Julián Quirós, director de ABC y autor de la novela 'El último brindis'. EE

Julián Quirós, director de ABC y autor de la novela 'El último brindis'. EE

Cultura LITERATURA

La novela de Julián Quirós que narra la "presidencia fallida" de Camps: "Solo la ficción permite contar la verdad de fondo"

El director de 'ABC' desmenuza en 'El último brindis' (HarperCollins) la caída del expresidente valenciano y la posterior debacle del PPCV en 2015.

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Valencia
Publicada

Un peculiar fenómeno literario tiene lugar entre la clase informada valenciana. Políticos y periodistas de todo pelaje coinciden en que "la novela de Julián Quirós merece la pena". Se trata de El último brindis (HarperCollins), el debut en el género del actual director de ABC. Antes lo fue, durante once años, de Las Provincias, el diario decano de la autonomía.

¿Una novela sobre el hundimiento del PP de Francisco Camps que triunfa 15 años después de su dimisión? ¿Justo sobre Camps, que sigue aburriendo a la prensa con su abrupta exigencia del desagravio que jamás le hará su partido?

Pues sí, exactamente eso. ¿La razón? Que Quirós ha conectado al retratar con precisión la descomposición que sufrió el PP valenciano y los zarpazos de sus dirigentes en la agonía final.

El estrés postraumático del autor es el de la sociedad valenciana. Además, ha sido honesto en buena medida al colorear luces y sombras de los protagonistas de aquel episodio: políticos, empresarios, periodistas, jueces, fiscales...

"El poder siempre intenta condicionarte, vamos a decirlo así, y te condiciona con presiones, con malas acciones, a veces con la seducción pura", expone Quirós en una llamada telefónica que conecta durante casi una hora las redacciones de EL ESPAÑOL y ABC.

El arranque del libro bien merecía la llamada entre ambas cabeceras. La primera escena de Paco muestra a un president perplejo por la publicación contra él de un duro artículo en El Nacional. Este periódico ficticio, dirigido por un tal Juan Dios, refiere sin lugar a dudas a El Mundo que entonces comandaba Pedro J. Ramírez.

Paco, en la novela, no alcanza a entender por qué el llamado 'caso de los trajes', además de copar las portadas del principal diario progresista, también protagoniza las páginas del que él consideraba el periódico estatal más afín a sus políticas.

¿Por qué el director de ABC recurre a Pedro J. para el comienzo de su novela? "Me pareció una escena muy sugerente. Reflejaba muy bien lo que yo quería transmitir, tenía mucha potencia desde el punto de vista de las relaciones humanas y políticas", expone.

La ácida disputa que tuvieron El Mundo y Las Provincias durante aquellos años está presente durante toda la trama. Y tal vez es aquí donde más peca Quirós de subjetivo, al ensalzar más las las carencias del diario nacional y las virtudes del local.

"Es ficción"

En todas y cada una de sus respuestas, Quirós, escrupuloso, despliega una misma cautela: "Mi novela es ficción". En realidad Quirós se acoge a esa categoría para lograr la "libertad narrativa" que le permita completar la historia ya recogida por el periodismo. La paradoja es llamativa. "Solo la ficción me ha permitido contar la verdad de fondo de lo que ocurrió", argumenta.

"No es por proteger a personas o por ocultar nada, sino para que el libro respire con la libertad narrativa propia de una obra de ficción, por así decirlo. Está claro que los hechos son no ya reales, sino que han sido juzgados y sentenciados", expone.

En definitiva: que claro que su novela versa sobre la debacle del PP de Francisco Camps -que después continuó con Alberto Fabra- aunque Quirós no pueda decirlo a las claras. Lo cierto es que la trama se sumerge en intimidades que solo se pueden relatar desde la protección que la ficción ofrece.

De hecho, Esteban González Pons, veterano de los populares valencianos, se erigió como notario de la veracidad de la historia en la presentación del libro en Valencia. "Así fue", reconoció sobre la trama parafraseando a Alfredo Pérez Rubalcaba, que dijo esas mismas palabras tras leer Patria de Fernando Aramburu.

Quirós esgrime otra razón para recurrir a la ficción y cambiar el nombre de un buen número de personajes: la presentación de una trama más amable para el lector ajeno a la realidad que tuvo lugar en la Comunitat Valenciana.

"Como era un personaje muy conocido, no quería que los prejuicios previos condicionaran la lectura del libro. Es decir, prefería que que el lector, sobre todo el de fuera de Valencia, se encontrara con una historia que le fuera llevando, pero que no tuviera, digamos, unos apriorismos predeterminados", agrega.

Francisco Camps, en una entrevisca concedida a EL ESPAÑOL.

Francisco Camps, en una entrevisca concedida a EL ESPAÑOL. Kike Taberner

Eduardo 'el fundador' (Zaplana) o 'la alcaldesa' (Rita Barberá) son otros dos de los grandes diseccionados en la novela por Quirós, que se esfuerza por mostrar luces y sombras de todos y cada uno de los personajes. Incluido Yelbes, el director de periódico local inspirado en sí mismo.

¿Y cómo describe a Camps el autor de una novela sobre su derrota política? De nuevo, al ser preguntado por Paco el político y no por el personaje literario, Quirós subraya que va a opinar como periodista y ciudadano sobre el dirigente real, no sobre su creación, por mucho que se parezca.

Si bien subraya que ha quedado acreditado que "Paco Camps ha sido una persona honesta en el plano personal" tras quince años en los que ha salido indemne de una decena de acusaciones, el análisis de Quirós sobre su gestión de la crisis es demoledor.

"Como líder político es indiscutible que su presidencia es fallida", lamenta Quirós, que enumera los graves casos de corrupción de sus consellers y otros subordinados, así como su incapacidad para frenar la posterior desintegración de su partido.

A pesar de las hostilidades y los intentos de injerencia contra los periodistas recogidos en la novela, el autor saca pecho de la labor coral de la prensa durante la Presidencia de Camps.

"El periodismo hizo un grandísimo trabajo en la Comunidad Valenciana, como en tantos otros casos, pero eso no quita que para desempeñar nuestro trabajo nos encontramos también con limitaciones", reflexiona.

En esta línea, la novela contiene un evidente tributo a su antigua redacción y, muy especialmente, a la entonces subdirectora del periódico y prematuramente fallecida, Majo Grimaldo, a quien Quirós le reserva un papel "de heroína" en su trama.

El escritor, como ya hizo en una preciosa columna sobre Grimaldo cuando murió tras una larga afección cardíaca, brinda en la novela un bonito homenaje a la subdirectora, "una jefa de redacción prodigiosa" que recuerdan con gran afecto todos los que trabajaron para ella, incluido el autor de estas líneas.

De madrugada

Según asegura Quirós, la historia llevaba tanto tiempo preconstruida en su cabeza que fue derramada en el papel con agilidad. Sí, en el papel. La primera versión, concebida a modo de memorias libres, la escribió a mano. "Me senté durante un par de meses una hora u hora y media todas las noches, y fluía con una rapidez", recuerda.

No obstante, tuvo después que "invertir semanas en releer sentencias, verificar casos y simplificar elementos para que la obra respirase con agilidad narrativa".

Por ahora no contempla escribir nuevas novelas con el mismo procedimiento, aunque reconoce que se prestan mucho "personajes como Ábalos o Koldo". El tiempo dirá si Quirós, además de ejercer de director, convierte en costumbre la autoficción para desmenuzar, años después, los fascinantes pasajes que no tienen cabida en la prensa diaria.