Guillermo Luján, alcalde de Aldaia, en el barranco de La Saleta, colapsado tras la dana de 2024. Efe
Acciona, Torrescámara, Sacyr o Dragados, entre las 18 firmas que pugnan por el primer gran contrato antirriadas de 132 M
Ferrovial, OHLA o FCC, también entre las 15 UTE y tres sociedades que optan a encauzar La Saleta, barranco arrasado por la dana de Valencia en 2024.
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Un total de 16 alianzas empresariales y dos empresas aspiran a hacerse con el contrato de la primera gran obra de prevención frente a inundaciones que la Dirección General del Agua, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha sacado a licitación por 132 millones de euros.
Se trata del proyecto para adecuar el barranco de La Saleta, una actuación durante años reivindicada en l'Horta Sud, especialmente por alcaldes como Guillermo Luján, de Aldaia, que permitirá desviar las avenidas de agua hacia el nuevo cauce del Turia y reducir el riesgo de inundación en varios municipios.
La relación de licitadores, publicada en la Plataforma de Contratación del Estado, refleja la concurrencia de grandes grupos de la construcción, que en su mayoría se han agrupado en uniones temporales de empresas (UTE) para optar al contrato dada su envergadura. La competencia es máxima.
Entre ellos figuran Dragados, del grupo ACS, que se ha aliado con Pavasal para este caso. También Torrescámara se ha agrupado junto a otra compañía valenciana, el Grupo Bertolín, para optar a este contrato que ha sido licitado en bloque y no por lotes.
Del mismo modo, Acciona se ha unido a Acsa Obras e Infraestructuras S.A. y Comsa Corporación. También busca optar a hacerse con esta licitación Rover Infraestructuras de la mano de Construred en UTE.
Pugnarán por acometer esta gran obra también Copcisa, Lantania, Compañía Levantina de Edificación y Obras Públicas en UTE. Por su parte, Tecnología de la Construcción y Obras Públicas, Sociedad General de Obras y Sociedad Anónima de Agricultores de la Vega de Valencia, en otro grupo temporal de empresas.
También concurren Ferrovial Construcción, Ocide Construcción e Infraestructuras y Servicios Servitria, que se han asociado en otra UTE, así como Obrascón Huarte Lain (OHLA) junto a Vilor Infraestructuras. Otra de las alianzas está integrada por Constructora San José, Eiffage Infraestructuras y Guerola Infraestructuras.
A ellas se suman la unión de FCC Construcción y Becsa, y la formada por Construcciones Sarrión, Copisa y Adiante. La lista incluye también a empresas especializadas en obra hidráulica y construcción, como Espina Obras Hidráulicas, aliada junto a ASCH Infraestructuras y Servicios.
Las últimas UTE constituidas con motivo de la licitación para las obras de La Saleta la forman AZVI, ARPO y Construcciones ALPI; Construcciones Sánchez Domínguez (Sando) y Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense; y Vías y Construcciones, junto a CHM Obras e Infraestructuras.
Por su parte, Sacyr Construcción y Puentes y Calzadas Infraestructuras concurren de forma individual, al igual que ENEAS Servicios Integrales.
18 licitadores
En total, son 18 las candidaturas registradas para hacerse con una de las principales actuaciones hidráulicas previstas en la provincia después de la catástrofe del 29 de octubre de 2024 en la que murieron 233 personas.
La licitación corresponde al tramo principal del proyecto, entre Aldaia y la vía verde, y contempla un plazo de ejecución de 42 meses. Lo significa que, incluso si el procedimiento avanza sin contratiempos -un recurso a la adjudicación final, por ejemplo- y las obras comienzan en los plazos previstos, la infraestructura no estará terminada al menos hasta 2030.
De hecho, los pliegos de cláusulas administrativas del contrato detallan el pago por anualidades: 13,8 millones de euros el primer año, en 2027, mientras que al año siguiente serán 38,9 millones de euros. En 2029 el montante será el mismo, 38,9 millones de euros y el último ejercicio será 2030 con un total de 40,3 millones de euros.
Dos años de espera
La apertura de ofertas económicas, prevista inicialmente para el 28 de octubre, casi dos años después de la dana, ha sido pospuesta para el próximo 12 de noviembre tras el acuerdo de la Mesa de Contratación.
La licitación de La Saleta, así, se convierte en la primera gran obra antirriadas del Gobierno. Y aunque el proyecto es anterior a la dana, la magnitud de la catástrofe obligó a revisar y actualizar su diseño a partir de nuevos estudios hidráulicos.
La actuación forma parte de la estrategia de la Confederación Hidrográfica del Júcar para mejorar la resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por el desbordamiento del barranco.
El diseño, tal y como informó este diario, incluye una conducción soterrada de aproximadamente cuatro kilómetros por el norte de Aldaia, que permitirá transportar los caudales sin que tengan que atravesar las zonas urbanas más expuestas.
La actuación forma parte del plan impulsado por el Gobierno para mejorar la protección frente a inundaciones en el territorio afectado por el desbordamiento del barranco del Poyo, el Magro y La Saleta.
El proyecto global este último supondrá una inversión de más de 150 millones de euros, según la CHJ, y permitirá proporcionar una salida hidráulica a las avenidas del barranco, que actualmente atraviesa el casco urbano de Aldaia y pierde allí su cauce, generando un importante riesgo de inundación.
La obra ya licitada es la de mayor envergadura de las dos previstas para este tramo y contempla la construcción de una conducción soterrada de unos 4 kilómetros por la zona norte de Aldaia.
El trazado deberá atravesar la línea ferroviaria Valencia-Utiel mediante una hinca subterránea, de forma que las obras no obliguen a interrumpir el tráfico de trenes.
A continuación, el agua continuará por una vía verde hidráulica de cerca de 3 kilómetros hasta las proximidades del nuevo cauce del Turia.
El sistema se completa con una segunda actuación, pero que todavía se encuentra pendiente de licitación, para ejecutar la conexión definitiva bajo la V-30 con un presupuesto aproximado de 14 millones de euros.
Este tramo, sin embargo, se ha separado del contrato principal por su complejidad técnica y se desarrollará en coordinación con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que dirige Óscar Puente.
El objetivo de esta gran obra, en definitiva, es ofrecer una salida a las aguas del barranco sin que tengan que atravesar las zonas urbanas más expuestas y mejorar la protección frente a inundaciones de Aldaia, Alaquàs, Xirivella, Quart de Poblet y Valencia.
El Poyo, al ralentí
El contraste con el barranco del Poyo, cuyo desbordamiento ocasionó el grueso de las muertes el día de la dana, es significativo. Mientras la actuación de La Saleta ya ha llegado a la fase de licitación, las nuevas actuaciones estructurales previstas para reducir el riesgo en la cuenca del Poyo siguen sin avances significativos.
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) adjudicó el pasado mes de julio, por 4 millones de euros, la redacción de diez proyectos destinados a reducir el riesgo de inundaciones en las cuencas del Poyo, Magro y Pozalet-Saleta.
Las primeras propuestas están previstas para otoño de este año, momento a partir del cual se abrirá un proceso de participación pública antes de avanzar hacia la tramitación ambiental y la posterior licitación de las obras.
El paquete contempla distintas soluciones para retener y gestionar los caudales, entre ellas Zonas de Almacenamiento Controlado (ZAC), ampliaciones de cauces y parques inundables.