La consellera de Justicia, en el centro de la imagen, acompañada por José Tárrega y Carmen Uriol. GVA
El Gobierno valenciano mantiene al director general de Participación, fichaje de Catalá, tras estar al borde del cese
José Tárrega permanecerá por el momento en su cargo, lo que evita una crisis en la Conselleria de Justicia pese a que la convivencia no sea la deseable.
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El Gobierno valenciano ha dado marcha atrás al cese de José Tárrega, director general de Participación, pasados tres meses desde que estuviera al borde de la destitución, según confirman fuentes del Ejecutivo. El alto cargo, que en realidad fue un fichaje de la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, forma parte del Consell desde el inicio de la legislatura tras incorporarlo el expresidente Carlos Mazón.
Como informó este periódico, su cese llegó a estar previsto para varios plenos entre febrero y marzo después de que la situación en la Conselleria de Justicia que dirige Nuria Martínez -de la cual depende ahora- se hubiera tornado insostenible. Sin embargo, éste se ha ido alargando en el tiempo y se ha intentado que se vayan calmando las aguas.
Desde finales del año pasado -momento en el que se produjo la remodelación del Gobierno por la que Tárrega pasó de Presidencia a Justicia- hubo un choque del director general con la secretaria autonómica de Transparencia y Participación, Carmen Uriol.
Determinadas actuaciones de Tárrega contra su superior no agradaron dentro del Consell y se vieron como graves. Se consideraba que no reconocía la jerarquía dentro del departamento de Justicia y que eso derivó en un problema que el paso de las semanas solo hizo que empeorar.
Fue entonces cuando se dio por hecho su cese. Este periódico se puso en contacto en aquel momento con el director general, quien declinó hacer declaraciones al respecto.
Pasados estos meses, y aunque las aguas tampoco bajan del todo tranquilas, la destitución se ha frenado. Desde el Gobierno no concretan los motivos. En cualquier caso, a pocos escapa la vinculación con María José Catalá, quien lo incluyó en su lista al Ayuntamiento en las pasadas elecciones.
Éste había ganado relevancia social en los últimos años en la ciudad por su actividad como presidente de la Asociación de Vecinos de Penyaroja. Durante su mandato, la entidad tuvo un papel muy activo de manera crítica con el Ayuntamiento, en ese momento liderado por Joan Ribó (Compromís), en cuestiones como el edificio de Tabacalera.
Catalá lo colocó en un puesto en su candidatura, aunque era improbable que obtuviera acta de concejal al ir en el número 17 -el PP cuenta con 13 ediles-.
Así que quien sí lo incorporó fue Mazón. El expresidente de la Generalitat suprimió la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática del anterior Gobierno de izquierdas. Pero volcó todas estas competencias en Presidencia.
Pasaron a depender del que fuera secretario autonómico de Relaciones Institucionales y Transparencia, Santiago Lumbreras, una persona de la máxima confianza de Mazón.
La dirección general de Transparencia y Participación colgaba de aquí y estaba encabezada por Tárrega.
De Presidencia a Justicia
Pero la cosa cambió con la dimisión de Mazón, la llegada de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Generalitat y los cambios que acometió en la estructura del Ejecutivo.
La Conselleria de Justicia perdió las competencias de Administración Pública, que pasaron a Economía y Hacienda (encabezada por José Antonio Rovira).
Justicia incorporó, por contra, Transparencia y Participación después de que se sacaran de Presidencia. Éstas, además, se dividieron. La dirección general de Transparencia está en manos de Jorge Bellver y la de Participación quedó en las de Tárrega. Ambas bajo la secretaría autonómica de Carmen Uriol.
Aquí es donde vino el problema. De acuerdo con varias fuentes, el paso de Presidencia a un nuevo organigrama con la clara jerarquía, disposición de medios y ejecución de tareas que eso conlleva no pareció encajar bien para Tárrega, quien mantiene nula sintonía con su superior.
En este punto se produjo una pérdida de confianza y el asunto de su cese se llegó a abordar en algún pleno del Consell, de ahí que se diera por hecho en el seno del Ejecutivo. Pero ahora permanecerá en su puesto.