Eloi Gómez, cofundador y CEO de la compañía Jeff, junto al resto de acusados en la Audiencia Provincial de Valencia.
Eloi Gómez niega que estafara a los franquiciados: "Mr Jeff respondía a la realidad. No se falseó información"
El juicio por la presunta estafa de Jeff queda visto para sentencia, mientras la Fiscalía no acusa.
Más información: Los franquiciados de Jeff, en el juicio por estafa: "Nos sentimos totalmente engañados. Lo que nos prometieron no se cumplió"
La segunda sesión del juicio contra los directivos de Jeff se celebró este viernes en la sección 5ª de la Audiencia Provincial de Valencia y quedó vista para sentencia. La Fiscalía, sin embargo, no acusa.
Durante la jornada declaró Eloi Gómez, el principal acusado y consejero delegado de Mr Jeff Labs, S.L.. Negó ante la jueza haber estafado a sus franquiciados y argumentó que la información proporcionada "respondía a la realidad" y "no se falseó".
También declararon en calidad de acusados el director de expansión nacional, José Izquierdo, y el director de expansión internacional, Miguel Jarabú. Los tres coincidieron durante el interrogatorio en que Jeff era "una startup tecnológica" cuyo software permitiría gestionar el negocio de lavandería y que se diferenciaba de otras tradicionales "por el uso que hacían de la app".
A preguntas de su abogada sobre si se captaban clientes a través de esta plataforma, tanto Eloi como el resto de demandados negaron que su principal uso fuera la captación, sino "la gestión del servicio". "Era un canal más para atraer clientela", subrayaron.
En cuanto a la estructura de la empresa, Gómez cifró en 600 los trabajadores que había cuando se suscribieron los contratos con los franquiciados en 2019. También confirmó la existencia de oficinas físicas y que los interesados podrían localizar otros locales por Google Maps y visitarlos antes de firmar, si así lo deseaban.
Los afectados indicaron que Jeff les incentivó con un "bono de calidad". Según relataron, el objetivo era potenciar el negocio, pero en la práctica "estaba supeditado a parámetros de calidad y forma de trabajo fijados por la empresa".
"Si no se cumplían, el bono podía retirarse, lo que era más una herramienta de presión que un verdadero incentivo", señalaron.
Respecto a este "bono de calidad" que mencionaron los últimos testigos en declarar -primeros franquiciados de Jeff-, Eloi Gómez explicó que se trató de un mecanismo "temporal" y aseguró que "nunca se quitó bajo amenaza" en caso de que los franquiciados comunicasen a otros su mala experiencia con la compañía.
En este punto de su intervención, el CEO de Jeff afirmó que la dimensión global se situaba "entre las 1.600 y 2.000 franquicias comercializadas", de las que 1.800 habrían estado operativas.
Eloi Gómez, cofundador y CEO de la compañía Jeff, junto al resto de acusados en la Audiencia Provincial de Valencia.
Interrogado por las causas por las que la compañía acabó en concurso de acreedores, según Gómez se debieron, en primer lugar, a los efectos del Covid, a la necesidad de aplicar primero un ERTE y después un ERE y a "un contexto financiero que dejó a la empresa sin caja suficiente para pagar a los empleados".
El objetivo de Jeff fue, entonces, intentar la entrada de un nuevo fondo o inversor para salvar la empresa. Tampoco le constan al responsable mayoritario de Jeff demandas en otros países.
El administrador concursal -citado en la misma sesión- confirmó que revisó la documentación bancaria y societaria, visitó las oficinas y no dudó de la actividad de Mr Jeff ni sobre si la pandemia influyó en la situación de las mercantiles en concurso.
Tanto los investigados como este último se acogieron a su derecho a no contestar a las preguntas realizadas por el abogado de la acusación particular, Ignacio Montero Lavín.
Estafados
En esta segunda sesión, varios franquiciados de diferentes ciudades de España explicaron que conocieron a Jeff atraídos por la "imagen de startup tecnológica de éxito" y por la promesa de un modelo "tipo Netflix o Glovo" para las lavanderías. Desde la entidad les transmitieron que gran parte de los clientes entrarían por la app.
En muchos casos, tal y como testificaron, pagaron primero una reserva de zona por 3.000€ (punto de la ciudad donde se ubicaría la franquicia) y después el canon de entrada. Después, la compañía fijaba un presupuesto de obra inicial que acababa prácticamente duplicándose.
Los denunciantes, antes de la segunda sesión del juicio contra Jeff por estafa, en la Audiencia Provincial de Valencia.
Una parte de ellos ni siquiera llegó a abrir el local; otros lo hicieron con meses de retrasos. Varios testigos afirmaron que Jeff les ofreció traspasar la franquicia a un tercero en lugar de devolverles el dinero.
Los franquiciados que sí abrieron coincidieron en que la facturación real quedó muy lejos de las cifras facilitadas por Jeff.
Uno de ellos explicó que en un año solo tuvo una docena de clientes por la app y una facturación total de unos 3.500 euros. Otro habló de apenas cinco pedidos mensuales pese a haberse endeudado para arrancar el negocio, mientras que un tercero señaló que sus ingresos rondaban el 20% de lo prometido.
Denunciaron cambios constantes de interlocutores "con poca experiencia" que les comunicaban que "escalarían su situación", así como correos y teléfonos.
También contaron ante el tribunal que Jeff modificaba los planes financieros "sobre la marcha" y la formación que les proporcionaban la describieron "mínima o poco útil" hasta el punto de que, en palabras de Á.G., "nuestras madres y abuelas tenían que venir a lavar la ropa".
Conclusiones
En la sesión de este viernes también tuvo lugar la exposición de las conclusiones por parte de los abogados tanto de la acusación como de la defensa.
Mientras el letrado de los franquiciados, Ignacio Montero Lavín, insistió en la existencia de una estafa, la abogada de Eloi Gómez expuso que su cliente dirigía un negocio real y que los testigos habían mentido reiteradamente en su declaración.
La acusación particular consideró que la prueba practicada en sala "es generosa" y que se acreditaron "todos los extremos" de la presunta estafa.
El letrado sostuvo que Jeff, presentada como una startup tecnológica "que vivía de rondas de financiación, nunca debió franquiciarse a pequeños inversores sin experiencia, a los que se captó con planes económicos totalmente adulterados, previsiones irreales y la promesa de un negocio hiperlocal apoyado en una app que en la práctica no funcionaba como sistema eficaz de captación de clientes".
"No es franquicia la transferencia de tecnología, como han apuntado los acusados", valoró. El abogado de los afectados incidió en que, de las centenares de franquicias que se comercializaron, la mayoría cerró al poco tiempo tras provocar "graves perjuicios económicos que ascendían a 50.000 y hasta 80.000 euros".
Criticó también el uso del llamado "bono de calidad". A su juicio, servía para "silenciar" a los primeros franquiciados y "utilizarlos como señuelo" mientras se seguían vendiendo nuevas franquicias.
En esta línea, defendió que Jeff carecía de un auténtico know how (saber hacer) "limitándose a encadenar verticales de negocio (tanto lavanderías, como gimnasios o cafeterías…) para seguir levantando dinero en sucesivas rondas de financiación".
Por su parte, la abogada de los investigados rechazó la existencia de una estafa y sostuvo que "siempre hubo un negocio real en funcionamiento", no un proyecto "inventado".
La letrada recordó que se trataba de un "modelo de autoempleo de barrio" y que muchos de los franquiciados contaban con conocimientos empresariales, asesoría jurídica y gestoría propia, por lo que conocían qué suponía invertir en Mr Jeff.
Insistió en que la documentación precontractual advertía de que cada emprendedor debía elaborar su propio plan de negocio y que el proceso de apertura "exigía locales en zonas de tránsito, porque la captación no podía confiarse solo a la app, sino al esfuerzo comercial del franquiciado".
Sobre las obras "llave en mano" que la mayoría de afectados optó por hacer, admitió que la constructora pagaba una comisión a Jeff, y sobre esta comisión negó que se incurriera en delito.
Recordó que, durante la pandemia, la empresa condonó royalties y devolvió cánones de entrada, y que el concurso de acreedores fue revisado sin que se detectara desvío de dinero a los administradores.
En palabras de la Letrada, "no tiene ningún sentido estafar para no enriquecerse ni lucrarse ninguno de mis clientes".
A continuación, subrayó en que la vía adecuada para reclamar posibles incumplimientos sería la civil y no la penal, y remarcó el "alto coste reputacional que este procedimiento está teniendo para los acusados, con su nombre expuesto en la prensa y dificultades para encontrar trabajo".
Jeff
El juzgado de Instrucción número 3 de Valencia abrió juicio oral al cofundador y CEO de la compañía Jeff, Eloi Gómez; al director de expansión nacional, José Izquierdo; al director de expansión internacional, Miguel Jarabú; y a las mercantiles Mr Jeff España, S.L. y Mr Jeff Labs, S.L. por un presunto delito continuado de estafa, de administración desleal, de falsedad documental, de publicidad engañosa y de insolvencia punible.
Como medida cautelar, el juzgado requirió a los acusados y a las sociedades implicadas la prestación de una fianza conjunta de 1.331.000 euros, bajo apercibimiento de embargo de bienes o acreditación formal de insolvencia.