una catapulta medieval en la Bajada Alcacer, o recrearnos en la Torre del Homenaje, el último vestigio del castillo original que ofrece una panorámica de 360 grados sobre la meseta segoviana que merece mucho la pena.
Pero sin duda uno de los lugares más espectaculares de Maderuelo es la Ermita de la Vera Cruz, situada junto al río y que fue construida por los Caballeros Templarios. Este templo es famoso por sus pinturas románicas del siglo XII que hoy se custodian en el Museo del Prado, aunque el templo conserva una reproducción fiel que permite sentir la mística del lugar.
Una de las calles de Maderuelo.
Una vez se atraviesan sus callejuelas, se llega a la Plaza de San Miguel, una pequeña explanada donde se ubica una iglesia románica que destaca por su espadaña y por haber sido utilizada durante años como vivienda y pajar, lo que irónicamente ayudó a su conservación.
También son imponentes las vistas hacia las Hoces del Río Riaza, un parque natural que rodea el pueblo y donde habita una de las colonias de buitres leonados más importantes de Europa. Ver sobrevolar a estas aves entre las torres de Maderuelo es un espectáculo que hipnotiza.
Desde aquí se puede pasear por el embalse, sobre todo en verano cuando el agua se convierte en un espejo que refleja la silueta del pueblo; o hacer una ruta de senderismo por las Hoces hasta llegar, por ejemplo, a las ruinas del Monasterio de San Francisco.
Cómo llegar a Maderuelo
Maderuelo se encuentra casi en el límite con Burgos y Soria. Llegar es muy sencillo desde Madrid, tomando la A-1 hasta la salida 146 (Milagros) y siguiendo las indicaciones hacia Maderuelo por la L-911.
Desde Segovia capital, el trayecto es de aproximadamente una hora y cuarto. El pueblo dispone de zonas de aparcamiento señalizadas antes de entrar al recinto amurallado, ya que el tránsito de vehículos por el interior está muy restringido.