La vivienda de obra nueva, disparada en Valencia. EFE/Ana Escobar
La vivienda de obra nueva, disparada en Valencia: el m2 cuesta un 19% más que hace un año y casi el triple que en 2019
El informe de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la UPV advierte de que la escasez de oferta ha desbordado la ciudad, que "se queda sin pisos".
Más información: Confirmado: los valencianos ya pueden aplicar las deducciones autonómicas tras actualizar Hacienda el portal de la Renta
El precio de la vivienda de obra nueva en la ciudad de Valencia no para de subir. El metro cuadrado ya cuesta un 19% más que hace un año, y casi el triple que en 2019.
En concreto, el precio medio del metro cuadrado en un piso de obra nueva en la capital valenciana alcanza ya los 4.168 euros. Contrasta con los 1.915 euros por metro cuadrado que costaba, de media, hace siete años.
Así lo advierte el informe correspondiente al primer trimestre de 2026 de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV).
El estudio de la universidad explica que la escasez de oferta ha desbordado la ciudad de Valencia, que "se queda sin vivienda".
Esto, añaden, ha trasladado la presión al área metropolitana. Allí, los precios ya prácticamente replican los niveles de la capital. En casos como Godella y Burjassot, incluso los superan.
"La vivienda ya no cabe en Valencia", señala el director de la Cátedra, Fernando Cos-Gayón. Y añade: "La demanda no se resuelve dentro de la ciudad, se desplaza fuera, y lo hace cada vez con mayor intensidad".
El precio unitario medio de las viviendas de obra nueva de la ciudad ha alcanzado 4.168 euros por metro cuadrado en el primer trimestre de 2026, un 19% más elevado que hace un año. Al cierre de 2019, el precio era de 1.915 euros por metro cuadrado, lo que supone una subida del 117,6%.
Municipios del área metropolitana, como Godella y Burjassot, ya superan los 4.000 euros por metro cuadrado, lo que evidencia que la tensión del mercado se ha extendido a todo el sistema residencial.
"El problema no desaparece, se desplaza. Y lo hace con una velocidad que impide que el mercado pueda reaccionar", explica Cos-Gayón.
Según la Cátedra, el origen de esta situación es un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. La producción de vivienda nueva se mantiene muy por debajo de las necesidades reales, mientras la demanda continúa creciendo de forma sostenida, impulsada en gran medida por la evolución demográfica.
"El sistema no está preparado para absorber este crecimiento, y eso se traduce directamente en precios más altos y menor acceso", apunta Cos-Gayón.
Pero el problema no es solo de cantidad. También lo es de producto. "Estamos construyendo viviendas que no responden a la capacidad económica de la mayoría de los hogares", advierte.
Esta desconexión, según el experto, deja fuera a jóvenes y rentas medias, que no encuentran soluciones ni en la compra ni en el alquiler.
En este contexto, la Vivienda de Protección Pública (VPP) vuelve a situarse como una herramienta clave, aunque su desarrollo sigue siendo claramente insuficiente.
"La mayor parte de la demanda encaja en parámetros de vivienda protegida, pero el sistema no está produciendo en esa dirección debido a los altos costes de construcción", subraya.
El mercado del alquiler tampoco está absorbiendo esta demanda. El aumento de precios y la reducción de oferta han convertido el acceso en una carga estructural para los hogares. A ello se suma el impacto de los cambios regulatorios, de acuerdo al especialista.
"La inseguridad jurídica ha generado un clima de desconfianza que está provocando la retirada de viviendas del alquiler tradicional", explica Cos-Gayón.
Además, ha advertido que el contexto financiero añade complejidad al escenario. La reducción de la financiación bancaria en fases iniciales y la dependencia creciente de capital alternativo limitan la capacidad de generar nueva oferta.
"Sin seguridad jurídica y sin financiación estable, el sistema no puede producir la vivienda que necesita", afirma la Cátedra.
Ante esta situación, el informe plantea la necesidad de replantear el modelo residencial: "La solución no pasa solo por construir más, sino por construir lo que realmente se necesita".
En este sentido, se propone el desarrollo de una nueva tipología de vivienda asequible en alquiler, concebida como solución flexible, de acceso temporal y adaptada a la capacidad económica real de los hogares: "La vivienda ha pasado a ser un problema del sistema. Y ese sistema ya no es urbano, es metropolitano".