La huerta de Valencia. EE

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El plan de Valencia para la huerta abandonada: alquerías para turismo rural, parkings disuasorios y huertos de ocio

Con la adaptación del PGOU al Plan de la Huerta, se prohíben los usos industriales y se limitan las actuaciones en las zonas de mayor valor agrícola.

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La adaptación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) al Plan de Acción Territorial (PAT) de la Huerta permitirá nuevos usos en los terrenos más degradados de la periferia metropolitana.

En las zonas calificadas por esta normativa como H3, es decir, las más abandonadas, se permitirá el alojamiento turístico y la restauración en edificaciones de nueva planta, aunque con carácter restringido, los huertos de ocio de carácter privado, los aparcamientos disuasorios vinculados al transporte público sin limitación de superficie o las nuevas construcciones de uso dotacional con una altura máxima de una planta.

El PAT distingue entre tres zonas de protección y habilita usos más amplios en la zona más degradada con el objetivo de dinamizarlos económicamente y evitar el abandono. Cuanto mayor es el valor agrario del suelo, más restricciones hay.

De esta manera, en la zona de máxima protección (denominada H1) solo se permiten instalaciones agrarias de nueva planta de menos de 25 metros cuadrados, invernaderos temporales, usos dotacionales en edificaciones ya existentes, huertos sociales de iniciativa pública y se prohíben las nuevas instalaciones hípicas.

Asimismo, se prohíbe el uso residencial de nueva planta y el cambio de uso a residencial de las edificaciones sin uso si no responden a la tipología de vivienda.

Sí se autoriza la rehabilitación y la ampliación en las alquerías de tipo tradicional siempre y cuando se rehabilite el entorno potenciando el uso agrario.

Los usos terciarios (de restauración, alojamiento turístico rural y venta directa de los agricultores locales) solo se permiten en estas construcciones tradicionales con la condición de que la superficie libre de parcela se destine al cultivo y se mantenga en buen estado.

Estas medidas afectan a la huerta de mayor fragilidad paisajística. Cuenta con mayor protección debido a su estructura parcelaria, sus cultivos propios y el sistema de riego milenario de las acequias, según se deprende de la memoria justificativa de ambas normativas.

La zona de protección intermedia es la huerta que ha sufrido una mayor transformación en el sistema de riego y en los cultivos. Se permiten los usos anteriores y, además, las nuevas instalaciones hípicas con una superficie máxima de 300 metros cuadrados. La cría comercial de animales se prohíbe en ambas zonas.

El uso industrial en toda la huerta, al no estar expresamente permitido, estará prohibido.

EL PAT regula que el uso global de estos terrenos es el agrario, permitiéndose únicamente instalaciones, construcciones y obras que mejoren el aprovechamiento y conservación de la huerta.

Debate en el pleno

El pleno del Ayuntamiento de Valencia de este jueves debatirá someter a información pública la memoria para adaptar ambas normativas.

Hasta la fecha, coexistían las dos normas y había algunos puntos que podrían ser contradictorios. Esta circunstancia normativa obliga al Ayuntamiento y a la Generalitat a determinar en cada caso cuál es el plan más restrictivo desde el punto de vista ambiental, lo que aumenta la complejidad del régimen urbanístico de este suelo dada la heterogeneidad normativa y de concepto.

Se trata, por lo tanto, según fuentes del Consistorio, de dar seguridad jurídica. Al ser una adaptación de una norma superior, no se introducen nuevos derechos.

El concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, afirmó que el objetivo es "generar un marco más ágil, que mantenga el máximo nivel de protección de la huerta a la vez que abre la posibilidad de la recuperación de huerta abandonada y de las alquerías y viviendas agrícolas".

"Esta adaptación no tiene capacidad para innovar la ordenación urbanística establecida; el documento no puede ser considerado una revisión o una modificación del planeamiento municipal ni introducir cuestiones que puedan entenderse como tales", aseguró el edil.

Al respecto, señaló que "esta adaptación no rebaja ni un ápice la protección de la huerta de Valencia". "Lo que sí hace es abrir la posibilidad de recuperar alquerías y viviendas tradicionales para darles un uso vinculado con el cultivo de las tierras y con su conservación", subrayó Giner.

El propio PAT de la Huerta establece en su artículo 10.3 que el planeamiento urbanístico incorporará la clasificación y zonificación del suelo establecida por el plan territorial, por lo que la adaptación del Plan General responde a ese mandato para aportar seguridad jurídica a ciudadanos, técnicos y administraciones.