Publicada
Actualizada

De Florencia se dice que es una obra de arte a cielo abierto, uno de los grandes iconos de belleza del mundo, una explosión renacentista.

Con estos sobrenombres es difícil no idealizar un viaje a sus calles empedradas y sus esquinas museísticas; pero, por desgracia, el corazón de la Toscana es también, a día de hoy, un estresante hervidero de turistas.

Visitar la ciudad en temporada baja es una forma de evitar el tropel de cámaras y móviles enfocando a cualquier superficie mínimamente fotogénica. Esto, junto a nuestros consejos, te ayudará a disfrutar de esta magnífica joya italiana, incluso aunque sólo la recorras durante 36 horas.

Florencia en tiempo récord

Tienes poco tiempo, así que si quieres aprovechar al máximo conviene tener todo bien organizado antes de llegar para no perder minutos con cosas que podrías haber previsto fácilmente.

Está claro que debes visitar el David de Miguel Ángel, situado en la Galería de la Academia, por tanto puedes 'quitártelo de encima' cuanto antes y después continuar con cosas 'menos imprescindibles'. Para evitar colas lo mejor es ir a primera hora y a última de la tarde.

Si por lo que sea no consigues verlo, tienes una réplica de mármol del mismo tamaño (unos 5,17 metros de altura) frente al Palazzo Vecchio, colocada donde estuvo el original antes de ser trasladado a la Galería.

Detalle de la Catedral de Santa Maria del Fiore.

Detalle de la Catedral de Santa Maria del Fiore. iStock

Por supuesto, también has de ver la Catedral de Santa Maria del Fiore, más conocida como Duomo, su impresionante cúpula y las vistas panorámicas desde lo alto (mejor al atardecer).

Te recomendamos comprar una entrada con antelación, de esta forma te ahorras esperas innecesarias y te aseguras que vas a poder entrar, pero calcula mínimo una hora entre subida y bajada.

La Galería de los Uffizi es otra de las paradas necesarias cuando se visita Florencia. Ojo, es enorme, así que para 36 horas basta con ver las obras clave: no te vayas sin contemplar El nacimiento de Venus y La primavera de Botticelli.

La Basílica de la Santa Cruz, menos frecuentada, nos gustó bastante. Está un poco alejada del bullicio turístico (a 12 minutos del Duomo), lo cual se agradece. Allí se encuentran las tumbas de personalidades como Miguel Ángel, Galileo Galilei y Maquiavelo, además de un monumento dedicado a Dante Alighieri.

Giunti Odeon.

Giunti Odeon. Foto cedida

Por el centro también está Giunti Odeon, un antiguo cine reconvertido en un precioso espacio cultural con librería y café-restaurante; aunque por la noche aún sigue proyectando películas, normalmente en versión original. Date una pequeña vuelta por su maravillosa sala de estilo art déco y, si te apetece, aprovecha para comprar algún libro a modo de souvenir.

Otro indispensable es el Palacio Pitti, concretamente sus jardines. Son gigantes y están al otro lado del río, puedes cruzar el famoso Ponte Vecchio para llegar a ellos y así también lo ves. Como son tan grandes, con estar un par de horas disfrutando del entorno es suficiente para impregnarse en la atmósfera, no hace falta recorrérselos por completo.

Más allá de estas indicaciones, siempre sugiero un free tour aunque haya poco tiempo, ya que es muy útil para hacerse una idea rápida de la historia de un lugar y ubicar los sitios más importantes.

Dónde comer y beber

Si vas a pasar 36 horas en Florencia, eso equivale, más o menos, a dos desayunos, dos almuerzos, dos comidas y una cena. En lo relativo a la gastronomía, nosotros lo tenemos claro: ve al sur del río Arno.

Allí los restaurantes son más 'auténticos', menos pensados para turistas y más orientados a quienes de verdad viven en Florencia.

Sí o sí tienes que visitar la Osteria del Cinghiale Bianco y pedir el pappardelle al ragù di cinghiale, un tipo de pasta con guiso de jabalí.

Fue uno de los mejores platos que comimos durante el viaje (por no decir el mejor), y el ambiente es íntimo, acogedor y familiar, decorado con velitas durante la noche. Su tiramisú tampoco debes perdértelo.

Dos platos de pappardelle al ragù di cinghiale en Osteria del Cinghiale Bianco.

Dos platos de pappardelle al ragù di cinghiale en Osteria del Cinghiale Bianco. Adriana Calvo

Muy cerca de esta osteria de cocina toscana tradicional, a cuatro minutos andando, está otro restaurante que merece la pena: Trattoria Casalinga, abierta desde 1963.

No dudes en probar el aperitivo mixto toscano, con diversos quesos y embutidos de la zona, los pappardelle con salsa de jabalí (sí, otra vez), o el típico filete florentino.

Si no consigues mesa o no puedes ir a ninguno de estos sitios por alguna razón, la clave es acudir al Mercado Central. Ahí tienes una gran variedad de opciones tradicionales y de buena calidad, perfecto para picotear cosas diferentes.

Para desayunar visita Pasticceria Bunamici, también al otro lado del río, y para almorzar saborea el lampredotto de Da' Vinattieri, en pleno centro histórico, un bocadillo muy típico, hecho con una parte del estómago de la vaca.

El interior de Atrium Bar en el Four Seasons Hotel.

El interior de Atrium Bar en el Four Seasons Hotel. Foto cedida

Si eres amante de los cócteles como nosotros, no dejes de visitar Locale (la 36 del mundo en los 50 Best Bars) y Giacosa 1815, un local histórico en el centro que se considera heredero del negocio donde nació el Negroni. Por dentro es bonito y elegante y tiene una carta centrada en distintas versiones de este mítico cóctel.

Atrium Bar, en el Four Seasons Hotel Firenze, también es muy recomendable si disfrutas de la mixología (está en el puesto 82 de los Top 500 Bars), y además una buena oportunidad para ver el lujoso interior de este alojamiento de 5 estrellas, y su gran jardín privado.

Dónde alojarse

Para terminar, ¿dónde dormir? Tratándose de un viaje tan corto, lo mejor es alojarse lo más céntrico posible (no más de 15 minutos caminando de las principales atracciones turísticas que hemos aconsejado), cerca de la estación de Santa Maria Novella si vas a coger el tranvía para moverte hasta el aeropuerto.

No obstante, como recomendamos que conozcas el otro lado del río, no pasa nada si coges alguna habitación al sur del Arno (al fin y al cabo, Florencia es bastante pequeña); pero, a poder ser, no más al norte de la Strada Statale 67 (la carretera nacional que conecta la ciudad hacia el oeste con Pisa y Livorno) ni más al sur del Museo de Historia Natural. Lo ideal es que no tengas que coger nada de transporte público las pocas horas que vas a estar por allí.

De hecho, si puedes coger taxi para ir y volver del aeropuerto siempre será mucho más cómodo y ágil que ir en tren, aunque la línea T2 circula con bastante frecuencia durante el día, el billete sencillo cuesta alrededor de 2 euros y tarda sólo unos 20 o 25 minutos.