Hace 40 años, en noviembre de 1986, se hacía justicia con una de las ciudades históricas más impresionantes de España y poco conocidas, entonces, internacionalmente. Se trata de Cáceres, que con la celebración de su aniversario como ciudad Patrimonio de la Humanidad se ha lanzado a un reto mucho mayor: convertirse en Capital Cultural en 2031.
Antes que Cáceres, pocos lugares de España habían engordado esa lista de patrimonios históricos merecedores de toda la atención de la Unesco. Estaban algunos más simbólicos como Córdoba, Santiago de Compostela o Ávila. Pero la Unesco fue consciente muy pronto de la joya que suponía la ciudad extremeña.
En su haber, Cáceres contaba, y cuenta, con uno de los conjuntos históricos mejor conservados del mundo, más de 35 palacios, cinco iglesias y tres conventos de clausura y una amplia oferta cultural y museística.
Una ventana del casco histórico de Cáceres.
De hecho, en cuatro décadas han surgido espacios como el Museo de Cáceres, el Centro de Artes Visuales Helga de Alvear -que alberga una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes de Europa- y templos gastronómicos como el restaurante Atrio, distinguido con tres estrellas Michelin, como ejemplos de la fusión entre tradición y modernidad que define a la ciudad.
En este desarrollo artístico y cultural, también hay que tener en cuenta su posición estratégica en la Ruta de la Plata, los lazos históricos con Hispanoamérica y el trabajo conjunto que se ha hecho con la vecina Portugal para impulsar la candidatura de la Cueva de Maltravieso junto a la cueva lusa de Escoural como Patrimonio de la Humanidad.
40 años de Cáceres como Ciudad Patrimonio.
Un cambio de rumbo
El alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, tiene claro que la declaración por parte de la UNESCO "cambió el rumbo de la ciudad y la abrió definitivamente al mundo, consolidando a Cáceres como un destino que combina historia, patrimonio, gastronomía, cultura y vanguardia".
Pero Cáceres quiere más. Por eso, la idea es que el programa de actividades que se va a desarrollar por este aniversario sea también un trampolín para que su candidatura a la capitalidad cultural sea de las más serias y variadas. La presentación oficial tiene que hacerse ante el Ministerio de Cultura y se articula bajo el concepto de "Transcultura", una propuesta que plantea la cultura como motor de transformación social.
Mateos es consciente de que el patrimonio histórico "se hereda " pero también "se vive," por lo que quiere que este año, Cáceres salpique "de cultura, música y eventos singulares su calendario para seguir atrayendo visitantes y generar actividad económica".