Coca de llanda valenciana. Marina Corma

Coca de llanda valenciana. Marina Corma

Valencia

Los chefs valencianos coinciden: "La coca de llanda no se hace con aceite de oliva, se hace con aceite de girasol"

Los cocineros de la 'terreta' consideran que aporta mayor esponjosidad y un sabor menos intenso al plato.

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La coca de llanda es uno de los postres y dulces más populares de la gastronomía valenciana. Su esponjosidad y su carácter versátil y tradicional la han convertido en 'la reina' de las meriendas de pequeños y mayores.

Sin embargo, como en cada receta, cada maestrillo tiene su librillo y los cocineros de la terreta llevan a cabo propuestas que, en ocasiones, se salen de la norma tradicional fijada para este plato.

Pese a ello, muchos chefs valencianos coinciden en que la coca de llanda no se hace con aceite de oliva, sino con aceite de girasol, dado que este hace que el postre tenga un sabor menos intenso y triunfe su esponjosidad.

En este caso, el girasol aporta ligereza esencial con 240 ml exactos, evitando miga pesada; el oliva, ideal para salados, endurece esta dulzura.

Con aceite de girasol, la coca suele quedar más ligera, aireada y esponjosa. El resultado recuerda a las cocas tradicionales de horno de pueblo: altas, suaves y ligeramente húmedas.

El aceite de oliva puede hacer que la masa resulte más densa y con un regusto más marcado, algo que muchos consideran incompatible con la receta tradicional. Eso no significa que usar aceite de oliva sea “incorrecto”. De hecho, muchos cocineros lo incorporan en sus versiones de la receta.

Esta decisión, junto a otras como no utilizar levadura y usar sobres de gaseosas son algunas de las claves para elaborar una coca de llanda valenciana que respete la tradición y que busque el máximo sabor.

Receta tradicional

La coca de llanda tradicional valenciana se prepara con huevos, azúcar, harina, leche y aceite de girasol. La mezcla consigue una textura muy esponjosa y ligera, característica de este bizcocho casero que durante décadas ha protagonizado meriendas familiares valencianas.

El aceite de girasol es fundamental porque aporta suavidad sin modificar el sabor dulce del bizcocho. Muchos reposteros valencianos consideran que el aceite de oliva resulta demasiado intenso y altera el equilibrio clásico de la receta tradicional auténtica.

Otro elemento imprescindible son los sobres de gaseosa, responsables de que la masa suba correctamente durante el horneado. Gracias a este ingrediente, la coca adquiere una miga aireada, húmeda y tierna, muy apreciada en toda la Comunitat Valenciana.

Antes de introducirla en el horno, la superficie se cubre con azúcar y canela, formando una ligera costra crujiente. El resultado final combina aromas cítricos, dulzor equilibrado y una textura suave que recuerda a la repostería tradicional casera.