"… Y si las hay, están muy bien preparadas".

Aunque no hay documento escrito que acredite la autoría de la frase, popularmente adaptada, al 32º presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, tiene el reconocimiento de la amplia mayoría de apasionados y curiosos de la política.

El único líder del mundo libre en permanecer en el Ala Oeste de la Casa Blanca más de dos mandatos, al parecer, dijo: "In politics, nothing happens by accident. If it happens, you can bet it was planned that way".

Una afirmación que, a la vista de los recientes acontecimientos, bien podríamos decir que no está precisamente en demodé.

Después de ocho años de Gobierno liderado por el presidente Sánchez, dato que no debemos obviar, el viernes pasado, previo desalojo mediático de Maricarmen, asistíamos al no parlamentario no de uno sino de los dos decretos de vivienda presentados al galope, tras pugnas entre los propios socios de coalición.

Dos jornadas de reflexión después, empezábamos la semana con la disolución de las Cámaras y ya tenemos fecha para la próxima cita electoral, nuevos comicios que se celebrarán el próximo 29 de noviembre.

Apenas 24 horas más tarde el presidente, con esos cambios de opinión a los que nos tiene acostumbrados, considera que ahora sí que hay legitimidad para acudir a la Diputación Permanente.

Y, a los que abogan por un fraude de ley, habría que preguntarles si consideran que los virajes no llevan el asesoramiento anexo de la legalidad para justificar la urgente necesidad, con una invitación para acudir a los tribunales y convertir, definitivamente, esta campaña electoral en un escenario monotemático en torno a la vivienda.

Los acontecimientos se siguen sucediendo o incluso solapando unos con otros.

Llega el llamamiento a la huelga general, que parece que nos vamos a quedar sin agenda con tanta cita histórica. Muchos se afanan con la búsqueda de la ilegalidad, tanto por la fecha de la movilización, previa a la campaña electoral, como por la finalidad, que no puede ser política, claro, porque ninguna lo es, y, por si fuera poco, que no guarda relación con la defensa del trabajador, pero no hay amparo mayor que los salarios que son los que pagan las hipotecas y las rentas arrendaticias.

Que las cosas pueden hacerse muy mal, pero no tanto, y, el descaro no está penalizado.

Lo inédito del caso es que es la primera huelga general contra la oposición, como así lo ha reconocido la debutante jefa de estrategia, María Jesús Montero, con el nombramiento avalado por sus resultados en Andalucía, que viene con la transparencia como bandera.

Y, para cerrar la legislatura, que no lo que nos queda por ver, si no, al tiempo, había que liquidar el peaje de investidura y asistimos al desembarco del Constitucional instruyendo al Supremo para abrirle la puerta a Puigdemont.

Sí, sí, todo pura casualidad.