Arturo Valls. EL ESPAÑOL
Arturo Valls, 51 años: "Mi madre tuvo que trabajar de cocinera en un colegio para poder pagar mi carrera de Periodismo"
El valenciano, muy ligado a sus raíces, recordó que sus inicios estuvieron marcados por el sacrificio y el esfuerzo de su familia.
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Actor, presentador, humorista, productor... Arturo Valls hace siempre lo que le apetece en cada momento. Polifacético, cercano y con un humor que engancha, arrasa allá donde va.
Pero para convertirse en uno de los rostros más reconocidos de la televisión, tuvo que escalar desde abajo con esfuerzo y constancia.
El valenciano viene de una familia humilde: su padre trabajaba como perito industrial mientras su madre se dedicaba al cuidado del hogar.
En una entrevista a la revista Lecturas, confesó que su madre tuvo que ponerse a trabajar de cocinera en un colegio para poder ayudar a la familia a pagarle la carrera de Periodismo. Spoiler: no la terminó.
Mientras estudiaba, Valls trabajó como reportero en una televisión local de Valencia, Valencia Te Ve, en un magazine presentado por Laura Pérez Vehí llamado La luna de Valencia, y teniendo como compañera de programa a Carmen Alcayde.
Sus planes cambiaron cuando le llamaron de Caiga Quien Caiga (CQC) de Madrid, donde debutó a nivel nacional (1998) y abandonó definitivamente su formación: "Fue un poco como la universidad de la vida, ¿no?", contó en una entrevista a este periódico.
"Ahí sí que aprendí en un año de programa más que en tres años de carrera (risas). No volví porque empecé a trabajar, no encuentras el momento, no lo haces por una decisión determinada. Por suerte fui empalmando unos trabajos con otros y no cabía el momento de terminarla", precisó.
Después de su debut en CQC no tardaría en conducir ¡Ahora caigo! (2011-2021), Me resbala (2013-2021), Pasapalabra (2020-2024) o Mask Singer (2020-presente); programas que le han convertido en uno de los reyes de los concursos.
Más allá de su faceta profesional, el humorista siempre ha presumido de ser muy valenciano. "Siempre es un placer volver a casa", afirmó en un porgrama de À Punt.
También reconoció a EL ESPAÑOL la "suerte" de trabajar en su tierra siempre que se lo permiten y reseñó una tradición que no practican en Madrid; la del esmorzaret con los amigos.
Rutina
El presentador también explicó a EL ESPAÑOL cuál es su rutina diaria. Cada día Arturo Valls prepara la cena, pone la mesa y se sienta a charlar con su mujer y su hijo. Pero el valenciano no prueba bocado.
"Todos los días le hago la cena a mi mujer y a mi hijo, pero no como nada luego... es un dato curioso, hago ayuno intermitente", comienza diciendo.
Durante la semana evita la última comida del día y concentra su alimentación en el desayuno y la comida del mediodía. Y aunque puede parecer complicado resistirse, asegura que se ha acostumbrado y que su regla es clara entre semana.
Tampoco se lo toma como una norma rígida. Cuando llega el fin de semana o hay compromisos sociales, cambia el chip. "No soy talibán, no soy radical, si tengo eventos no lo hago y el viernes ya es barra libre", confesó.
Como relató, la verdadera recompensa le llega a la mañana siguiente, cuando rompe el ayuno "a las 10 de la mañana" con un desayuno contundente.
"Me levanto con una ilusión, unas ganas de vivir, una alegría... Directo a comer unos desayunos de estos de huevos, aguacate, fruta, queso...", detalló.
La decisión de cambiar su forma de alimentarse no fue cuestión de un capricho, sino que empezó a introducir este hábito cuando tuvo que prepararse físicamente para una de sus últimas películas.
"Lo hice en su día para una peli, empecé a hacer deporte y evitaba las cenas y me funcionó, me veía mucho mejor y además me sentía bien, y pensé: ¿por qué no mantenerme así?, total, si no es un sufrimiento para mí", comentó.
A diferencia de muchos, el actor insistió que el ayuno no le ha obligado a cambiar su rutina, y mucho menos lo más importante del día: sentarse a compartir ese ratito junto a los suyos después de una larga jornada laboral.