Geoparque de Granada: Desierto de Los Coloraos.
El destino ideal para una escapada: 73 kilómetros de playa, pueblos blancos y un desierto
Desde las cumbres de Sierra Nevada a las playas de la Costa Tropical, esta provincia reúne paisajes que convierten cada visita en un viaje diferente.
Hay un lugar en España donde puedes ver cumbres nevadas, recorrer paisajes desérticos y disfrutar de un litoral bañado por el Mediterráneo. Todo en la misma provincia.
Granada concentra en pocos kilómetros una extraordinaria diversidad de paisajes: ciudades históricas, pueblos blancos, desiertos rojizos, montañas, valles y 73 kilómetros de costa.
En este territorio de contrastes, la tradición y legado nazarí conviven con la cultura contemporánea y la esencia andaluza. Porque Granada es mucho más que su capital.
Qué ver en Granada: mucho más que la Alhambra
Es cierto que la capital es el principal punto de partida para muchos viajeros. Desde lo alto de la colina de la Sabika, la Alhambra y el Generalife recuerdan el esplendor del Reino Nazarí, con sus palacios, jardines, fuentes y característicos mocárabes.
Muy cerca, el barrio del Albaicín invita a perderse entre calles estrechas, casas encaladas y miradores con vistas a la Alhambra. El Sacromonte aporta otra de las señas de identidad de Granada: sus cuevas y zambras flamencas.
En el centro histórico se encuentran la Catedral y la Capilla Real, pero la ciudad actual nos demuestra continuamente que Granada no vive únicamente de su pasado.
La-Alhambra desde el Mirador de San Nicolás.
El ambiente universitario, con más de 60.000 estudiantes, llena las calles de actividad y mantiene viva una de sus tradiciones más populares: ir de tapas, una costumbre estrechamente ligada a la identidad gastronómica local.
La cultura contemporánea tiene también su espacio en el Parque de las Ciencias, mientras que su escena musical ha convertido a Granada en una referencia del rock, el indie y el pop español.
Cada verano, además, el Festival Internacional de Música y Danza transforma espacios como el Generalife en escenarios culturales.
Pueblos con historia
A pocos kilómetros de la capital aparece el Poniente Granadino, antigua tierra de frontera y escenario de castillos, fortalezas y pueblos de marcada herencia andalusí.
Municipios como Loja, Moclín, Íllora, Alhama de Granada o Montefrío combinan patrimonio y naturaleza, con múltiples rutas de senderismo y caminos entre olivares.
Íllora, por ejemplo, presume de un castillo recientemente restaurado y Montefrío, con su espectacular iglesia de La Villa sobre una peña, ofrece una de las estampas más reconocibles de la comarca.
Vista de Montefrío.
La gastronomía es otro de sus atractivos, con excelentes aceites de oliva y productos estrella como los espárragos de Huétor Tájar, los quesos de Montefrío y el caviar de Riofrío.
El sorprendente paisaje del Geoparque
Al norte de la provincia, el Geoparque de Granada cambia por completo el escenario. Sus badlands, cárcavas y desiertos rojizos parecen trasladar al viajero a otro planeta.
El desierto de Gorafe, con parajes como Los Coloraos, puede descubrirse a pie, en 4x4 o desde el aire en globo. La zona conserva además importantes vestigios prehistóricos, como los dólmenes de Gorafe o los yacimientos de Orce y la necrópolis de Galera.
Otro de los grandes atractivos del Geoparque son sus casas cueva. La arquitectura excavada en la tierra sigue formando parte del paisaje y permite conocer una forma de vida tradicional muy particular.
Varios municipios de la comarca aún atesoran barrios enteros de cuevas habitadas, hoteles excavados en la tierra y bodegas subterráneas que mantienen viva una forma de vida ancestral.
Estación de esquí de Sierra Nevada.
Sierra Nevada y la Alpujarra
De regreso al sur de la provincia, Sierra Nevada es otro de los grandes reclamos de Granada. Las cumbres más altas de la Península Ibérica fascinan tanto en invierno como en verano.
En invierno, la estación de esquí brilla con más de cien kilómetros de pistas para todos los niveles y la posibilidad de esquiar bajo las estrellas en recorridos iluminados.
En verano, el paisaje cambia y aparecen senderos, lagunas glaciares y praderas de alta montaña. La Vereda de la Estrella, Los Cahorros de Monachil o el ascenso al Mulhacén son algunas de las mejores opciones para descubrirla.
Rincón típico de Bubión, en la Alpujarra.
En la ladera sur de la sierra se encuentra la Alpujarra, con preciosos pueblos blancos como Pampaneira, Bubión y Capileira. Sus bancales, acequias de origen nazarí y arquitectura morisca conforman uno de los paisajes rurales más singulares de Andalucía.
La Costa Tropical
El Valle de Lecrín funciona como transición entre la montaña y el Mediterráneo. Naranjos, limoneros, huertas y antiguas acequias rodean localidades como Padul y Nigüelas, mientras el embalse de Béznar ofrece opciones para practicar actividades acuáticas.
Playa de Poniente, en Motril.
Finalmente, la Costa Tropical pone el broche a este recorrido. Sus 73 kilómetros de litoral combinan playas, calas y acantilados con un clima que favorece el cultivo de frutas tropicales como mango, aguacate, chirimoya y papaya.
Almuñécar, La Herradura, Motril y Salobreña son algunos de los municipios más visitados por aunar patrimonio, actividades junto al mar y una gastronomía en la que destacan los espetos, el pulpo seco y la reina de las mesas, la quisquilla de Motril.
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