El presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, durante la presentación de la campaña de la Renta 2025. Rober Solsona / Europa Press
En política, nada resulta más fácil que prometer y nada más difícil que cumplir la palabra dada.
Durante años, los gobiernos de izquierdas en la Comunitat Valenciana han llenado sus discursos de grandes conceptos —vivienda, justicia social, igualdad o apoyo a las familias—, demostrando una notable habilidad para los anuncios y las proclamas de fácil impacto mediático. Sin embargo, los hechos y los datos acaban por desenmascarar esa estrategia.
Frente a ese modelo basado en el marketing político, el gobierno de Juanfran Pérez Llorca plantea una forma de gestionar diametralmente opuesta: la de no prometer aquello que no pueda cumplirse a corto plazo.
El president ha trasladado esta exigencia tanto a su Consell como a su grupo parlamentario. Es un dirigente de palabra, cercano y orientado a los hechos, que apuesta por soluciones tangibles y eficaces capaces de mejorar realmente la vida de los valencianos. Porque gobernar implica actuar, no solo declarar intenciones.
Un ejemplo claro son las bonificaciones fiscales de las que, en la actual campaña de la Renta, se benefician más de un millón de personas. La ampliación de deducciones en el IRPF —para gastos sanitarios como dentista, salud mental u óptica; para actividades deportivas; o incluso para la formación musical— refleja una forma de gestionar que atiende a necesidades reales.
Son medidas útiles, con un impacto directo y cuantificable en el bolsillo de los ciudadanos, que además se han extendido a las rentas medias, ampliando considerablemente el número de beneficiarios.
Este enfoque rompe con la idea, tantas veces defendida por la izquierda, de que solo a través de grandes programas públicos se puede ayudar a la ciudadanía. Bajar impuestos no solo alivia a las familias, sino que también puede aumentar la recaudación.
El dinero, en última instancia, está mejor en el bolsillo de los contribuyentes, que son quienes deben decidir cómo gestionarlo. El Consell ha puesto en marcha el mayor paquete de deducciones en la renta de la historia. Mientras, Sánchez y su infierno fiscal siguen subiendo los impuestos sin tener en cuenta la subida de precios.
En los primeros cuatro meses de gobierno de Pérez Llorca ya se han activado inversiones concretas en suelos agrícolas e industriales, en ganadería extensiva, en empleo tecnológico y en el refuerzo de unidades hospitalarias y centros sociales.
Medidas reales, evaluables y orientadas a resultados. En definitiva, gobernar no es prometer, es demostrar. Y en eso estamos.
Nando Pastor es síndic del Grupo Parlamentario Popular en Les Corts Valencianes