Vicente Mompó.

Vicente Mompó. Eduardo Parra / EP

Opinión Tribuna

Catalá, la alcaldesa invisible ante el machismo

Alicia Andújar
Valencia
Publicada

Hay silencios que no son neutrales. Y hay momentos en los que una representante pública tiene que elegir entre ponerse de perfil o ponerse del lado de las mujeres. María José Catalá ha escogido lo primero ante los insultos de Vicente Mompó a Diana Morant. Despacharlos como una "cuestión personal" no es prudencia institucional, es mirar hacia otro lado.

Porque no estamos hablando de una discrepancia política. Mompó, presidente de la Diputación de Valencia y del PP provincial, escribió públicamente a Morant: "Siempre serás la hija de Zapatero, la lameculos de Sánchez. No vales para nada". Y no es un episodio completamente aislado: un año antes ya había dicho que daba igual tener a Morant en el Gobierno "que a una escoba".

Se puede discrepar con el adversario político, se puede cuestionar su gestión, sus decisiones, sus propuestas y hasta su forma de hacer oposición. Eso es política. Lo que no puede aceptarse como una controversia más es recurrir a la humillación personal para desacreditar a una mujer, presentarla como alguien subordinado a un hombre y decirle que "no vale para nada".

Porque las palabras también construyen relaciones de poder. Decir a una mujer que no vale, ridiculizarla, degradarla o reducirla a su dependencia de un hombre son mecanismos reconocibles de menosprecio y dominación. Y la violencia contra las mujeres no empieza el día en que aparece un golpe. Mucho antes puede haber humillación, control, intimidación, desprecio y ataques continuados contra la autoestima.

Por eso resulta especialmente grave la indiferencia de la alcaldesa María José Catalá.

María José Catalá no es una ciudadana cualquiera observando una pelea ajena. Es la alcaldesa de València y una de las principales dirigentes del Partido Popular valenciano.

Y los números explican por qué no podemos permitirnos frivolizar con esta materia.

Solo durante 2025, los juzgados valencianos registraron 27.743 denuncias por violencia de género y contabilizaron 25.545 mujeres víctimas, lo que representa una media diaria de 77 denuncias.

La Comunitat Valenciana alcanzó una tasa de 92,7 víctimas por cada 10.000 mujeres, la tercera más elevada de España. Y la violencia machista volvió a cobrarse vidas: cuatro mujeres y un niño fueron víctimas mortales en la Comunitat Valenciana a lo largo del año.

Y cuando a María José Catalá se le pregunta por ello y lo reduce a una "cuestión personal", el problema deja de ser únicamente Mompó. El problema es también el silencio de quienes tienen la responsabilidad institucional de marcar los límites.

NO, Sra. Catalá. La violencia sobre las mujeres no es una cuestión personal. Es una cuestión social, democrática e institucional. Nos interpela a todas y a todos y la sufrimos las mujeres en nuestras propias carnes.

Precisamente por eso llevamos décadas reclamando que aquello que durante demasiado tiempo se encerró detrás de la puerta de una casa deje de considerarse privado. "Son cosas de pareja", "es un asunto personal", "no hay que meterse" fueron durante demasiados años las frases que acompañaron el silencio.

Este episodio ha dejado, además, un contraste político muy difícil de ignorar. Mientras María José Catalá escogía el silencio y la "cuestión personal", Pilar Bernabé, candidata socialista a la Alcaldía de València, habló desde el primer momento.

Bernabé denunció la gravedad de las palabras de Mompó y puso sobre la mesa una pregunta que debería interpelar a todo el Partido Popular: "¿Qué tipo de sociedad quiere hacer el Partido Popular? ¿La que le dicen los hombres a las mujeres que no valemos para nada?". También reclamó a Alberto Núñez Feijóo responsabilidades ante una conducta que considera reincidente contra las mujeres.

Bernabé denunció algo que Catalá parece no querer entender: Una alcaldesa no puede ser feminista únicamente para inaugurar actos el 8 de marzo o guardar minutos de silencio cuando una mujer ha sido asesinada.

Hay que estar antes. Hay que estar cuando una mujer es humillada. Hay que estar cuando resulta incómodo. Y hay que estar, sobre todo, cuando quien humilla es uno de los tuyos.

Porque hoy es una ministra, y mañana puede ser una concejala, una periodista, una médica, una profesora, una trabajadora o cualquier mujer que se atreva a levantar la voz, disputar poder o simplemente no aceptar el lugar que alguien haya decidido reservarle.

Y después llegaron las disculpas de Mompó. Pidió perdón por sus palabras, pero negó que fueran machistas y añadió que Morant debía dejar de "hacerse la víctima" y que "a política se viene llorado".

El mecanismo es demasiado conocido: primero se humilla, después se minimiza, y cuando la mujer protesta, se cuestiona su reacción.

Catalá no tenía que defender al PSOE, ni las políticas de Diana Morant, ni al Gobierno de España. Tenía que defender un límite. Podía haber dicho algo muy sencillo: no comparto las ideas de Diana Morant, pero ningún responsable político debe dirigirse así a una mujer y condeno esas palabras. Y no lo hizo.

Y ahí está el problema. Porque condenar el machismo cuando procede del adversario político es muy fácil. La verdadera prueba de la coherencia llega cuando quien cruza la línea es uno de los tuyos.

Catalá tuvo esa oportunidad y, como de costumbre ante los problemas, decidió hacerse invisible.

Por eso la actuación de Pilar Bernabé adquiere todavía mayor significado político. No porque pertenezca al PSOE, sino porque ante el mismo hecho hemos visto dos formas radicalmente distintas de ejercer una responsabilidad pública.

Bernabé estuvo. Catalá decidió no estar.

València merece una alcaldesa que sea visible cuando toca defender la dignidad de las mujeres. También la de las adversarias. Especialmente la de las adversarias.

Porque defender a una mujer cuando hacerlo no cuesta nada puede ser un gesto, pero defenderla cuando quien la humilla es uno de los tuyos es una convicción.

Y esta vez, cuando llegó el momento de demostrarla, Pilar Bernabé estuvo. María José Catalá, la alcaldesa invisible, no.

Alicia Andújar es diputada del PSPV en Les Corts valencianas.