Quiero pensar que cuando se recibe la llamada para dar un sí o un no inmediato a formar parte del Gobierno de España debe ser algo parecido, salvando las distancias y esto que cada uno lo interprete como quiera, a ser la elegida a Fallera Mayor del Cap i Casal.

Pero, por los últimos comicios autonómicos, a la vista está que volver a la tierra desde donde saliste para mayores glorias no te recibe como el Casal de la Falla que te vio nacer como fallera, ahí sí que hay distancias.

El resultado de las últimas elecciones de Aragón y Extremadura, frente a las de Castilla y León, evidencian que haber pertenecido al Gobierno de Pedro Sánchez no es garantía de prospección en auge para alcanzar la victoria sino todo lo contrario, y, encuestas en mano, tampoco parece que la propia María Jesús Montero, la que fuera Vicepresidenta Primera, obtenga para el PSOE de Andalucía el mejor de los resultados.

Con el empeño de los máximos dirigentes en no dividir las definiciones de socialismo y sanchismo cuanto menos es sorprendente que, una tras otra, las autonomías eligen la posición contrapuesta al Partido Socialista.

En cambio, los sondeos metroscópicos a nivel estatal siguen con un empate técnico entre el bloque de la derecha y el de la izquierda, sin conocer, a fecha de hoy, qué y quién ocupará el espacio a la izquierda de la izquierda del PSOE, todo este trabalenguas para no pronunciar la palabra compuesta extrema-izquierda.

Los brazos ejecutores de Pedro Sánchez, a excepción de Illa, donde es más que destacable la estrategia de campaña que le llevó a la presidencia de la Generalitat de Catalunya; y la de Castilla y León, cuya elección de candidatura que recayó en el alcalde de Soria, apostando por la política cercana de la territorialidad, no le llevó al descalabre electoral, el resto parecen ser mercenarios sacrificados por el líder.

Ara, portat a la nostra terra, la Sra. Morant que ostenta el major alt càrrec en el PSPV, també ministra, o viceversa, primer membre del Govern de Sánchez, que igual alguna cosa ha de veure este posicionament, si no hi ha canvis en la recta final cap a la campanya electoral, sembla que serà el cap de llista en la pròxima convocatòria a presidir el Consell.

Natural de Gandia, capital de la comarca de La Safor, ho és ara només de cap de setmana i festes de guardar, i la que aspira a governar a tot el poble valencià ha d'estar, dedicar i prioritzar.

Excepte prova en contra les valencianes i els valencians, com veiem que està ocorrent en les nostres autonomies veïnes, volen candidatures palpables, que és just on es tanca la teoria del vot dual.