Carlos Tatay introduce sus piernas en un buggy de competición. EE

Carlos Tatay introduce sus piernas en un buggy de competición. EE

Deportes

Carlos Tatay, el piloto que se rompió la columna a 300km/h y quiere correr el Dakar "con la mitad del cuerpo de los demás"

El expiloto de Moto 2 lanza una campaña para llegar a los seguidores que le exigen los patrocinadores. Competirá en buggies y no en coches para ahorrar.

Más información: Carlos Tatay, expiloto de motociclismo en silla de ruedas: "Nadie está preparado para esto y el duelo lo pasas solo"

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Valencia
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Circulaba a 300 kilómetros por hora. Este jueves se cumplirán tres años de aquel terrible accidente de Moto 2 en el circuito portugués de Portimao. Sufrió una lesión medular irreversible que le impide mover las piernas. Pero no ha perdido el hambre de competición. Su objetivo ahora es correr el Dakar "con la mitad del cuerpo de los demás".

Carlos Tatay, valenciano de 23 años, ha iniciado una ambiciosa campaña en sus redes sociales con el objetivo de recaudar fondos para costear su participación en el considerado como el rally más duro del mundo. Quiere participar en 2028.

Apenas unos meses después de salir del Hospital Nacional de Parapléjicos -así se denomina este centro especializado de Toledo- el 23 de diciembre de 2023, el piloto ya estaba de nuevo sobre el asfalto. "En febrero ya tenía preparado un kart que adapté con unos amigos, y en mayo del 24 fue la primera vez que yo me subí a un coche de Rally Raid, a un buggy para empezar a competir", relata Tatay a EL ESPAÑOL.

Su proceso de regreso a la competición incluyó pruebas como el Rally de Lorca, el de Zaragoza o la Baja Aragón. Para él, expone, "fue fundamental el apoyo de Albert Llovera". El veterano piloto fue el primero en silla de ruedas que compitió en el Dakar. Participó hasta en nueve ocasiones después de romperse las vértebras cuando competía como esquiador profesional.

La visita de Llovera a Tatay en el hospital sembró un propósito deportivo en la quebrada carrera del joven piloto valenciano, que había debutado con 16 años y tuvo el accidente con 20. Pero la barrera de la movilidad no es la única a salvar. Resta otra tanto o más complicada: la económica.

"La respuesta de los patrocinadores siempre era que yo no tenía suficiente alcance, que mi historia era muy potente, pero que las marcas apuestan más por influencers que tienen 700.000 seguidores aunque no tengan una historia detrás", expone Tatay.

Lejos de rendirse ante estas negativas, Tatay ha decidido asumir el reto. En sus redes exhibe los mails de las marcas que le exigen tener más seguidores, y los usuarios están respondiendo sobremanera.

"He sumado más de 100.000 seguidores en apenas un par de días y ya estoy cerca de los 400.000", comentó Tatay el pasado viernes a este periódico. Este domingo por la tarde ya eran 460.000 en Instagram. "Voy a demostrar que no solo tengo una historia, sino que puedo crear una comunidad brutal", asevera.

Su perfil trata de ser "realista y sin filtros". "Intento visibilizar las dificultades a las que nos enfrentamos, pero sin caer en el enfado permanente ni ofrecer una visión Mr Wonderful. En lugar de enfadarme por las barreras arquitectónicas yo subo un vídeo de cómo mis amigos me ayudan a subir a un restaurante. Creo que es otra manera de protestar y de visibilizar un mismo problema", expone.

Buggies

La adaptación al mundo de los rally raids exige una enorme preparación física para cualquiera y, como es obvio, más para Tatay. Pero aún lo dificulta más la categoría seleccionada. El joven valenciano competirá en la categoría de buggies, "vehículos descubiertos donde no hay aire acondicionado y los pilotos sufren la arena, el frío y el calor".

¿Por qué no competir en coches? "Por el dinero. La inversión necesaria ronda los 350.000 euros, lejos del millón y medio que hace falta para competir en coches. "Voy a competir con la mitad del cuerpo con los demás y esto supone una exigencia aún mayor", insiste.

Carlos Tatay. EE

Carlos Tatay. EE

El reto físico es mayúsculo para él, que carece de sensibilidad de cadera para abajo: "Yo no puedo ir al baño o salir del coche y mear en una etapa, yo me tengo que sondar. Entonces, cuando hagamos las paradas de repostaje yo tendré que sacar la sonda, sondarme, y continuar", expone.

Tatay evita entrar en detalles sobre su proyecto, pero de sus silencios se desprende que la misión está bien encarrilada. Tan solo revela que cuenta con la ayuda del histórico piloto valenciano Jorge Martínez Aspar, sin precisar en qué medida.

Espera tener el coche preparado en 2027 "y así poder entrenar de cara a su gran objetivo", el Dakar 2028. Aunque se autodefine como un "competitivo nato" y su mentalidad a largo plazo "es siempre intentar ganar", dice ser "muy consciente de lo que significa debutar en esta prueba".

"En el primer Dakar siempre el objetivo es acabarlo. A partir de aquí veremos hasta dónde nos puede llevar el buggy y hasta dónde puedo llegar yo", concluye Tatay.