Concentración de VTC. Unauto

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Opinión

Taxi, VTC y transporte público: ¿complementariedad o retroceso?

Diego Bayón
Publicada

En Valencia se lleva semanas hablando de movilidad. La tramitación del nuevo decreto del Consell que pretende limitar la actividad de las licencias VTC, y la reciente huelga del taxi, han situado el debate en términos de confrontación sectorial.

Taxi contra VTC. Un modelo frente a otro. Sin embargo, la movilidad en la ciudad no funciona mejor con bloques enfrentados, sino poniendo las necesidades específicas de los valencianos en el centro.

Y Valencia está creciendo. Más turismo, más actividad cultural, más ocio nocturno, nuevos equipamientos de gran capacidad como el Roig Arena, y una economía urbana cada vez más dinámica.

La cuestión no es quién se impone a quién, sino cómo garantizamos que el sistema responda cuando aumenta la demanda, especialmente en hora punta, fines de semana o durante grandes eventos.

En este contexto, un estudio de KPMG ("Áreas metropolitanas saturadas, demanda insatisfecha, 2025") señala que Valencia cuenta actualmente con 1.045 licencias VTC y que, para alcanzar niveles razonables de cobertura, necesitaría 3.370 nuevas licencias en periodo normal, además de un refuerzo estacional importante en momentos de pico de demanda.

El diagnóstico es claro: existe una tensión estructural entre oferta y demanda, especialmente en determinados momentos del año y franjas horarias.

Cuando esa tensión no se corrige, aumentan los tiempos de espera, se concentra la presión sobre el taxi disponible, se incrementa el uso del vehículo privado y se sobrecargan puntos concretos del transporte público.

La solución no pasa por debilitar un modo para beneficiar a otro, sino por reforzar la complementariedad entre transporte público, taxi y VTC dentro de una planificación coordinada de ciudad, habida cuenta de que hay mercado más que suficiente para todos, y que los valencianos merecen más alternativas de movilidad, y no menos.

Además, mejorar la cobertura no tendría únicamente efectos beneficiosos para la ciudadanía. Según el mismo análisis, alcanzar una cobertura adecuada de taxis y VTC generaría un impacto económico estimado de entre 485 y 667 millones de euros.

Hablamos de actividad económica, empleo, restauración, comercio y cultura. La movilidad es una infraestructura invisible que sostiene gran parte de la vida urbana y proyecta la marca turística de la comunidad y la ciudad de Valencia.

Regular es necesario. Pero regular exige criterios técnicos, objetivos y proporcionados. La propia jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en particular la sentencia en el asunto C-50/21, establece límites claros a las restricciones desproporcionadas en el acceso al mercado y exige que cualquier limitación esté debidamente justificada por razones de interés general, sea adecuada para alcanzar el objetivo perseguido y no vaya más allá de lo necesario.

La conclusión es clara: no se puede poner puertas al campo ni proteger un sector frente a otro, sino que hay que poner al interés público en el centro.

El verdadero debate debería centrarse en cómo fortalecer la red de transporte público y, al mismo tiempo, integrarla con soluciones bajo demanda que amplíen cobertura, reduzcan tiempos de espera y ofrezcan alternativas reales al vehículo privado. Ese es el verdadero reto.

La Comunidad Valenciana y sus ciudades merecen una movilidad a la altura de su ambición económica y social. No puede haber ciudadanos de primera o de segunda según la región en la que vivan. Eso exige planificación basada en datos, evaluación periódica de resultados y un marco regulatorio que garantice pluralidad y seguridad jurídica.

Porque una ciudad competitiva no se construye restringiendo alternativas, sino ampliándolas con reglas claras y equilibradas.

Diego Bayón es portavoz de La Ciudad Que Nos Mueve.